- PATANES
- CARLOS RAMOS PADILLA
Clase Turista
Ante la fiesta deportiva celebrada en Ciudad Universitaria por el partido de cierre del torneo entre Pumas y Cruz Azul, la patanería de los miembros de la policía de la CDMX demostró por qué la ciudadanía los despreciamos.
Arbitrariamente cierre de calles con grúas y patrullas sin dar explicaciones. Bloqueo del circuito del estadio. No entiendo esa política nefasta de obstaculizar todo en vez de abrir espacios para una circulación rápida y ordenada.
Policías insolentes que no atienden ni explican solamente “arrean” a los aficionados (como lo hacen en el Metro con los usuarios) como si de animales se trataran. No sirven en toda la extensión y peso del concepto: estorban. Hacen su negocio multando a cientos de autos estacionados en el circuito en donde ni siquiera hay avisos preventivos o de prohibición. Es un área de tránsito estudiantil que todos los días funciona y bien sin policías ni gendarmes.
Todo se convierte en caos y abusos cuando llegan los uniformados. Su soberbia es insultante ante quienes deben su trabajo, a nosotros. Deben orientar no imponer ni mandar. Son majaderos, pelafustanes que no hablan porque no saben. Su nivel educativo es bajísimo. Deberían las autoridades dar una explicación ante estas arbitrariedades que constituyen una violación a nuestros derechos.
Entre balbuceos aseguran no dejar pasar al estadio porque los estacionamientos “están llenos” situación no del todo cierta y si así fuera la coordinación tendría que ser un ejercicio de auxilio y atención a la ciudadanía.
Las avenidas circundantes, todas importantes alrededor del estadio, prácticamente paralizadas como San Jerónimo, Revolución, Insurgentes y Universidad. Colonias aisladas. Ciudadanos y vecinos del lugar atrapados por esta forma tan absurda de bloquear el acceso a un recinto masivo, rebasado y expuesto a una tragedia de presentarse un incendio, una emergencia médica, un sismo o una estampida porque simplemente no hay entradas ni salidas y si un grupo de inservibles sujetos que dan la espalda al conductor de un vehículo que simplemente desea saber qué hacer.
Estos empleados con placas no comprenden que es la única ocasión que serán recibidos en la Universidad y su enano coeficiente no les permite valorarlo. Y además cobran una millonada a la institución porque se trata de un “evento privado”.
Clara Brugada y Pablo Vazquez Camacho, como secretario de seguridad en la CDMX, no solamente deben dar explicaciones sino ofrecer una amplia disculpa. Y si así serán lo operativos y conducta de estos patanes durante el Mundial puedo asegurar que convertirán a la CDMX es una zona de conflicto llena de baches y banquetas rotas pero pintaditas de morado y “custodiadas” por vulgares rufianes con uniforme.

