- El fenómeno físico: ¿Qué es ese «tronido»?
Clase Turista
Es una de las advertencias más comunes: «No te truenes los dedos o te van a quedar las manos chuecas». Esta creencia, transmitida de generación en generación, sugiere que el hábito de provocar un estallido en los nudillos es el camino directo hacia la artritis. Sin embargo, la evidencia científica actual cuenta una historia muy distinta.
Para entender qué ocurre realmente, es necesario mirar bajo la piel. «Muchos pacientes llegan a consulta con el temor de haber dañado sus articulaciones por años de este hábito», comenta el Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla. «Lo primero que debemos hacer es separar el sonido de la patología. El chasquido que escuchamos no es hueso rozando con hueso, sino un fenómeno físico fascinante», menciona.
El fenómeno físico: ¿Qué es ese «tronido»?
El sonido característico que se produce al estirar o doblar los dedos no es una fractura ni un desgaste. Se trata de un proceso llamado cavitación. Las articulaciones están rodeadas por una cápsula llena de líquido sinovial, que actúa como lubricante. Este líquido contiene gases disueltos (como oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono).
Al ejercer presión sobre la articulación, el espacio entre los huesos aumenta, lo que provoca una caída repentina de la presión interna. Esto genera la formación de burbujas de gas que colapsan rápidamente, produciendo el sonido de estallido.
«Es similar a lo que ocurre cuando destapas una botella de refresco», explica el experto. «La liberación de presión crea la burbuja y el sonido. Por eso no puedes tronarte el mismo dedo dos veces seguidas de inmediato; necesitas esperar unos 20 minutos a que el gas se vuelva a disolver en el líquido sinovial», aclara.
La ciencia ha intentado demostrar el vínculo entre este hábito y la artritis sin éxito. El estudio más famoso al respecto fue realizado por el Dr. Donald Unger, quien durante 60 años se tronó los nudillos de su mano izquierda y nunca los de la derecha. Tras seis décadas, no encontró diferencia alguna entre ambas manos ni señales de artritis, lo que le valió un Premio Ig Nobel en 2009.
Estudios más amplios, como los publicados en el Journal of the American Board of Family Medicine, han comparado a cientos de personas con y sin el hábito de tronarse los dedos, concluyendo que la prevalencia de la osteoartritis es prácticamente la misma en ambos grupos.
En México, las enfermedades reumáticas representan un reto de salud pública importante. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y el Colegio Mexicano de Reumatología:
- La osteoartritis es la enfermedad articular más común en el país, afectando aproximadamente al 10% de la población adulta.
- Se estima que más de 1 millón de mexicanos padecen artritis reumatoide, una condición autoinmune que suele confundirse con el desgaste mecánico.
- El riesgo de padecer artritis en México está más asociado a factores como el sobrepeso, la genética y la edad, que a hábitos mecánicos como el chasquido de dedos.
¿Cuándo el sonido es una señal de alerta?
Si bien el chasquido por gas es inofensivo, no todos los ruidos articulares son iguales. El especialista en rodilla y cadera advierte que existen momentos donde el sonido debe ser evaluado por un profesional:
- Acompañamiento de dolor: Si el «trueno» genera una punzada o molestia persistente.
- Inflamación: Si la articulación se ve roja, hinchada o se siente caliente al tacto.
- Limitación funcional: Si después del sonido la articulación se siente «trabada» o ha perdido su rango de movimiento natural.
- Crepitación constante: Un sonido más parecido a un «crujido de arena» puede indicar que el cartílago está desgastado y hay fricción ósea.
«En mi práctica, vemos que los ruidos en la rodilla o cadera que vienen acompañados de inestabilidad son los que realmente requieren cirugía o tratamiento ortopédico», puntualiza el Dr. Carlos Suárez Ahedo. «Si solo suena y no duele, lo más probable es que sean simplemente burbujas de gas cumpliendo las leyes de la física».
Recuerda que siempre debes consultar a un médico si las molestias persisten o ves algo inusual.

