- La razón es una desaceleración más amplia de lo previsto
- Redujo su estimación de 4.6% a 4.3%
Clase Turista
La inflación anual descendió a 3.37% en junio, su menor nivel desde diciembre de 2020 y cada vez más cerca del objetivo permanente del Banco de México.
GBM redujo su estimación de inflación para el cierre de 2026 de 4.6% a 4.3%, al considerar que las presiones inflacionarias han sido menores a las previstas, incluso las asociadas al Mundial.
Ciudad de México, 14 de julio de 2026.- La inflación en México continúa mostrando señales de moderación. Tras conocerse el dato correspondiente a junio, el análisis de GBM llevó a una revisión a la baja de su pronóstico para el cierre de 2026, al considerar que las presiones sobre los precios han resultado menores a las anticipadas durante la primera mitad del año.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una variación mensual de -0.27%, por debajo de las expectativas del mercado, lo que llevó la inflación anual a 3.37%, desde 3.94% en mayo. Se trata del nivel más bajo desde diciembre de 2020, acercando nuevamente la inflación al objetivo central del Banco de México.
Como resultado, GBM ajustó su estimación de inflación general para el cierre de 2026 de 4.6% a 4.3%. Asimismo, redujo su pronóstico para la inflación subyacente de 4.3% a 4.0%, reflejando una mejora más amplia en la dinámica de los precios y un punto de partida más favorable para la segunda mitad del año.
De acuerdo con el análisis de GBM, la moderación de la inflación durante junio no se limitó a los componentes más volátiles. La inflación subyacente aumentó 0.24% mensual, un resultado considerablemente menor al observado un año antes. Al mismo tiempo, la inflación de mercancías continuó desacelerándose y los servicios mostraron una moderación gradual, aunque aún se ubican por encima de niveles plenamente consistentes con el objetivo del Banco de México.
Asimismo, el análisis de GBM muestra que las presiones inflacionarias asociadas al Mundial resultaron más acotadas de lo previsto. Aunque algunos servicios vinculados al turismo registraron incrementos de precios, éstos permanecieron concentrados en categorías específicas y no se extendieron al resto de la economía, reduciendo el riesgo de un repunte inflacionario más generalizado durante el verano.
El principal factor detrás de la sorpresa inflacionaria de junio, sin embargo, fue el comportamiento del componente no subyacente. Los precios agropecuarios descendieron 4.59% mensual, impulsados por bajas importantes en frutas y verduras, mientras que los precios pecuarios continuaron corrigiéndose, particularmente el huevo, cuyo precio disminuyó 7.21% durante el mes como resultado de condiciones de oferta más favorables.
En este sentido, el escenario base sigue contemplando que la inflación retome una trayectoria ascendente durante la segunda mitad de 2026, conforme se desvanezcan los efectos favorables observados en la primera mitad del año. En particular, la corrección en los precios pecuarios —especialmente del huevo— responde en buena medida a una normalización de la oferta que difícilmente se mantendrá con la misma intensidad durante el resto del año.
Asimismo, la segunda mitad del año suele registrar una mayor volatilidad en los precios agropecuarios y, por tanto, en el componente no subyacente de la inflación. A ello se suman riesgos asociados a las condiciones climáticas. La posible influencia del fenómeno de El Niño podría generar nuevas presiones sobre algunos productos agrícolas hacia el cierre del año, mientras que la inflación de servicios continúa ubicándose por encima del objetivo de Banco de México, lo que sugiere que las presiones subyacentes siguen presentes, aunque muestran una moderación gradual.
En este contexto, GBM considera que la revisión del pronóstico refleja un cambio en el nivel esperado de la inflación para el cierre de 2026, pero no en su trayectoria. La expectativa continúa siendo que la inflación repunte gradualmente durante la segunda mitad del año, aunque partiendo de un nivel considerablemente más bajo que el previsto anteriormente.
Como resultado, la firma estima ahora una inflación de 4.3% al cierre de 2026, al tiempo que mantiene su expectativa de que Banco de México conserve sin cambios la tasa de interés de referencia durante el resto del año, dado que, si bien el balance de riesgos ha mejorado, persisten factores que justifican una postura monetaria prudente.
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