- El cultivo se volvió parte de la identidad local
En el Bajío guanajuatense, Irapuato está ligado a una fruta: la fresa, esta relación viene de varias décadas atrás, desde mediados del siglo XX, los campos de la región comenzaron a producir grandes cantidades gracias a su clima templado y a suelos fértiles, con el tiempo, el cultivo se volvió parte de la identidad local.
En el centro de la ciudad la presencia de la fresa es evidente, en calles y plazas aparecen puestos con fresas con crema, mermeladas caseras, nieves, gelatinas y pasteles, el olor dulce suele mezclarse con el movimiento del mercado y el paso de los visitantes.
Uno de los momentos con más actividad llega durante la Feria de las Fresas, durante varias semanas el recinto ferial recibe conciertos, exposiciones ganaderas, juegos mecánicos y muestras gastronómicas, también hay concursos y degustaciones donde la fruta aparece en todo tipo de preparaciones.
Fuera de la zona urbana, varios productores permiten conocer los cultivos, en temporada de cosecha algunos campos abren al público para cortar fresas directamente de la planta. La experiencia atrae sobre todo a familias y a quienes buscan un acercamiento al trabajo agrícola de la región.
La visita a Irapuato suele terminar con bolsas de fruta recién comprada o con un postre improvisado en la plaza, aquí la fresa no es sólo un cultivo: es parte de la rutina diaria de la ciudad.

