Ley de inversión extranjera, un obstáculo para dar certeza a inversionistas

  • Lo que está en juego no es una discusión jurídica. Son las fábricas que no se van a construir

Clase Turista

El diputado Ernesto Sánchez se dijo aliado de la inversión extranjera directa a México, pero expresó su rechazo a las tramitologías, la falta de certeza a nuevos capitales y los filtros militares impuestos por el Gobierno, siendo que es el Estado quien manipula o desvirtúa la agenda económica.

“Acción Nacional está de acuerdo en que México revise quién compra su empresa y qué estrategias tiene. Estados Unidos lo hace, Canadá lo hace, Europa lo hace. No estamos en contra de eso. En lo que estamos en contra es de lo que la ley dice, no le está diciendo al inversionista a qué se va a atener en México, está trabajando sin certeza jurídica”.

De acuerdo al panista, el artículo 30 BIS exige un permiso cuando una empresa rebasa un porcentaje y un tamaño, pero este tamaño no está en la ley, lo fija después de la propia Comisión y los transitorios le dan hasta 180 días para hacerlo mientras la ley entra en vigor. “El mismo artículo le pide a la Comisión o le permite a la Comisión, mejor dicho, ampliar su cuenta a la lista de sectores sujetos a permiso sin obligación de publicar esa ampliación”.

Agregó que, de cada 100 pesos que entraron al país en el primer semestre, 88 son utilidades de empresas que ya estaban aquí y decidieron reinvertirlas.  Solo 8 pesos son dinero nuevo, de alguien que llega por primera vez.

Y ese renglón, el del dinero nuevo, cayó trece por ciento. “Lo que sostiene nuestras cifras es el que ya llegó. Por qué cada día, está llegando menos. Y la diferencia entre uno y otro es muy sencilla: el que ya está instalado conoce las reglas del país. El que está decidiendo si viene, las lee antes de entrar”.

Ernesto Sánchez habló de Quintana Roo, como ejemplo, que vive de inversión que todavía no ha llegado y que cada día llega menos. “Cada hotel, cada terminal, cada empresa que decide instalarse ahí es una decisión que alguien tomó comparándonos con otro destino del Caribe”.

Y no estamos en un buen año. La ocupación hotelera va en 71.5 por ciento, contra 75.1 del año pasado. El aeropuerto de Cancún recibió 1 millón 160 mil pasajeros menos. Detrás de cada punto porcentual hay camaristas, meseros, taxistas, proveedores, familias que se quedan sin empleo.

Quintana Roo no compite contra sí mismo. Compite contra República Dominicana, contra Panamá, contra todo el Caribe. Y esa competencia no se gana con discursos: se gana con certeza jurídica.

Añadió que el PAN tiene propuesta, primero: que las reglas se publiquen. Si una decisión de la Comisión obliga a las empresas, que salga en el Diario Oficial. Así el inversionista sabe si le toca y se entera cuando algo cambia.

Que, si van a deshacer una inversión, se diga cómo. Hoy la ley permite ordenarlo, pero no explica el procedimiento ni cómo se defiende el afectado.

Además, que se revise a quien de verdad manda en la empresa. Hoy la ley solo mira el porcentaje de acciones. Quien toma el control por otras vías, pasa sin que nadie lo revise. Y entonces esta reforma no alcanza ni siquiera el objetivo de seguridad que ella misma se propone.

Ninguna de estas cosas cambia el objetivo de la reforma. La hacen aplicable, y le devuelven al país la certeza que hoy necesita más que nunca.

“La inversión no se pierde de golpe. Se pierde callada, una decisión a la vez, en oficinas que están en otros países y de las que nunca nos enteramos. Nadie nos va a avisar que se fue. Simplemente un día vamos a voltear a ver las cifras y ya no van a estar. Y hoy esas cifras ya nos están avisando. Ocho de cada diez pesos que entran son de quien ya estaba aquí. El dinero nuevo está cayendo. Eso no es una opinión de la oposición: son sus propios”.

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