- Intermoda 85 hace historia
- Por Alejandra Pérez Bernal
Red Financiera

DURANTE CUATRO días, Intermoda 85 reflejó el momento que vive la industria mexicana de la moda. Lo hizo con cifras que hablan de una plataforma consolidada: más de 600 expositores, alrededor de mil marcas, representantes de 14 países; 40 mil metros cuadrados de exhibición y más de 30 mil compradores y visitantes especializados. Pero, sobre todo, dejó al descubierto algo que ninguna estadística puede medir: las preguntas que hoy comienzan a hacerse quienes diseñan, producen, comercializan y sueñan la moda en México.
Porque Intermoda dejó de ser hace tiempo un escaparate para vender colecciones. Hoy es un termómetro que mide la temperatura de una industria que vive uno de los momentos más interesantes —y también más desafiantes— de su historia.
Basta recorrer sus pabellones para entender que ahí convergen mucho más que prendas. En un mismo espacio coinciden fabricantes textiles, emprendedores, compradores internacionales, estudiantes, escuelas de diseño, proveedores de tecnología, conferencias especializadas y pasarelas que, lejos de competir entre sí, terminan contando una misma historia.
Es la historia de una industria que entendió que la creatividad, por sí sola, ya no basta. Quizá por eso esta edición tuvo un significado distinto.
Las pasarelas reunieron a algunos de los nombres más representativos del diseño nacional que han llegado a escaparates mundiales. Carlos Pineda volvió a demostrar que la moda también puede ser un ejercicio de memoria y sensibilidad; Macario Jiménez recordó por qué sigue siendo uno de los grandes referentes de la alta costura mexicana con una colección donde las flores, la feminidad y la delicadeza artesanal se fundieron en una propuesta profundamente emocional; Edher Gin reafirmó una visión contemporánea del lujo mexicano; Ana Medrano hizo de la inclusión una declaración de diseño; Edith Martin, junto con los estudiantes del Centro Superior de Moda, convirtió la biodiversidad en inspiración creativa; mientras que Grecia Soto sorprendió al abrir un camino poco explorado al unir la ingeniería biomédica con la moda.
Cada uno presentó una colección distinta, pero todos parecían responder a la misma inquietud: construir una identidad propia en una industria donde copiar resulta cada vez más fácil.
Esa misma reflexión apareció fuera de la pasarela.
Las conferencias dejaron claro que el futuro de la moda ya no depende únicamente del talento creativo. Inteligencia artificial, nanotecnología, sostenibilidad, comercio electrónico, nuevos hábitos de consumo y construcción de marca fueron temas recurrentes en una agenda que evidenció un cambio de paradigma. Hoy un diseñador necesita entender tanto de tejidos como de tecnología; tanto de inspiración como de estrategia; tanto de creatividad como de negocios.
No es casualidad, la moda también está cambiando porque el consumidor cambió, y en ese contexto cobran especial relevancia iniciativas como la alianza entre Intermoda e InnovaModa, que busca abrir oportunidades para nuevos talentos y fortalecer la profesionalización del sector.
Más que la firma de un convenio, representa el reconocimiento de que el futuro de la industria dependerá de su capacidad para generar oportunidades reales, impulsar el relevo generacional y construir un ecosistema donde las buenas ideas encuentren las herramientas para convertirse en empresas sostenibles.
Sin embargo, el mayor reto comienza cuando se desmontan los stands y las luces de las pasarelas se apagan, porque el verdadero éxito de Intermoda no puede medirse únicamente por el volumen de negocios alcanzado durante cuatro días.
Su legado dependerá de cuántas alianzas prosperen, cuántas marcas logren consolidarse, cuántos jóvenes diseñadores encuentren una oportunidad y cuántas de las conversaciones sobre innovación, sostenibilidad e inclusión se traduzcan en acciones concretas para fortalecer a una industria que sigue enfrentando enormes desafíos.
Esa, quizá, es la conversación más importante que dejó esta edición.
Intermoda no sólo mostró cómo viste México, mostró cómo piensa y eso resulta mucho más trascendente.
Después de conversar con Jaime Barba, esa impresión terminó por confirmarse. En su primera entrevista como presidente de Intermoda no habló únicamente de una feria más grande o de mejores cifras. Habló de construir una plataforma con mayor proyección internacional, de abrir oportunidades para el talento mexicano, de fortalecer los vínculos entre diseñadores, empresarios y compradores, y de hacer de Intermoda un espacio donde la innovación y el conocimiento tengan el mismo peso que la creatividad. Más que un discurso de bienvenida, fue una declaración de rumbo.
Ahora viene la parte más compleja: Convertir esa visión en resultados, porque las tendencias cambian cada temporada, las colecciones se renuevan y las pasarelas terminan inevitablemente con un último aplauso. Lo que permanece es la capacidad de una industria para cuestionarse, reinventarse y caminar unida hacia un mismo objetivo.
Por eso la expectativa ya está puesta en Intermoda 86, que se celebrará en enero de 2027. Será una edición concebida plenamente bajo el liderazgo de Jaime Barba y la oportunidad de comprobar si el impulso que dejó esta edición logra traducirse en una plataforma todavía más internacional, innovadora y competitiva, sin perder de vista lo más importante: el fortalecimiento de la moda hecha en México.
Porque, al final, las ferias pasan; lo verdaderamente importante es lo que permanece cuando los reflectores se apagan. Y si Intermoda 85 fue el espejo de una industria que decidió mirarse con honestidad, Intermoda 86 tendrá la responsabilidad de demostrar que esa transformación ya está en marcha.
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@AlejandraBernal
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