Nía Bakery: El brunch perfecto donde la biodiversidad colombiana llega al plato

  • Cada platillo celebra las frutas, los ingredientes y las tradiciones del país con una visión contemporánea de la alta pastelería
  • Ubicado en Cartagena, este espacio invita a descubrir el destino desde una perspectiva distinta: una donde el sabor también cuenta historias

Clase Turista

CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.- Hay ciudades que se descubren caminando. Otras, navegando. Pero Cartagena también se conoce alrededor de una mesa, cuando la mañana avanza sin prisa y el desayuno se convierte en una larga conversación que inevitablemente termina siendo brunch.

En una ciudad donde el Caribe marca el ritmo del día, existe un lugar que propone detener el tiempo para descubrir Colombia a través de sus sabores. Ese lugar es Nía Bakery, Coffee & Cocktails, socio de Nuestra Cartagena, un espacio donde la riqueza natural del país encuentra una nueva forma de expresión en la pastelería, el café y la cocina contemporánea.

Nía nace como un homenaje a las serranías colombianas y a la biodiversidad que convierte al país en uno de los territorios más diversos del planeta. Su nombre hace referencia a esos paisajes montañosos que resguardan cientos de frutas, aromas e ingredientes únicos, muchos de ellos protagonistas de un menú que busca acercar al visitante a la esencia de Colombia desde el primer bocado.

Detrás de este proyecto convergen distintas historias: la experiencia de Nicole en turismo comunitario, la creatividad de la chef pastelera Talía Richard, reconocida por su trabajo en Copenhague, la visión empresarial de Doug y el conocimiento gastronómico de Pierre. El resultado es un espacio donde la tradición colombiana dialoga con técnicas internacionales para crear una propuesta refinada, cercana y profundamente conectada con el territorio.

Un brunch en Nía está pensado para disfrutarse sin prisas. Para dos personas, el recorrido puede comenzar con dos propuestas completamente diferentes que muestran la amplitud de la carta. Como primer plato, el huevo pochado con hash de papa y salsa holandesa de maíz, donde el guacamole, la textura crujiente de la papa y la cremosidad de la salsa elaborada con maíz reinterpretan ingredientes familiares desde una perspectiva contemporánea.

En contraste, la tostada con praliné de marañón y mermelada de maracuyá-mango aporta el lado más frutal del menú. El brioche, el marañón tostado y el mango fresco ofrecen un equilibrio entre dulzor, acidez y textura que resume el espíritu de Nía: celebrar la biodiversidad colombiana.

Para continuar compartiendo, la focaccia cartagenera, preparada con carne estilo posta cartagenera y sandía encurtida, rinde homenaje a una de las recetas más representativas de la ciudad, mientras que el flatbread de duraznos asados y queso feta, terminado con almendras tostadas, miel de la sierra y aceite de oliva, incorpora ingredientes de temporada con una ejecución delicada.

Ningún brunch estaría completo sin su capítulo dulce. La tarta de lulo, elaborada con mermelada y curd de esta fruta colombiana y coronada con merengue italiano flameado, representa una de las mejores formas de descubrir uno de los sabores más característicos del país. Para complementar, la tarta de temporada, preparada sobre masa de croissant hojaldrada con frutas frescas, cambia con el ritmo de las cosechas, recordando que en Colombia cada estación tiene algo nuevo que ofrecer.

Las bebidas continúan el mismo discurso gastronómico. El smoothie rosado, con fresa, mora, pitaya, mango, banano, uva isabelina y yogur, aporta frescura y color, mientras que la limonada de coco y miel ofrece una interpretación tropical y refrescante. Para cerrar la experiencia, un flat white preparado con café colombiano o un cold brew lulo soda permiten descubrir otra faceta del café nacional, combinando tradición e innovación en una sola taza.

En Nía, las frutas no aparecen únicamente como un ingrediente; son el hilo conductor de toda la experiencia. Lulo, maracuyá, pitaya, mango de azúcar, guanábana, corozo o mambe aparecen a lo largo del menú para recordar que Colombia alberga una de las mayores biodiversidades del planeta y que cada fruto lleva consigo una historia, un territorio y una comunidad.

Esa misma diversidad es la que también define a Cartagena. Una ciudad donde convergen herencias indígenas, africanas, europeas y caribeñas; donde los mercados, las plazas, las cocinas tradicionales y las propuestas contemporáneas conviven con naturalidad. En ese contexto, Nía se integra como un espacio que interpreta la identidad colombiana desde una mirada actual, sin perder de vista sus raíces.

Porque en Cartagena, el brunch puede ser mucho más que una comida de media mañana. Puede convertirse en una invitación a recorrer el país a través de sus sabores, descubriendo que detrás de cada fruta existe un paisaje, detrás de cada receta una tradición y detrás de cada mesa una nueva historia por compartir.

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