- El sabor del mar, bueno, bonito y barato
Clase Turista
Cuando llegas a la costa de Colima, hay una experiencia que no te puedes perder: comer en una ramada. Pero, ¿qué son exactamente? Las ramadas son estructuras sencillas, generalmente hechas con techos de palma y materiales naturales, ubicadas a pie de playa. Funcionan como restaurantes rústicos donde puedes sentarte frente al mar, sentir la brisa y disfrutar comida fresca, casera y, sobre todo, accesible. Son parte esencial de la identidad costera colimense y representan una forma auténtica de vivir el destino.
Si decides recorrer la costa, encontrarás ramadas principalmente en playas como Cuyutlán, El Paraíso, Boca de Pascuales y en Manzanillo; El Tapo, Miramar y La Boquita. Cada una tiene su propio encanto: desde olas intensas ideales para surfistas, hasta aguas más tranquilas perfectas para pasar el día en familia. En todas, las ramadas se ubican frente al océano, invitándote a detenerte, relajarte y degustar lo mejor de la gastronomía local.
Lo mejor de estas ramadas es la comida. Aquí puedes probar desde pescados zarandeados recién salidos del asador, hasta ceviches, aguachiles, camarones al mojo de ajo, cocteles de mariscos y tostadas frescas. Los ingredientes suelen ser del día, lo que garantiza sabor, frescura y calidad. También encontrarás antojitos mexicanos como quesadillas, sopes o tacos, y en algunos casos especialidades regionales. Ejemplos de precios en platillos de mariscos en la región incluyen preparaciones como ceviches o camarones que pueden rondar entre los $200 y $330 pesos, dependiendo del platillo. Para acompañar tu comida, no faltan las bebidas típicas: cervezas bien frías, refrescos, aguas frescas, y en ocasiones bebidas tradicionales como la tuba o el tejuino.
Uno de los mayores atractivos de la gastronomía de estas ramadas es la frescura de sus productos del mar, ya que estos establecimientos adquieren sus productos directamente de los pescadores de la zona y en muchos casos, estos mismos establecimientos cuantas con sus propias embarcaciones de pesca y tours, destaca el caso de La Boquita, donde los ramaderos formaron una cooperativa de pesca, lo que da la seguridad a todos los visitantes de que estarán consumiendo pesca del día.
Visitar las ramadas de Colima es sentarte sin prisa, probar sabores frescos, admirar el paisaje playero y descubrir que, en este rincón del Pacífico mexicano, lo sencillo puede ser extraordinario.

