Errores de crédito y cobranza frenan el crecimiento de las PyMEs mexicanas

  • Las empresas en México esperan entre 60 y 90 días para cobrar una venta a crédito

Clase Turista

En México, vender no siempre significa cobrar. De acuerdo con Allianz Trade, el plazo promedio de pago entre empresas oscila entre 60 y 90 días, lo que obliga a miles de compañías a financiar a sus propios clientes durante semanas mientras continúan cubriendo nómina, proveedores, impuestos y gastos operativos.

En este contexto, una gestión inadecuada del crédito comercial puede convertirse en uno de los principales obstáculos para el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMES).

El desafío cobra especial relevancia si se considera que, de acuerdo con el INEGI, las MIPYMES representan el 99.8% de las unidades económicas del país, generan alrededor del 72% del empleo y aportan aproximadamente 52% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, muchas siguen enfrentando problemas de liquidez derivados de retrasos en los pagos de sus clientes, una situación que limita su capacidad de invertir, crecer y aprovechar nuevas oportunidades de negocio.

Para Solunion México, la compañía de seguros de crédito y de servicios para la gestión del riesgo comercial, uno de los errores más frecuentes consiste en priorizar el crecimiento de las ventas sin fortalecer la administración del riesgo de crédito.

“El verdadero crecimiento no depende únicamente de vender más, sino de cobrar a tiempo. Una factura impagada puede afectar el flujo de efectivo, retrasar inversiones, limitar la capacidad de operación e incluso poner en riesgo la continuidad de una empresa», señaló Roberto Ricalde, Director de Riesgos de Solunion México.

Cinco errores que afectan la liquidez empresarial

Con base en su experiencia en gestión del riesgo comercial, Solunion identifica cinco prácticas que incrementan la exposición al riesgo de impago:

1.-Otorgar crédito sin evaluar la solvencia del cliente. Confiar únicamente en la relación comercial o en el historial de compras puede derivar en decisiones de crédito poco informadas.

2.-No monitorear la salud financiera de los clientes. La situación económica de una empresa puede cambiar rápidamente por factores internos o externos, por lo que evaluar el riesgo sólo al inicio de la relación comercial resulta insuficiente.

3.-Concentrar las ventas en pocos clientes. Cuando una parte importante de los ingresos depende de uno o dos compradores, cualquier incumplimiento puede generar un impacto significativo sobre la liquidez.

4.-Actuar tarde ante los primeros retrasos de pago. Solicitudes recurrentes de prórrogas, cambios en los hábitos de pago o dificultades para localizar al cliente suelen ser señales tempranas de problemas financieros.

5.-No contar con mecanismos de protección frente al riesgo de impago. En muchas empresas, la gestión del crédito comienza cuando el cliente ya dejó de pagar. Sin embargo, herramientas como el seguro de crédito permiten anticipar riesgos mediante el análisis de la solvencia de los compradores, el monitoreo permanente de su comportamiento financiero y la protección de las cuentas por cobrar, ayudando a reducir el impacto que un incumplimiento puede tener.

«Las empresas que incorporan procesos de análisis de clientes, monitoreo permanente del riesgo y herramientas de protección para sus cuentas por cobrar fortalecen su capacidad para mantener la liquidez, tomar mejores decisiones y crecer de manera sostenible. Hoy, es igual de importante vender que tener la certeza de que esas ventas se convertirán en flujo de efectivo», concluyó el experto.

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