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06 abril,2026

El Ágora

  • Al PRI, nueva oportunidad
  • Octavio Campos Ortiz

Clase Turista

Si bien es cierto que el partido tricolor no goza de cabal salud y que desde el inicio de esta centuria más de uno vaticinó su muerte e incluso lo rebautizaron como el “PRITANIC” y a sus dirigentes como dinosaurios en extinción, en el 2027 el instituto creado por Plutarco Elías Calles puede dar la campanada y regresar como segunda fuerza política nacional, a pesar de los “buenos deseos” de sus detractores. El retorno del PRI no es únicamente por la estrategia del actual dirigente, el controvertido “Alito” Moreno, sino por la incorporación de Rosario Robles y el espaldarazo del senador sonorense Manlio Fabio Beltrones. La participación de estas dos figuras de renombre revitalizará a quien gobernó este país por casi ocho décadas.

La ex jefa de Gobierno del entonces Distrito Federal y ex secretaria de Desarrollo Social con el presidente Enrique Peña Nieto es una de las mujeres mejor preparada de la izquierda, no solo académicamente, sino por su experiencia en la administración pública y las lides socialistas y universitarias. Tiene sensibilidad para entender las necesidades de la gente, sobre todo de escasos recursos, y sabe cómo resolver esos problemas. Militante opositora, recorrió las calles, conoció de los urgentes problemas nacionales, se convirtió en portavoz de las masas silenciosas, a quienes dio visibilidad. Víctima de la falsa izquierda, sufrió una terrible persecución que no cesó hasta su reclusión, donde enfrentó un amañado proceso y supo que el aparato judicial es un instrumento del poder para las venganzas políticas. En la cárcel conoció de innumerables casos de mujeres injustamente encarceladas y litigó que la Suprema Corte oyera a las quejosas e intercediera por ellas con la ley en la mano.

Por su parte, el senador Manlio Fabio, zoon politikon de cepa, heredó el oficio de quien fuera pionero de la inteligencia política, del resguardo de la seguridad nacional y encargado de la política interior del país, don Fernando Gutiérrez Barrios; es un viejo militante del PRI, partido que lo llevó a ser gobernador y legislador, hizo una pausa con la dirigencia del tricolor por divergencias en el enfoque para enfrentar el debilitamiento del partido y el cómo regresar al poder. Sin embargo, no renunció a su membrecía y está dispuesto a sumarse al proyecto político nacional de su instituto político. Sabe que solo unidos puede resurgir el partido que dio estabilidad al país y creó las instituciones que permitieron esa paz social.

Es paradójico que las únicas etapas donde hubo tranquilidad y desarrollo en la nación hayan sido con regímenes cuestionados por sus prácticas políticas, pero que sin duda hicieron obra y creado la infraestructura del país. El general Porfirio Díaz venía de un siglo de guerras intestinas e invasiones, amén de un presidente con ambiciones dictatoriales -el Benemérito duró solo 14 años porque lo sorprendió la angina de pecho-, e impuso la paz al mismo tiempo que desarrolló las comunicaciones con el ferrocarril y el telégrafo, además de introducir la luz eléctrica en el alumbrado público. Al término de la Revolución Mexicana, Plutarco Elías Calles acabó con los cuartelazos, los golpes de Estado y la usurpación del poder para instaurar un régimen presidencialista firme que fue viable por casi ochenta años, a la par de crear instituciones sociales y económicas, como el Banco de México, que permitieron el desarrollo nacional.

Madero no trajo la democracia al país, como tampoco lo logró la alternancia en el poder con los panistas. El héroe de la batalla del 2 de abril supo gobernar por más de treinta años, más allá de su satanización, como también lo supo hacer el tricolor, más allá de sus excesos. Benito Juárez pintaba para dictador, como el tlatoani tabasqueño lo quiere hacer hoy a través de testaferros. Juárez dejó en bancarrota al país, como ahora los yerros de la 4T nos tienen con crecimiento cero y en estancamiento, tan pobres como a finales del periodo decimonónico y la primera veintena del siglo pasado.

Por eso, es necesarioi darle otra oportunidad al PRI con cuadros renovados y políticos experimentados. Abandonemos la improvisación, las lealtades mal entendidas y no incubemos dictaduras disfrazadas.

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