4 destinos para ver elefantes en África que merecen un lugar en tu bucket list

  • Para muchos viajeros, ver un elefante africano en libertad es uno de los momentos que justifican por sí solos un viaje

Clase Turista

Pocas escenas representan tanto la experiencia de un safari como encontrarse frente a una manada de elefantes en libertad. Pero dependiendo del territorio, ese encuentro puede ser muy distinto: desde elefantes que atraviesan canales en Botswana hasta ejemplares capaces de recorrer 200 kilómetros en busca de agua en el desierto de Namibia.

Para muchos viajeros, ver un elefante africano en libertad es uno de los momentos que justifican por sí solos un viaje a este continente y no es difícil entender por qué. El elefante africano es el mamífero terrestre más grande del planeta: puede alcanzar hasta seis toneladas de peso y medir más de tres metros a la altura del hombro. Pero su impresionante dimensión física es apenas una parte de lo que lo convierte en uno de los animales más fascinantes de África.

Son animales altamente inteligentes y sociales, capaces de establecer vínculos complejos dentro de sus manadas. Se comunican, colaboran, recorren enormes distancias en busca de alimento y agua y han desarrollado extraordinarias estrategias para adaptarse a algunos de los ambientes más extremos del continente.

Para observarlos, estos son cuatro escenarios donde los elefantes muestran algunas de sus facetas más sorprendente:

Linyanti, Botswana: los elefantes que nadan entre los canales

En el norte de Botswana, el agua define el paisaje y marca el ritmo de la vida silvestre.

La Reserva de Vida Silvestre de Linyanti es conocida por sus grandes concentraciones de elefantes, especialmente durante los meses secos, cuando los animales se reúnen alrededor de los canales y lagunas.

Pero aquí hay algo más que observar una manada acercándose a beber. Los elefantes también utilizan los canales como rutas de desplazamiento y es posible encontrarlos atravesando el agua mientras se mueven entre distintos puntos de su territorio.

Wilderness DumaTau ocupa una posición privilegiada para observar este comportamiento. El campamento se encuentra junto a Osprey Lagoon, sobre el río Linyanti y entre dos importantes rutas utilizadas por los elefantes.

Esto hace que los encuentros no se limiten al game drive. Desde el camp es posible verlos acercarse al agua, caminar por la orilla o atravesar el paisaje en grupo. Y uno de los grandes momentos del Linyanti llega cuando entran al río: ver a un animal de varias toneladas nadar, jugar y sumergirse hasta dejar únicamente la punta de la trompa fuera del agua cambia por completo la idea que uno tenía de ellos.

Delta del Okavango, Botswana: elefantes entre agua y tierra

En medio del Kalahari, el agua crea uno de los fenómenos naturales más extraordinarios de África: el Delta del Okavango, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sus canales, islas y llanuras inundables convierten este rincón de Botswana en uno de los grandes refugios de vida silvestre del continente.

Aquí, los elefantes forman parte habitual del paisaje. Grandes manadas se desplazan entre los bosques, cruzan las llanuras y se acercan a los canales para beber, siguiendo los ritmos de un territorio que cambia con el agua.

Entre los canales Gomoti y Santantadibe se encuentra Wilderness Chitabe, desde donde es posible observar a estos animales en distintos escenarios del Delta. Una misma expedición puede llevar a seguir sus huellas entre la vegetación y, poco después, encontrarlos reunidos junto al agua.

Es una de esas experiencias que explican por qué el elefante ocupa un lugar tan especial en la imaginación de quienes viajan a África: no hace falta que ocurra nada extraordinario. A veces basta con levantar la mirada y descubrir que uno de los animales más imponentes del planeta acaba de aparecer frente a ti.

Chikwenya, Zimbabwe: los elefantes que se paran en dos patas

En Zimbabwe, el encuentro puede adquirir un giro inesperado.

Los árboles que rodean Wilderness Chikwenya producen numerosas vainas que forman parte de la dieta de los elefantes de la zona. Para alcanzar aquellas que se encuentran en las ramas más altas, algunos ejemplares han desarrollado una estrategia sorprendente: levantarse sobre sus patas traseras.

La escena es tan inusual que, cuando sucede por primera vez, cuesta procesarla: un animal de varias toneladas elevándose para alcanzar alimento en las ramas.

Este tipo de comportamiento es precisamente el que convierte un safari en algo mucho más impredecible que una simple búsqueda de fauna. Los elefantes pueden estar presentes en el territorio todos los días; lo que no puede anticiparse es qué sucederá cuando aparezcan.

Damaraland, Namibia: seguir las huellas de los elefantes del desierto

Pocos paisajes ponen a prueba la capacidad de adaptación de un elefante como Damaraland.

Esta región de Namibia es una de las más áridas de África. Aquí, el agua es un recurso escaso y la supervivencia depende de saber dónde encontrarla y cuánto tiempo puede pasar antes de volver a hacerlo.

Los elefantes adaptados al desierto de Damaraland pueden recorrer hasta 200 kilómetros en busca de agua. A lo largo de generaciones han desarrollado características que les permiten desplazarse por este terreno y sobrevivir con recursos mucho más limitados que los disponibles en otros hábitats.

Son animales de la misma especie que los que habitan las zonas húmedas del continente, pero el paisaje ha moldeado su forma de vivir.

En Wilderness Damaraland Camp, seguir sus huellas y buscar señales de su paso forma parte de la experiencia. Aquí, el safari comienza incluso antes de encontrar al animal: leyendo el terreno, identificando sus rutas y entendiendo las condiciones que determinan sus movimientos.

Mucho más que cuatro lugares para ver elefantes

Para que experiencias como estas sigan existiendo, los elefantes necesitan algo que cada vez es más valioso: grandes territorios donde puedan moverse libremente.

La conservación forma parte del modelo de Wilderness, que opera con turismo de baja densidad en algunas de las áreas de mayor biodiversidad de África y trabaja para proteger tanto a la vida silvestre como los ecosistemas y corredores naturales que hacen posibles sus movimientos.

Linyanti, el Delta del Okavango, Mana Pools y Damaraland muestran cuatro caras completamente distintas del elefante africano: nadando, cruzando humedales, reuniéndose por decenas, levantándose sobre dos patas o recorriendo el desierto.

La pregunta ya no es si vale la pena viajar para verlos. Es a cuál de estos cuatro destinos visitar primero.

Para más inspiración visita: www.wildernessdestinations.com

Sobre Wilderness

Desde 1983, Wilderness se ha dedicado a conservar y restaurar la naturaleza y la vida silvestre de África mediante la creación de viajes transformadores que inspiran acciones positivas. Con más de 60 campamentos en algunos de los ecosistemas más importantes del continente, la compañía opera con un modelo de turismo regenerativo que impulsa la conservación, apoya comunidades rurales y protege especies en peligro.

A través de iniciativas como Wilderness Trust y Children in the Wilderness, la marca continúa liderando proyectos que promueven educación, investigación, desarrollo comunitario y soluciones innovadoras para disminuir el impacto ambiental.

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