- Desde el 22 de julio atajará una parte de importaciones de dicho país, excepto café, carne de res y ciertos productos derivados del etanol
- No puede descartarse la imposición de nuevos aranceles en las próximas semanas
Clase Turista
Estados Unidos anunció que a partir del 22 de julio impondrá un arancel adicional de 25% a una parte de las importaciones provenientes de Brasil, como resultado de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 (Trade Act of 1974).
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) concluyó que diversas políticas brasileñas constituyen prácticas comerciales «irrazonables y discriminatorias» que afectan la competitividad de empresas y trabajadores estadounidenses. Entre los principales argumentos destaca el sistema de pagos electrónicos Pix, impulsado por el Banco Central de Brasil, el cual, según el gobierno estadounidense, otorga ventajas regulatorias que perjudican a proveedores estadounidenses de servicios de pago. No obstante, algunos productos estratégicos, como el café, la carne de res y ciertos productos derivados del etanol, quedaron exentos de la medida.
En mayo (última información disponible), el gobierno de Estados Unidos cobró un arancel por las importaciones de Brasil del 10.73% del valor importado, ubicándose en la posición siete entre las 35 economías que más comercian con Estados Unidos. Con la entrada en vigor del arancel adicional de 25%, Brasil pasaría a ubicarse entre los países con la mayor carga arancelaria, solo por debajo de China (20.87%) y Camboya (20.62%).
El gobierno de Brasil rechazó la decisión al considerar que carece de justificación y adelantó que evaluará medidas de represalia, además de recurrir a la Organización Mundial del Comercio. La imposición de este arancel incrementa las tensiones comerciales entre ambos países y ocurre en un contexto políticamente sensible para Brasil, a pocos meses de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, por lo que la medida podría convertirse también en un tema central dentro de la campaña electoral.
Cabe destacar que el impacto de estos aranceles será significativamente mayor para Brasil que para Estados Unidos. Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante de Brasil, únicamente por detrás de China, representando el 13.03% de su comercio total y 10.43% de sus exportaciones totales, por lo que la imposición de un arancel adicional de 25% a la mayoría de los productos brasileños tendrá un efecto negativo sobre su sector exportador. En contraste, Brasil representa únicamente el 1.44% del comercio total de Estados Unidos (con datos acumulados a mayo), ubicándose en la posición número 18 entre los principales socios comerciales. Además, las exportaciones estadounidenses hacia Brasil representan el 2.11% del total y Brasil es el octavo país con el que Estados Unidos registra el mayor superávit comercial, por lo que el impacto económico para Estados Unidos sería limitado.
La aversión al riesgo se eleva, debido a que la imposición de aranceles refuerza la continuidad de la política comercial proteccionista de la administración de Donald Trump, por lo que no puede descartarse la imposición de nuevos aranceles en las próximas semanas.
Cabe recordar que, desde el 11 de marzo, el gobierno estadounidense inició una serie de investigaciones contra varios de sus principales socios comerciales, entre ellos China, la Unión Europea, México, India, Japón, Corea del Sur, Canadá y Taiwán. Estas investigaciones se realizan bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para evaluar presuntas prácticas comerciales desleales, particularmente aquellas relacionadas con el exceso de capacidad manufacturera y las distorsiones que éste genera en el comercio internacional. Es probable que nuevos aranceles sean anunciados en fechas cercanas al 24 de julio, cuando expiran los aranceles temporales del 10% impuestos bajo la Sección 122.
En este contexto, el pasado 2 de junio la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos también concluyó, bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que 60 economías no aplican de manera efectiva restricciones a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso. Como resultado, propuso imponer un arancel adicional de 10% a los países que cuentan con prohibiciones o compromisos en la materia, pero cuya aplicación considera insuficiente, mientras que para el resto de las economías propuso un arancel de 12.5%. Estos aranceles no se han implementado.
Las investigaciones forman parte de la estrategia de la administración estadounidense para reconstruir el marco legal de su política arancelaria, después de que la Suprema Corte de Estados Unidos invalidara los aranceles impuestos al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés). El objetivo es contar con un nuevo sustento jurídico que permita imponer aranceles a países cuyas políticas comerciales sean consideradas perjudiciales para la industria estadounidense.
Cabe recordar que la decisión de la Suprema Corte ha afectado a las finanzas públicas de Estados Unidos. En junio, noveno mes del año fiscal 2026, el gobierno registró un déficit de 120,305 millones de dólares contrastando con lo observado en junio del año pasado, que mostró un superávit de 27,010 millones de dólares.
El déficit se debió a menores ingresos, pues se recaudó un total de 495,761 millones de dólares, 5.83% por debajo de lo observado en junio de 2025, debido a la eliminación de los aranceles respaldados por la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA por sus siglas en inglés).
Aunque la Suprema Corte declaró ilegales los aranceles desde febrero, la devolución de aranceles cobrados ha sido gradual. En mayo, el concepto de aranceles registró un ingreso negativo de 42 millones de dólares y en junio este ingreso negativo alcanzó 25,556 millones de dólares. Esto implica la mayor devolución de aranceles para un mes en registro.

