- Preocupa la sostenibilidad de las finanzas públicas por el gran gasto en numerosos programas y proyectos prioritarios del gobierno
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
El sector empresarial del país considera que a casi dos años del inicio del nuevo gobierno, la economía sigue debilitada y las expectativas acotadas.
En su más reciente análisis, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) subraya la preocupación por la sostenibilidad de las finanzas públicas, un factor que ha generado incertidumbre sobre el buen desempeño de la economía para los siguientes años.
De hecho, asegura, el presupuesto para el 2027, que se entregará al Congreso a principios del próximo mes, será crucial para determinar la viabilidad de los esfuerzos de consolidación fiscal y la perspectiva futura de las finanzas públicas.
El organismo que depende del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señala que “liberar recursos es muy complicado en medio de un entorno de numerosos programas y proyectos prioritarios del gobierno. El listado de programas prioritarios para 2026 representa 2.6 billones de pesos, monto equivalente al 30% del total de los ingresos públicos. Si a esto se incluye el gasto por concepto de nómina, pensiones y costo financiero, como gastos irreductibles, en su conjunto equivale al 89% de los ingresos totales, reflejando el reducido margen de maniobra que se tiene”.
LAS FINANZAS PÚBLICAS A LA MITAD DEL AÑO
En el segundo año del presente sexenio se aprecia un debilitamiento de la actividad económica que, además de estar relacionado con factores como el efecto de la política comercial de los Estados Unidos, la incertidumbre generada por la reforma judicial y la permanencia de elevados niveles de violencia e inseguridad que derivan de un débil estado de derecho, también puede estar ligado a la percepción de insuficiencia en infraestructura energética y de agua, entre otras, que aún no se termina de establecer como se asegurarán en el futuro.
Se añade que los niveles de incertidumbre se mantienen elevados ante el hecho de que prácticamente todos los indicadores económicos continúan mostrando debilidad al inicio del segundo trimestre del presente año.
Y aclara: “Especialistas económicos y algunos organismos han mantenido cautelosos sus pronósticos de crecimiento de la economía para el presente año, con una mejora para el siguiente, aunque se mantienen alejados de la expectativa oficial de 2.3%, que es por cierto el promedio anual del periodo 1994-2018 (2.3%) y del avance necesario que requiere el país para generar mejores condiciones de bienestar para la población”.
El CEEP apunta que para lograr un ritmo de crecimiento elevado y sostenido es fundamental incrementar los niveles de inversión, pero en infraestructura sigue siendo castigada, pues en el periodo enero-junio de este año la inversión física del sector público muestra una caída anual de 7.9% en términos reales, lejos del incremento de 10% estimado para todo 2026.
El organismo empresarial recomienda tener como prioridad la solidez de las finanzas públicas y aplicar una asignación eficiente del gasto para estimular el crecimiento de la economía y el bienestar de los hogares.
Y precisa: “Aun cuando los esfuerzos de las autoridades por lograr la consolidación fiscal aumentan, la necesidad de mayores recursos frente a los crecientes programas y proyectos prioritarios del gobierno también lo hacen. Si bien los ingresos han venido creciendo, siguen siendo insuficientes para hacer frente a todos los compromisos del sector público”.
El CEESP advierte que el gobierno ha incurrido en incrementos de deuda, ya que hasta junio pasado el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público acumuló 19.0 billones de pesos, monto que obligó a cubrir un costo financiero de 693 mil millones de pesos, equivalente a 14.3% del gasto total en la primera mitad del año.
Las estimaciones oficiales sugieren que al cierre de 2026 la deuda habrá superado los 20 billones de pesos, llevando al costo financiero a 1.5 billones, cifra equivalente a 15.2% del gasto total, a 4.1% del PIB y cerca de 60% mayor de lo que se tiene previsto para inversión física. Sólo para dimensionar el aumento del costo financiero del gobierno en los últimos años, al cierre del 2018 el pago de intereses fue equivalente a 2.5% del PIB.
Aunque los resultados más recientes de las finanzas públicas muestran un comportamiento en línea con el objetivo de las autoridades de lograr la consolidación fiscal programada, es un hecho que lograr la meta de un déficit equivalente al 4.1% del PIB para el presente año no es lo más cabal, sobre todo si viene de un resultado de 4.3% en 2025, después de haber aprobado un déficit de 3.9% para ese año.
El análisis del CEESP afirma que los resultados para el lapso enero-junio muestran que los ingresos públicos aumentaron solo 0.1% en términos reales respecto al mismo lapso del año pasado, sobre todo por el aumento de 10.6% en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que más allá de responder a un entorno de una recuperación del consumo, parece haber respondido a un efecto temporal de un aumento en el consumo durante junio como resultado del mundial del futbol que inició en ese mes. Tan solo en junio la recaudación por IVA aumentó 53.6% anual.
Sin embargo, es importante tener en consideración que este efecto es temporal, por lo que existe la posibilidad de que en meses posteriores esta recaudación no sea tan dinámica.
Por su parte, en el mismo lapso el gasto público registró un aumento de 2.1%. En este caso, las autoridades resaltan que se continuó fortaleciendo el bienestar de las familias mediante un mayor gasto en desarrollo social, que tuvo un incremento de 9.7%, principalmente como consecuencia de los recursos destinados a los programas sociales del gobierno.

