- Paquete Económico para 2027 por la misma ruta
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista

NO HAY mucha expectativa por la entrega del Paquete Económico 2027 a la Cámara de Diputados, porque tampoco se esperan sorpresas. La Secretaría de Hacienda tiene como eje más gasto destinado a los programas sociales, que se alimentará con más deuda y alza en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con mayor carga sobre los vicios (alcohol y cigarros), refrescos, la comida chatarra, además de los consabidos incrementos en los servicios y aprovechamientos que llegan el 1 de enero de cada año.
El Paquete Económico incluye los proyectos de Ley de Ingresos y de Presupuesto de Egresos de la Federación, así como los cambios en la llamada Miscelánea Fiscal, que incluye modificaciones a la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y los derechos y los aprovechamientos.
Tras su entrega, la Cámara de Diputados iniciará el análisis y tendrá como fecha límite el 20 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos, que luego tendrá que ser enviada al Senado y ser aprobada hasta el 31 de octubre. Por su parte, el 15 de noviembre será la fecha límite para que la Cámara de Diputados apruebe el Presupuesto de Egresos de la Federación.
La publicación del Paquete Económico será relevante para la evaluación de riesgo de las finanzas públicas de México, pues el gobierno no ha logrado una consolidación fiscal, aunque la presidenta de la República ha prometido que se cumplirá con ese compromiso en este y el próximo año.
El problema es que las cuentas no cuadran. Los precriterios para el 2027 señalan que los requerimientos financieros del sector público (medida amplia de déficit fiscal) para el 2026 se estiman en 4.1% del PIB, mientras que para el 2027 se proyectan en 3.5%, lo que sería consistente con un crecimiento sostenido de la deuda como proporción del PIB. Pero en julio de 2026, la deuda bruta se ubicó en 20.60 billones de pesos o 54.90% del PIB que es el mayor nivel en registro de deuda bruta de acuerdo con información disponible desde 1990.
No se observan esfuerzos para lograr una consolidación más acelerada de las finanzas públicas y los ajustes al alza del déficit esperado en 2027 de 3.5% del PIB, elevaría la probabilidad de recortes a la calificación crediticia de México y la pérdida de grado de inversión.
Dos agencias calificadoras, Moody’s y Fitch Ratings, mantienen la calificación de la deuda soberana a un escalón de perder grado de inversión, aunque ambas con perspectiva estable. Por su parte, S&P Global mantiene la calificación a dos escalones de perder grado de inversión, pero mantiene perspectiva negativa.
Por estas razones, los empresarios han pedido equilibrio en el paquete económico 2027. Los inversionistas y hombres de negocios creen que la contratación de deuda no debe canalizarse a gasto social, sino a la inversión productiva y ser más eficiente en la asignación del gasto público.
El otro aspecto que incomoda a los mexicanos es que por el lado de los ingresos no hay tarea de las autoridades, ya que siempre se cargan alzas impositivas sobre los renglones más fáciles de recaudar.
No habrá bienestar ni crecimiento económico si se aprueba una miscelánea fiscal con alzas significativas en tasas de impuestos, con el único fin de solventar la necesidad de recursos para hacer frente a todos los compromisos de gasto del gobierno, entre ellos, el periodo electoral que se realizará a mediados del año próximo.
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