- MESSI, BUFÓN DE INFANTINO
- CARLOS RAMOS PADILLA
Red Financiera
Se acabó el Mundial y en gran parte se desgastó gravemente la imagen de la FIFA, de Argentina y de Messi.
Se multiplicó el anhelo de que Argentina no ganara la copa por lo sucio de su oferta deportiva y más creció el festejo, no porque ganara España, sino por el ridículo de los argentinos en el terreno de juego que no pudieron ni siquiera llegar a disparar un tiro a gol en 90 minutos. Messi el peor jugador del encuentro.
Pero más allá hay detalles. Recordemos al argentino Eduardo Feinmann, que se presume periodista, públicamente señaló que “detesta” a los mexicanos levantando una innecesaria polémica para la declaración de este ruin personaje.
Messi debió ser expulsado en el partido contra Argelia por la agresión contra Aïssa Mandi, pero se mantuvo en el campo para anotar tres goles, empatar a Miroslav Klose como el máximo goleador en la historia de los Mundiales y provocar una victoria que encaminó Argentina y puso al equipo africano cerca de la ruina.
De acuerdo a los resultados Messi no destaca como el máximo asistidor de los Mundiales, ese sigue siendo Pelé. Tampoco es el máximo goleador en la historia de la Champions, es Cristiano Ronaldo. No figura como máximo asistidor en la historia de la Champions, es también Cristiano Ronaldo. No es el máximo goleador de la historia.
Sumando anécdotas tenemos a un insoportable Ricardo Lavolpe, viviendo en México por muchos años y fingiendo su tono argentino al expresarse y por ello poco se le entiende, agrediendo a los mexicanos de manera insolente y gratuita.
Fotografía de un malnacido malagradecido. Un tipo de esta calaña no debería tener espacios en medios de comunicación mexicanos que insisten en llenar la pantalla con “comentaristas” extranjeros.
En la cancha Enzo Fernández y Leandro Paredes son el más claro ejemplos de todo lo que no debe ser un deportista. Buscaban lastimar a sus oponentes, agresivos, prepotentes y que terminaron su actuación a golpes al término del partido.
Una final que presentó un espectáculo de medio tiempo llamando a La Paz y los argentinos despidiéndose a puñetazos.
Adicional el grotesco comportamiento de los argentinos dando la espalda a los campeones españoles durante la ceremonia de premiacion.
España ennobleció su triunfo, Argentina mostró su miseria como perdedor.
Incluso Messi desestimó la presencia de Sheinbaum al momento de recibir su medalla y la ignoró mientras en el techo del estadio estallaban juegos pirotécnicos con los colores de Argentina como si estos hubiesen sido los ganadores.
Indignante y muy bajo el comportamiento de los argentinos que colocaban banderas inglesas en el suelo de Times Square para pisotearlas o gritando a los mexicanos en los aeropuertos “aprendan a jugar futbol” para recibir una réplica muy a la mexicana señalando la corrupción de Infantino, el ridículo contra Cabo Verde y la anulación de uno de los mejores goles del Mundial: el de Egipto.
Como dato final, Argentina es la única selección en la Copa del Mundo a la que no se le marcó ninguna intervención de VAR en contra, aún siendo el equipo que más faltas acumuló.
El sistema de videoarbitraje ha intervenido exclusivamente para revisar y sancionar acciones a favor del conjunto albiceleste.
Con todo esto, en Argentina se justifican señalando que si “Dios es argentino” nadie está por encima de ellos. Soberbia desmedida.
México fue reconocido por Inglaterra y Japón por la caballerosidad dentro y fuera de la cancha, incluyendo a los aficionados.
Argentina no mereció ni el desprecio ni el abucheo, simplemente fueron ignorados al despedirse del estadio de New Jersey.

