- León: Cuando el deporte también hace turismo * Civitatis y la despedida del verano en CDMX * Magros resultados en turismo
- Por Alejandra Pérez Bernal
Clase Turista

HAY VIAJES que empiezan con una maleta. Otros, con un boleto de avión. Y algunos comienzan con unos tenis, una meta y la decisión de recorrer kilómetros.
Pensaba en esto durante mi visita a León, Guanajuato, mientras escuchaba las cifras que compartieron Ale Gutiérrez, presidenta municipal, e Isaac Piña, director de la Comisión Municipal de Cultura Física y Deporte.
Porque cuando hablamos de turismo deportivo solemos pensar en grandes competencias internacionales, estadios llenos o atletas de alto rendimiento. Pero quizá el fenómeno sea mucho más amplio.
Un torneo infantil puede generar turismo.
Una carrera puede generar turismo.
Incluso un partido de fin de semana puede convertirse en la razón por la que una familia decide viajar, reservar una habitación, comer en un restaurante y quedarse una noche más.
Y los números de León ayudan a dimensionarlo.
La ciudad de León llegará este año a 132 eventos, más de 30 de ellos deportivos, nacionales e internacionales. Y la inversión en infraestructura deportiva ronda ya los 850 millones de pesos, con la expectativa de superar los mil millones.
Pero más interesante que la inversión —porque una obra siempre representa una apuesta hacia el futuro— es observar qué sucede cuando esas instalaciones y esos eventos comienzan a generar movimiento.
Isaac Piña compartió un dato que me parece especialmente revelador: un Campeonato Nacional Infantil y Juvenil de Voleibol reunió a más de mil 465 equipos y alrededor de 16 mil deportistas.
Pero los deportistas no viajaron solos.
Considerando a sus acompañantes, León llegó a recibir más de 50 mil personas diariamente durante seis días y el evento generó una derrama económica superior a 500 millones de pesos.
Ahí es donde las estadísticas dejan de ser solamente estadísticas.
Porque detrás de esos 50 mil visitantes diarios hay habitaciones ocupadas, restaurantes con más clientes, transporte, compras y personas que probablemente tuvieron la oportunidad de conocer una ciudad a la que quizá no habrían viajado de otra manera.
Y esa es, para mí, una de las claves del turismo deportivo.
No siempre se viaja porque se quiere conocer un destino. A veces se conoce un destino porque hubo una razón para viajar.
El Maratón León 450 es otro buen ejemplo.
La competencia llegará el próximo 20 de septiembre a su edición número 46, con alrededor de 7 mil corredores provenientes de 30 estados de la República y 15 países.
La carrera comenzó en 1980, cuando todavía se llamaba Maratón Independencia, y cuatro décadas después sigue formando parte de la vida de la ciudad.
Pero ahora hay algo más.
El corredor llega acompañado. Hay familiares, amigos, entrenadores y grupos que convierten la competencia en un pequeño viaje.
Algunos llegarán desde días antes. Otros aprovecharán para comer, comprar, recorrer la ciudad o simplemente quedarse un poco más.
Y León tiene mucho que ofrecerles.
Tiene más de 9 mil cuartos de hotel, una importante infraestructura para recibir eventos y, además, una identidad turística muy clara alrededor de la piel y el calzado.
Es decir, la carrera no termina necesariamente cuando se cruza la meta.
Para el destino, ahí puede comenzar otra parte del viaje.
Me parece interesante que Ale Gutiérrez hable del deporte desde una perspectiva que va más allá de las medallas.
Por un lado está el alto rendimiento y los resultados de los atletas leoneses. Pero por otro está la intención de que más personas hagan ejercicio por salud física y mental.
Y esa combinación tiene sentido.
La infraestructura deportiva puede servir para formar atletas, pero también para mejorar la calidad de vida de quienes viven en la ciudad. Y cuando además esa infraestructura permite recibir competencias, aparece una segunda posibilidad: atraer visitantes.
Ahí deporte y turismo dejan de ser dos sectores separados. Se encuentran. Algo parecido sucede con otros eventos. Un concierto puede llenar hoteles. Un festival puede llevar visitantes a restaurantes. Una reunión empresarial puede generar noches de alojamiento. Y una carrera puede conseguir que miles de personas conozcan una ciudad mientras intentan mejorar su propio tiempo.
Por eso me parece que el turismo deportivo merece mirarse con más atención. No solamente por la derrama económica que genera, sino porque modifica la manera en que un destino puede construir demanda.
Ya no se trata únicamente de decirle al viajero: “ven a conocer León”.
También puede decirle: “ven a correr León”.
Y después de correr, quizá venga la comida, la compra, el paseo y la fotografía.
El viaje se va construyendo alrededor de una razón inicial.
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VIAJAR SIN hacer maletas es una opción que se hace tendencia. Resulta interesante la propuesta de Civitatis para estas últimas semanas del verano.
No todos pueden tomarse una semana de vacaciones. Pero eso no significa que hayan dejado de querer viajar.
Una excursión de un día puede convertirse en una pequeña válvula de escape.
Tolantongo, Teotihuacán, Huasca, Real del Monte, Val’Quirico, Puebla, Cacahuamilpa o Taxco están suficientemente cerca para regresar a dormir a casa.
La propia Civitatis está observando este cambio en los hábitos de viaje. Juan Rossello, Country Manager de Civitatis México, lo resume de una manera muy sencilla: “Muchas veces tenemos más cerca de lo que imaginamos lugares que todavía no conocemos. La plataforma cuenta con más de 30 excursiones de ida y vuelta desde Ciudad de México disponibles durante todo el año, una oferta que parte justamente de esa posibilidad de preguntarnos, incluso para un fin de semana: ¿a dónde vamos?”.
Y me parece que ahí hay algo más que una oferta de excursiones.
Hay una transformación en la manera de entender el viaje.
Cada vez importa menos la duración y más la experiencia que somos capaces de construir con el tiempo disponible.
Una salida de un día también puede ser turismo.
Un fin de semana también.
Una carrera también.
Un torneo también.
Porque al final, tanto en León como en una escapada desde CDMX, aparece la misma idea: para viajar no siempre necesitamos mucho tiempo; a veces solamente necesitamos una buena razón.
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EL TURISMO, ¿cómo va?
Mientras algunos destinos buscan nuevas fórmulas para provocar movimiento, el panorama general del turismo mexicano continúa enfrentando señales poco alentadoras.
Aunado a los magros resultados turísticos registrados durante junio, pese a la celebración de algunos partidos de la Copa FIFA 2026, la llegada de turistas a México por vía aérea enfrenta un escenario complicado.
El incremento en el precio de los boletos de avión, asociado al alza en las cotizaciones de los combustibles, se suma a la suspensión de frecuencias y rutas aéreas que ha reducido de manera importante la oferta de asientos.
Y en el Caribe mexicano aparece otro factor que tampoco ayuda: la extraordinaria llegada de sargazo, que ha restado atractivo a algunas de las playas más importantes de la región.
Analistas de Reporte Gemes consideran que a este escenario se agregan las desfavorables noticias sobre inseguridad en México, que han afectado la imagen del país, así como la falta de una estrategia efectiva de promoción, relaciones públicas y manejo de crisis.
El resultado es una combinación poco favorable para un sector que necesita justamente lo contrario: conectividad, confianza y razones para viajar.
De acuerdo con este análisis, no se espera un repunte importante del turismo durante los próximos meses, especialmente porque el desempeño del PIB turístico durante el primer trimestre se estancó.
Y aquí aparece una paradoja.
Mientras destinos como León buscan generar nuevos motivos para viajar —desde el deporte hasta los festivales y los grandes eventos—, el país en su conjunto enfrenta el reto de volver a construir una oferta capaz de competir no solamente en precio, sino también en conectividad, promoción y experiencia.
Porque el viajero tiene cada vez más opciones.
Y si queremos que México siga estando entre sus primeras decisiones, no basta con esperar a que llegue. Hay que darle motivos. A veces serán unas vacaciones, otras un concierto, un torneo, una carrera, una experiencia gastronómica o simplemente la curiosidad de conocer un lugar que alguien nos recomendó.
El turismo, como el deporte, también necesita movimiento.
Y quizá esa sea una de las grandes lecciones que deja esta semana: los destinos no solamente necesitan atractivos; necesitan razones para ser elegidos.
En León puede ser una carrera.
En Hidalgo, unas aguas termales.
En Taxco, un fin de semana.
En CDMX, una escapada de un día.
Y cuando esa razón aparece, el viaje puede comenzar de muchas maneras.
Incluso con unos tenis puestos.
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@AlejandraBernal
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