- Humor social e idiosincrasia nacional
- Octavio Campos Ortiz
Clase Turista
Diversos eventos económicos, políticos y sociales han afectado la imagen de la 4T. Cada día se complica más imponer un modelo de comunicación que convenza a la gente de que vamos bien y que el bienestar generalizado ya toca la puerta. Se habla de cifras récord en inversión extranjera y empleo, pero no se aclara que mucho de ese capital es reinversión de utilidades y no dinero fresco, como tampoco se dice que la mayor parte de las fuentes de trabajo están en el comercio informal, el cual no paga impuestos, no otorga prestaciones a los empleados y no cotizan al IMSS o el INFONAVIT. Las nuevas inversiones no se materializan e incluso algunas empresas, automotrices y tecnológicas, empiezan a migrar, mientras el comercio informal soporta casi el 60 por ciento de la economía nacional.
En el sector salud se inauguran nuevas clínicas y hospitales e incluso se habla de la cobertura universal para el año próximo, pero siguen saturados los servicios médicos y de especialidades, además persiste el desabasto de medicamentos, falta material de laboratorio y quirúrgico, hay escasez de quirófanos. No es suficiente la construcción de nuevos nosocomios, se necesita presupuestar a futuro infraestructura y equipamiento, recursos humanos, materiales médicos, de laboratorio, para estudios especializados como resonancias magnéticas, ultrasonidos, tomografías, densitometrías, medicina nuclear, medicamentos y vacunas. ¿Habrá dinero para ello? Un sistema sanitario como el actual, colapsado, no puede garantizar un esquema de salud de calidad ni atender la demanda universal.
La falta de empleo, la inflación que no cede e impacta en el gasto familiar, el estancamiento de la economía que asfixia el mínimo crecimiento, la ausencia de educación pública de calidad, la percepción de inseguridad que todavía resienten los ciudadanos, las agresiones a periodistas y la violencia política debieran provocar un humor social negativo, de hartazgo, de reclamo y hasta de rebeldía. Pero la idiosincrasia del mexicano hace que aguantemos carros y carretas. Nacimos para el sufrimiento; la apatía puede más que la insurgencia, somos agachones y conformistas, normalizamos tragedias y desgobiernos. Aquí, en un futuro inmediato, no habrá otro 68, no provocaremos una primavera árabe ni la generación Z tomará las calles. La crisis política que vive el partido en el poder, la inconformidad social que se manifiesta en varias entidades federativas por la inestabilidad gubernamental que provocan las acusaciones de la Casa Blanca y las agencias de seguridad norteamericanas sobre la connivencia de mandatarios y funcionarios con el crimen organizado no afectará el establishment mexicano. Puede haber todos los casos Rocha Moya, el huachicoleo que sea, la corrupción evidente, actos por encima de la ley que a nadie parece importar, las encuestas diluyen el humor social. Normalizamos los efectos de la desventura. No nacimos para la verdadera democracia ni tenemos alma de héroes. ¡Es la idiosincrasia, estúpido!
Apostilla: El experto en seguridad e inteligencia para el combate a la delincuencia, Eduardo Vázquez Rossainz, advirtió sobre el riesgo de que en las elecciones de 2027 -las más grandes en la historia de México-, jóvenes criminales lleguen a los gobiernos municipales y se imponga una oclocracia criminal -poder delictivo-, en un país donde, diversas fuentes, reconocen su influencia en el 40 por ciento del territorio nacional. Al presentar su libro “Seguridad Nacional: enfoques para enfrentar riesgos”, el especialista y académico enfatizó que los comicios del próximo año serán críticos para la democracia mexicana, por la posibilidad de que miembros estructurales del crimen se incorporen a los partidos políticos como candidatos y se hagan gobierno, sobre todo a nivel municipal. El mayor riesgo, agregó Vázquez Rossainz, está en regidores, alcaldes y diputados locales, ya que un cabildo infiltrado, por disposición del artículo 115 constitucional, es quien nombra al titular de seguridad pública municipal. Aunque recordó que también tienen cooptados a marinos, militares y policías.
El también ex funcionario federal y diplomático recordó que hay evidencia de que en las votaciones de 2021 y 2024 hubo filtración del crimen en gubernaturas y se incrementó la violencia política. Reiteró el riesgo de tener “candidatos estructuralmente vinculados, es decir, criminales que no tienen ninguna investigación abierta, jóvenes de 23 o 24 años que pueden convertirse en actores políticos y de gobierno”. Sobre las relaciones bilaterales con Estados Unidos dijo que México no puede concebir un país seguro sin la colaboración americana; por el carácter trasnacional del crimen organizado, el terrorismo y los riesgos cibernéticos es necesaria la alianza en materia de inteligencia, más allá de Interpol o Europol.
El libro fue comentado por la periodista y ex asesora de la Casa Blanca, Ana María Salazar, quien propuso que México abandone el viejo esquema de la seguridad centrado en la soberanía, cuando se enfrenta a organizaciones violentas con presencia internacional y control de facto en territorios. Preguntó la especialista, ¿el crimen organizado son grupos guerrilleros, terroristas? No son bandas que controlen dos o tres cuadras, tienen presencia internacional. La analista enfatizó: el problema es que las autoridades tratan el tema como un problema de seguridad pública, cuando es una amenaza al Estado de Derecho y si no se frena, se termina en una guerra clandestina. Destacó del autor, Eduardo Vázquez Rossainz, su advertencia de caer en una oclocracia criminal por falta de visión de largo plazo para atacar un conflicto con una nueva estructura jurídica que contemple los problemas de seguridad nacional más allá de un obsoleto concepto de soberanía.

