- La inflación en la primera quincena de marzo es la más alta desde 1998
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
El sector privado confirmó que las expectativas de crecimiento no son muy favorables para México, porque la actividad económica inició con resultados negativos, con una situación que es preocupante frente a los posibles efectos provenientes de la revisión del T-MEC y del conflicto bélico en Irán.
El hecho de que ya se anticipaba un comportamiento a la baja, significa que la expectativa de un mayor debilitamiento se fortalece y en general los motores del crecimiento no mejoran su desempeño frente a la falta de estímulos reales.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que aunado a lo anterior, los precios al consumidor sorprendieron con un incremento en la primera quincena de marzo de 0.62%, que fue su mayor alza para la misma quincena desde 1998.
Y agrega: “La preocupación aumenta ante un posible impacto en los precios de las gasolinas y otros productos como consecuencia de los elevados precios del petróleo”.
El CEESP explica que con claras las señales de cierre del trimestre con crecimiento bajo y repunte de inflación.
Se agrega que durante el último trimestre del 2025 la actividad económica dio señales de una modesta mejoría, propiciando que las expectativas de crecimiento se corrigieran modestamente al alza. Sin embargo, este comportamiento respondió, principalmente, a un inesperado repunte de la economía en octubre, que resultó por un incremento mensual de 4.2% en la industria de la construcción, para posteriormente retomar una tendencia a la baja. A partir de entonces, la economía en general ha mostrado un magro dinamismo en el que de noviembre a enero reportó dos meses con variaciones mensuales negativas.
El CEESP añade que “de esta manera, la actividad económica inicia el presente año con un resultado negativo al mostrar una caída de 0.9% durante enero, porcentaje que incluso superó la estimación oportuna del INEGI que preveía una disminución de 0.2%”.
Y puntualiza: “El hecho es que ya se anticipaba un comportamiento a la baja, lo que significa que la expectativa de un mayor debilitamiento se fortalece. Situación preocupante frente a los posibles efectos provenientes de la revisión del T-MEC y del conflicto bélico en Irán”.
La intranquilidad aumenta cuando la estimación oportuna del INEGI considera que en febrero la actividad económica creció solo 0.1%, con lo que incluso si en marzo se observara un aumento secuencial de 0.5%, el comportamiento trimestral de la economía podría ser negativo, con un avance anual por debajo del medio punto porcentual.
Evidentemente las expectativas de crecimiento no son muy favorables, sobre todo frente al debilitamiento de la inversión como consecuencia de elevados niveles de incertidumbre, mayor precarización del mercado laboral que fortalece la informalidad y un consumo que no termina de consolidar su avance.
Y precisa: “En general, los motores del crecimiento no mejoran su desempeño frente a la falta de estímulos reales”.
Aunado a esto, en la primera quincena de marzo, la evolución de los precios al consumidor sorprendió con un incremento quincenal de 0.62%, que fue su mayor alza desde la primera quincena de julio del 2024, aunque también fue la más alta para la misma quincena desde 1998. De esta manera la inflación anual de la primera quincena de marzo fue de 4.63%, la más alta desde la segunda quincena de octubre de 2024.
Este comportamiento respondió en mayor proporción al aumento de 1.96% en los precios del subíndice de precios no subyacente, principalmente por el aza de 7.34% en los precios de frutas y verduras. En este concepto sobresale el incremento quincenal de 32.2% en el precio del jitomate, que fue el origen de poco más de dos terceras partes del incremento del indicador general de precios. En términos anuales este producto mostró un incremento de 152%, después de que una quincena antes aumentara 90.2%.
En su más reciente análisis, el organismo empresarial precisó que “es importante señalar que el significativo aumento de este producto respondió a diversos factores. Por una parte, a efectos climáticos que afectaron la producción en Sinaloa, así como por una mayor demanda de temporada y los elevados niveles de exportación hacia Estados Unidos. A esto se une el aumento de costos que han generado los problemas de inseguridad”.
Aunque estos factores se irán moderando en el tiempo, preocupa que algunos de ellos se mantengan más de lo esperado.
Sin embargo, la preocupación aumenta cuando se considera un posible impacto en los precios de las gasolinas y otros productos como consecuencia de los elevados precios del petróleo.
Y puntualiza: “Esto podría elevar aún más la inflación en deterioro del bienestar de los hogares”.
El hecho es que el año inicia con un escenario de bajo crecimiento económico y alta inflación, poniendo en riesgo la recuperación económica.

