- Los resultados de la oferta y demanda global confirman debilitamiento de los principales indicadores económicos: IP
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
El sector privado reiteró que aunque algunos indicadores comienzan a dar señales de un mejor desempeño, no se perciben indicios claros de que este se extienda hacia finales del año, y el ajuste a la baja de los pronósticos de crecimiento resalta la incertidumbre que inhibe la inversión, el crecimiento y el bienestar de los hogares
La iniciativa privada destacó que los resultados de la oferta y demanda global confirman el debilitamiento de los principales indicadores económicos, y el origen principal del debilitamiento de la actividad económica fue el deterioro de la inversión privada.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) lamentó que el consumo privado, otro importante motor del crecimiento, registró su primera baja en los últimos cinco trimestres.
OFERTA Y DEMANDA EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO
Con base en datos del INEGI y los resultados de la oferta y demanda global durante el primer trimestre del año, se confirmó el debilitamiento de prácticamente todos los indicadores económicos.
Ya previamente el INEGI había informado que, con base en cifras ajustadas estacionalmente, en ese lapso el PIB se contrajo a una tasa trimestral de 0.6%, de tal manera que en términos anuales esto significó un avance de solo 0.4%, comportamiento que propició un ajuste a la baja de los pronósticos de crecimiento para todo este año.
El CEESP recuerda que el Banco de México corrigió su estimación de crecimiento para 2026 de 1.6% a 1.1%, mientras que el pronóstico promedio de los especialistas del sector privado pasó de 1.4% a 1.1%.
Por el lado de la demanda, el origen principal del debilitamiento de la actividad económica fue el deterioro de la inversión, que registró una caída trimestral de 1.9% y una anual de 3.0%, con lo que acumuló seis trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas.
Lo preocupante es que el origen de este deterioro de la inversión, pero en especial de la economía en su conjunto, proviene del significativo debilitamiento de la inversión privada, que responde en buena medida a un ambiente de elevada incertidumbre, tanto por factores internos, tales como un débil estado de derecho y problemas de inseguridad pública, como por factores externos ligados a temas de comercio exterior y la ratificación del T-MEC.
En este entorno, durante el primer trimestre del año la inversión privada se contrajo a una tasa trimestral de 3.5% y una anual de 4.5%, lo que significa que se mantiene en terreno negativo desde finales del 2024. Evidentemente esto es preocupante puesto que la inversión privada se traduce en un aumento del acervo de capital del país que es fuente fundamental de la productividad laboral y, por ende, del empleo formal y mejor remunerado.
El CEESP agrega que la inversión pública muestra un crecimiento trimestral de 7.9%, lo que propició un incremento anual de 6.7%, que fue su primer avance después de cuatro trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas de dos dígitos.
Aclara que aunque este comportamiento pareciera indicar que el gasto público en inversión se aceleró en la primera parte del año, cuando se observan los resultados que muestra la Secretaría de Hacienda en cuanto a la evolución del gasto público, se aprecia que en el primer trimestre del año el gasto en inversión física se contrajo en 15.6% anual. Incluso la información más reciente indica que en el periodo enero-abril la inversión física cayó 18.4%.
El consumo privado, otro importante motor del crecimiento, también mostró debilitamiento. En el primer trimestre tuvo una disminución de 0.8%, su primera baja en los últimos cinco trimestres. En términos anuales creció 2.4%, después de un avance de 3.8% un trimestre antes.
Se puntualiza que el consumo de gobierno, por su parte, se elevó a una tasa trimestral de 1.6% y una anual de 3.3%, lo que refleja en buena medida el mayor gasto corriente del sector público.
En el caso de las cuentas externas, las cifras reportan que en el primer trimestre del año las exportaciones de bienes y servicios aumentaron 0.8% trimestral y 1.5% anual. Por su parte, las importaciones reportaron un incremento trimestral de 2.2% y uno anual de 16.0%.
Si bien la actividad exportadora tuvo una incidencia positiva en el crecimiento del PIB, el mayor avance de las importaciones compensó ese efecto.

