Ana Medrano hace de los textiles un homenaje a las mujeres

  • En Intermoda 85, la creadora de Hammam presentó «Hábitos que me habitan», una colección de 18 piezas inspirada en sus ancestras
  • Por Alejandra Pérez/Enviada

GUADALAJARA.- Entre cientos de prendas, colores y tendencias que llenan los pasillos de Intermoda 85, hay un espacio donde la moda se cuenta de otra manera. Ahí no se habla primero de telas ni de siluetas, sino de historias. Ese espacio lleva el sello de Ana Medrano, diseñadora jalisciense y creadora de Hammam, quien presenta en esta edición Hábitos que me habitan, una colección integrada por 18 piezas inspiradas en las mujeres de su linaje. Y basta escucharla unos minutos para entender que detrás de cada diseño hay una historia profundamente personal.

Su conversación fluye con una calidez poco común. Habla con serenidad, sonríe con facilidad y escucha con atención, dejando ver a una mujer cercana y profundamente apasionada por lo que hace. Conforme avanza la charla queda claro que su mayor talento no consiste únicamente en diseñar prendas, sino en convertir cada una de ellas en un relato tejido con memoria, emociones y significado.

«Yo crecí en una familia donde siempre nos narraban historias», recuerda. Entre ella y su madre existía una frase muy especial: «Noticias del Imperio». Más que el título de la célebre novela de Fernando del Paso, era una forma de decir: «Tengo una historia que contarte». Quizá ahí nació la esencia de Hammam, una marca donde cada prenda busca contar una historia y despertar una emoción.

Su pasión por los textiles la llevó mucho más lejos de lo que imaginó. Durante más de 25 años estudió el origen de los tejidos turcos y leyó más de 80 libros para comprender la vida de las mujeres dentro de los antiguos harenes. Quería entender quiénes eran, cómo vivían y por qué esos espacios despertaban tanta fascinación. La respuesta la encontró entre los telares: las mujeres más admiradas no eran necesariamente las más bellas, sino aquellas capaces de expresar su talento a través de los tejidos y tapices elaborados con sus propias manos.

A partir de ese momento entendió que la belleza podía encontrarse mucho más en el talento y en las manos que crean que en la apariencia. Esa idea terminaría convirtiéndose en el corazón de Hammam y en la filosofía que hoy define cada una de sus colecciones.

Pero mientras Turquía despertaba su curiosidad, México seguía habitando su memoria.

Desde niña creció rodeada de huipiles, mantas bordadas y prendas confeccionadas artesanalmente. Su abuela cosía y sus padres le enseñaron a valorar los textiles mexicanos mucho antes de que la moda formara parte de su vida profesional. Cada viaje era una oportunidad para regresar con nuevos lienzos, telas y bordados, convencida de que detrás de cada tejido existe una historia.

De ese encuentro entre la riqueza textil de Turquía y la tradición artesanal mexicana nació Hammam, una marca donde las sedas, linos, terciopelos e ikats provenientes del país euroasiático dialogan con el talento de mujeres mexicanas.

Aunque muchos de los materiales llegan desde Turquía, Francia, Italia o Colombia, cada prenda es confeccionada, bordada e intervenida en México.

«Todo está hecho por mujeres mexicanas», afirma con orgullo.

Para Ana, cada bordado representa mucho más que una técnica artesanal. Es una oración silenciosa, un acto de amor que queda impregnado en la tela antes de llegar a quien la vestirá.

Esa misma filosofía dio origen a Harem, una línea hermana de Hammam que conserva la esencia artística de la marca, pero apuesta por prendas más ligeras, versátiles y accesibles. Son diseños pensados para acompañar a una mujer en distintos momentos de su vida y confeccionados en tallas que van desde la XS hasta la 3XL, porque para Ana la elegancia jamás debería depender de una talla. Más que una segunda marca, Harem representa la convicción de que el diseño de autor también puede ser incluyente y cotidiano, sin perder su esencia artesanal.

Nunca habla de un solo tipo de mujer. Habla de la joven que quiere experimentar, de quien busca sentirse elegante sin renunciar a la comodidad, de la mujer que desea disimular alguna inseguridad o de aquella que, a los setenta años, sigue queriendo verse sensual. Para ella, todas tienen un lugar dentro de su universo creativo.

Esa mirada profundamente humana quedó plasmada en «Hábitos que me habitan», la colección que presentó en Intermoda 85.

La propuesta nació como un homenaje a las mujeres que han construido su historia: sus ancestras, las madres, las abuelas, las mujeres trabajadoras, alegres, fuertes y soñadoras, pero también aquellas imperfectas que, como en cualquier familia, forman parte de un mismo linaje. Cada una de ellas habita simbólicamente en esta colección.

Esta coleción está integrada por 18 diseños entre pantalones, blusas, faldas, quimonos, ensambles y abrigos que se reinterpretan en seis historias cromáticas. Los negros y crudos evocan la elegancia clásica; los rojos representan la fuerza y la pasión; el naranja —su favorito— celebra la alegría de vivir; mientras que la mezclilla rinde homenaje a una prenda universal transformada a través de textiles artesanales. Algunas piezas incluso fueron concebidas para ser usadas también por hombres, reafirmando que la moda puede ser un espacio de libertad donde las prendas encuentran a las personas y no al revés.

Al hablar de Intermoda, su expresión cambia y aparece una sonrisa de gratitud. Durante algún tiempo dudó en participar porque sentía que su propuesta era distinta a la moda comercial que suele verse en una feria de negocios, sin embargo, decidió apostar.

Hoy reconoce que fue precisamente Intermoda la plataforma que permitió que boutiques de distintas ciudades del país descubrieran una propuesta donde la identidad, la artesanía y la emoción pesan mucho más que las tendencias pasajeras.

«Intermoda fue una ventana al cielo», resume.

Antes de despedirse deja un mensaje que resume la esencia de su trabajo e invita a todas las mujeres a atreverse, a ponerse una prenda distinta, a jugar frente al espejo y preguntarse simplemente: «¿Y por qué no?»

Porque, asegura, todas tienen una belleza única y merecen encontrar una prenda con la que realmente conecten.

Al concluir la conversación queda claro que Ana Medrano no diseña para seguir tendencias. Diseña para que cada mujer encuentre un pedazo de sí misma en una prenda. Quizá por eso, al recorrer el universo de Hammam, uno comprende que un textil puede guardar memoria, que un bordado puede convertirse en un acto de amor y que la moda, cuando nace desde el corazón, deja de ser una tendencia para convertirse en una historia que permanece.

 

 

 

Diez años después, Carlos Pineda vuelve a Intermoda con La Memoria de las Flores

Related Articles

últimos articulos