- Se debe reducir la deuda, sin cambios significativos en tasas de impuestos: CEESP
- Propone impulsar la inversión productiva y hacer más eficiente la asignación del gasto público
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
El sector empresarial insistió en que el paquete económico 2027 reflejará en buena medida la estrategia que decidirá el Gobierno Federal para lograr la consolidación fiscal, preocupa que para reducir los niveles de deuda sea puesta en marcha una miscelánea fiscal con cambios significativos en tasas de impuestos.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló como inquietante que los mayores niveles de deuda no se canalicen a gasto productivo y demandó un mayor esfuerzo para cumplir con la regla de oro de las finanzas: deuda solo para inversión productiva.
En su más reciente estudio, el organismo del sector privado sostiene que el paquete fiscal para 2027 debe contribuir a fortalecer las fuentes de recursos, impulsar la inversión productiva y hacer más eficiente la asignación del gasto público.
LA DEUDA EJERCERÍA PRESIÓN
El CEESP agrega que el paquete económico que se entregará al Congreso, incluirá el tema de la deuda pública que seguirá siendo un tema importante en el presupuesto para el próximo año, en el cual se reflejará en buena medida la estrategia que decidirá el Gobierno Federal implementar para lograr la consolidación fiscal con el fin de mantener la estabilidad macroeconómica y no se afecte el bienestar de los hogares.
No obstante, es posible que el principal riesgo de mantener o en todo caso reducir sus niveles sea la puesta en marcha de una miscelánea fiscal con cambios significativos en tasas de impuestos con el fin de solventar la necesidad de recursos para hacer frente a todos los compromisos de gasto del gobierno, entre ellos, el periodo electoral que se realizará a mediados del año próximo.
Precisa el CEESP que los resultados de la Secretaría de Hacienda indican que a julio de este año el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (el indicador más amplio de deuda) sumó 19.2 billones de pesos, lo que significó un aumento de 2.5 billones de pesos tan solo en lo que va de este gobierno, casi el 30% del aumento de la deuda desde el inicio del gobierno pasado.
Y agrega: “La estimación preliminar del nivel de endeudamiento que se realizó en el documento de Precriteros 2027 publicado en abril pasado, anticipa un endeudamiento de 21.8 billones de pesos, que de concretarse implicaría un endeudamiento adicional de 2.6 billones entre julio de este año y el cierre del 2027. Evidentemente esto refleja la necesidad de recursos que tiene el gobierno”.
Se aclara que “el impacto que este nivel de endeudamiento tendría en el presupuesto de egresos sin duda sería significativo. Las estimaciones preliminares muestran que en este contexto el costo financiero sería de 1.6 billones de pesos, monto equivalente al 4.3% del PIB, siempre y cuando se cumpla el pronóstico de crecimiento estimado de 2.4%. Si esta estimación se reduce, es claro que tanto la proporción de la deuda como del costo financiero serían mayores. Ya con la estimación preliminar de Precriterios es su mayor nivel desde 1990”.
Lo anterior, subraya el CEESP, “implicaría que poco más de una cuarta parte de la recaudación total tendría que canalizarse a cubrir este compromiso”.
El organismo que depende del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) considera que inquieta que los mayores niveles de deuda no se canalicen a gasto productivo, es decir, a inversión en infraestructura que estimule el crecimiento económico.
Puntualiza que el entorno actual en México muestra un ambiente de bajo crecimiento y deuda creciente.
Y explica: “La disminución prevista en el gasto público con el objetivo de lograr la consolidación fiscal podría no tener el efecto esperado toda vez que, ante la necesidad de mayores recursos para hacer frente a los crecientes programas sociales, el gasto en inversión podría verse nuevamente castigado, lo que limitaría el crecimiento económico, o en su defecto, la opción sería seguir aumentando la deuda”.
Para el CEESP es indispensable hacer el mayor esfuerzo para cumplir con la regla de oro de las finanzas públicas, que considera que el gobierno solo puede endeudarse para llevar a cabo inversión productiva y no para gasto corriente. Esto redundaría, sin duda, en un mayor crecimiento económico.
La deuda total representa 51% del PIB, según los datos oficiales a junio y se espera que aumente a 55% el próximo año. Con la información disponible, esto significaría que la deuda aumentaría en 1.5 billones de pesos mientras que la inversión pública esperada para el próximo año sería de 500 mmp; dos terceras partes del endeudamiento no se destinarían a inversión pública, lo que no cumple con la regla de oro.
Un ritmo de crecimiento débil sin duda inhibe el fortalecimiento de las fuentes de ingresos recurrentes y estimula el uso de más deuda, sobre todo cuando crecen las obligaciones por los programas sociales.
Se añade que “el mayor estímulo para incrementar la recaudación tributaria es elevar el crecimiento económico. Con un elevado crecimiento, las calificadoras eliminarían los riesgos sobre la calificación de la deuda soberana”.
Precisa el CEESP que el ritmo de crecimiento esperado para los próximos diez años (1.9%) se mantiene por debajo del avance promedio de las últimas tres décadas (2.0%), en parte por una perspectiva débil en cuanto a la evolución de los niveles de inversión productiva y por la otra, por los posibles efectos provenientes de la política comercial.

