- Compensar faltantes con deuda pública presionará la salud financiera del país y limitará la posibilidad de financiamiento e inversión
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
El sector privado del país insistió en que el gobierno federal debe dar un mejor uso a los recursos públicos para estimular el crecimiento y mejorar el bienestar de los hogares.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) aclaró que a pesar de que para 2027 se prevé un menor déficit, este sigue siendo elevado, lo que implica que será necesario incrementar el nivel de endeudamiento y que las autoridades deben entender que los altos déficits podrían generar problemas como el desplazamiento del financiamiento.
El organismo empresarial precisa que fortalecer las fuentes de recursos y hacer más eficiente su uso son acciones complementarias, y que tratar de compensar el faltante de recursos vía deuda pública ejercerá presiones importantes en la salud financiera del país y limitará la posibilidad de que el sector privado disponga del financiamiento necesario para invertir.
El CEESP reiteró que el gasto en el servicio de la deuda requiere de una asignación más estricta y que una de las mayores inquietudes para la hacienda pública es la debilidad que muestran las fuentes de recursos recurrentes del sector público como consecuencia, en buena medida, de una expectativa modesta en el ritmo de crecimiento de la actividad económica para el próximo año.
Ya agrega: “Por tal motivo, en el paquete económico para 2027 se proponen diversas acciones para estimular la recaudación tributaria con el objetivo de cubrir las necesidades crecientes de gasto para los programas sociales y los proyectos prioritarios del gobierno”.
El CEESP detalla que de acuerdo con las evaluaciones del Paquete Económico 2027 se estima que el gasto total aumente 3.2%, de tal manera que como proporción del PIB representará 26.7%, superando en 3.5 puntos porcentuales a los ingresos públicos, a pesar de que se estima que estos aumenten 3.9%.
Y aclara: “Un aspecto que llama la atención es que el gasto programable aumenta en solo 1.5%, lo que pareciera reflejar una asignación más estricta de los recursos. En este contexto, el origen principal del crecimiento del gasto público es su parte no programable, que al incrementarse 8.2%, en términos absolutos representa poco más de la mitad del aumento del gasto total. Lo preocupante es que ese comportamiento responde primordialmente al incremento estimado de 11.8% en el costo financiero, con lo que como porcentaje del PIB representaría el 4.0%, incluso por arriba de lo que se espera represente el déficit total (3.9%)”.
El CEESP puntualiza que la inversión física del sector público debe ser prioritaria si se quiere estimular un mayor ritmo de crecimiento económico y por ende una mayor creación de empleos formales, ya que la mejor forma de beneficiar a los hogares es precisamente la creación de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, se tiene prevista la posibilidad de usar a la inversión pública como ajuste para cumplir con los objetivos de déficit.
Se advierte que “aun cuando para 2027 se prevé un menor déficit, este sigue siendo elevado, lo que implica que será necesario incrementar el nivel de endeudamiento del Sector Público para compensar el faltante en las finanzas públicas. En este sentido, se plantea la necesidad de un déficit público total del orden de 4.1% para el presente año y de 3.9% para el siguiente, lo que significa que la deuda total llegaría a representar el 55% del PIB”.
Se añade que “en teoría, esto implica que la deuda neta del país en los tres primeros años del sexenio aumentaría en 4.2 billones de pesos, casi dos veces más de lo que aumentó en el mismo periodo del sexenio pasado”.
Asimismo, el CEESP considera que “los altos déficits podrían generar problemas como el desplazamiento del financiamiento. Es decir, que el sector privado podría enfrentar una disminución en la disponibilidad de recursos para financiamiento o tasas más elevadas debido a que los acapararía el sector público vía deuda para financiar sus faltantes”.
El CEESP apunta que “si bien fortalecer las fuentes de recursos públicos es fundamental, un esfuerzo que se debe hacer para tener unas finanzas públicas de calidad implica poner mayor atención a la eficiencia con que se asignan y ejercen los recursos, y replantearse continuamente si lo que se está haciendo cumple con los objetivos deseados, si se deben modificar o en su caso eliminar asignaciones presupuestales dirigidas a programas que son poco eficientes”.
Y concluye: “Esta necesidad se deduce del hecho de que en nuestro país hemos obtenido pocos resultados aun cuando el gasto del gobierno ha mostrado una dinámica creciente, ya que su incidencia en materia de crecimiento económico y bienestar de la población muestra mejoras modestas. Un sistema de salud y uno educativo de baja calidad, así como altos niveles de inseguridad y aún elevados niveles de pobreza, son ejemplos de la baja eficiencia del gasto público”.

