- Disfruta de la mejor temporada para hacerlo en Alaska, Maine, Montana y Washington State
Clase Turista
Ver una aurora boreal es una de esas experiencias que ocupan un lugar privilegiado en la lista de deseos de cualquier viajero. Durante unos minutos —o incluso horas— el cielo se transforma en un espectáculo de luces verdes, violetas y rosadas que parecen bailar sobre el horizonte, convirtiendo una noche cualquiera en un recuerdo imborrable.
Aunque muchos asocian este fenómeno con Islandia, Noruega o Finlandia, lo cierto es que Estados Unidos alberga algunos de los mejores lugares del mundo para contemplarlo, desde la inmensidad de Alaska hasta los bosques de Maine, los cielos abiertos de Montana y, cuando la actividad geomagnética es especialmente intensa, incluso los paisajes del estado de Washington.
Para los viajeros mexicanos que buscan una aventura diferente, estos son algunos de los destinos donde el cielo se convierte en el principal protagonista.
Maine-Donde el Atlántico y las auroras se encuentran
En el extremo noreste de Estados Unidos, Maine sorprende como uno de los secretos mejor guardados para observar auroras boreales cuando la actividad solar alcanza niveles elevados.
La mejor temporada comprende de septiembre a marzo, especialmente durante noches frías, despejadas y con luna nueva.
Los mejores puntos para verlas se encuentran en el norte del estado, especialmente en Aroostook County, el Allagash Wilderness Waterway y Baxter State Park, donde la oscuridad natural permite apreciar mejor el fenómeno.
Más allá de las auroras
Maine es un paraíso para quienes disfrutan la naturaleza. El icónico Acadia National Park ofrece espectaculares rutas de senderismo junto al océano Atlántico; Mount Katahdin, punto final del Appalachian Trail, atrae a excursionistas de todo el mundo; mientras que los pequeños pueblos costeros invitan a descubrir faros históricos, gastronomía basada en mariscos frescos y paisajes que parecen sacados de una postal.
Montana-Cielos infinitos bajo la filosofía del «Big Sky Country»
No es casualidad que Montana sea conocida como Big Sky Country. Sus enormes espacios abiertos y la escasa contaminación lumínica la convierten en uno de los destinos más privilegiados para disfrutar tanto de las estrellas como de las auroras boreales.
La temporada ideal se extiende de septiembre a marzo, cuando las noches son más largas y existe mayor actividad geomagnética.
Los mejores lugares para verlas incluyen Glacier National Park, Flathead Lake, Whitefish y el Charles M. Russell National Wildlife Refuge, donde el horizonte prácticamente no encuentra obstáculos.
Más allá de las auroras
Montana invita a explorar algunos de los paisajes más espectaculares del oeste estadounidense. En Glacier National Park destacan rutas como la famosa Going-to-the-Sun Road, lagos de origen glaciar y más de 1,100 kilómetros de senderos. También es un destino ideal para practicar kayak, pesca, observación de fauna silvestre y recorrer ranchos que conservan el espíritu del Viejo Oeste.
Washington State-Cuando el cielo sorprende al Pacífico Noroeste
Aunque Washington no suele ser el primer destino que viene a la mente al hablar de auroras boreales, los episodios recientes de intensa actividad solar han permitido que el fenómeno sea visible incluso desde los alrededores de Seattle, convirtiéndolo en una emocionante posibilidad para quienes visitan el estado.
Las mayores probabilidades ocurren entre septiembre y marzo, especialmente durante tormentas geomagnéticas intensas.
Entre los mejores puntos donde se pueden observar destacan Mount Rainier National Park, North Cascades National Park, la península Olímpica y zonas costeras alejadas de la iluminación urbana. En ocasiones excepcionales, las auroras también pueden observarse desde distintos miradores de Seattle.
Más allá de las auroras
Washington reúne algunos de los paisajes más diversos del país. Desde Seattle es posible visitar el icónico Space Needle, explorar el histórico Pike Place Market o recorrer el Chihuly Garden and Glass. A pocas horas se encuentran escenarios naturales como Olympic National Park, con bosques templados, playas salvajes y montañas.

Alaska-El escenario por excelencia para contemplar las auroras boreales
Si existe un destino que ha hecho de las auroras boreales parte de su identidad turística, ese es Alaska. Gracias a su ubicación bajo el llamado Auroral Oval —la franja del planeta donde este fenómeno ocurre con mayor frecuencia—, ofrece algunas de las probabilidades más altas del mundo para observarlas.
La temporada de auroras va de finales de agosto hasta mediados de abril, siendo septiembre, octubre, febrero y marzo algunos de los meses con mejores condiciones. Durante este periodo, las noches son largas y oscuras, ideales para la observación.
Los alrededores de Fairbanks son considerados uno de los mejores lugares del planeta para presenciar este espectáculo, con una alta tasa de avistamientos durante la temporada. También destacan Denali National Park, donde la ausencia de contaminación lumínica permite disfrutar de cielos extraordinariamente claros, y comunidades como Coldfoot y Wiseman, ubicadas al norte del Círculo Polar Ártico.
Más allá de las auroras
Alaska ofrece mucho más que noches iluminadas. Durante el día, los visitantes pueden recorrer el Parque Nacional Denali, hogar del pico más alto de Norteamérica; navegar entre glaciares en Kenai Fjords National Park; realizar excursiones para observar osos, alces y ballenas, o relajarse en aguas termales naturales mientras esperan la caída de la noche.
Consejos para aumentar las posibilidades de ver una aurora boreal
Las auroras dependen completamente de la actividad solar, por lo que no pueden garantizarse. Sin embargo, algunos consejos aumentan considerablemente las probabilidades de éxito:
- Consultar diariamente pronósticos especializados como el Aurora Forecast del NOAA Space Weather Prediction Center o aplicaciones como My Aurora Forecast y Aurora Alerts.
- Buscar lugares con la menor contaminación lumínica posible.
- Elegir noches despejadas y, de preferencia, cercanas a la luna nueva.
- Permanecer al menos entre 30 y 60 minutos al aire libre, ya que las auroras pueden aparecer y desaparecer en cuestión de minutos.
- Llevar ropa térmica por capas, botas impermeables, guantes, gorro y bebidas calientes, ya que la espera suele realizarse a temperaturas bajo cero.
Cuando el viaje comienza al caer la noche
Las auroras boreales recuerdan que algunos de los espectáculos más extraordinarios de la naturaleza no tienen escenario ni horario fijo. Son efímeras, impredecibles y precisamente por ello inolvidables.
Ya sea contemplándolas sobre un glaciar en Alaska, reflejadas en un lago de Montana, sobre los bosques de Maine o sorprendiendo el horizonte del Pacífico Noroeste, perseguir las luces del norte es mucho más que un viaje, es una invitación a detenerse, mirar hacia arriba y descubrir una de las manifestaciones más extraordinarias del planeta.
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