- PORFIRIO
- CARLOS RAMOS PADILLA
Clase Turista
Este 9 de julio se cumplió un aniversario más del fallecimiento de Porfirio Muñoz Ledo, un hombre que acreditó importantes acciones y cargos dentro de su historial de vida. Culto, muy culto, inteligente con un alto coeficiente intelectual. Politico, diplomático, catedrático, jurista y analista.
El único que ha sido presidente de dos partidos políticos totalmente antagónicos (PRI y PRD). Hombre de Estado con luces de estadista. Protagónico, arrogante y muy selectivo con sus cercanos. Generó cambios durante sus 89 años de vida. Siempre activo y sarcástico. Egresado de la UNAM y de la Universidad de Paris. Militante en 5 partidos políticos ( PRI, PRD, PARM, PT y Morena).
En las últimas horas muy criticado por Sheinbaum ya que Porfirio murió asegurando que amlo era complaciente y cómplice del crimen organizado promoviendo un narcoestado. “Es que estaba enojado de López Obrador”, puntualizó en mala improvisación la presidenta (con a).
Muchas pláticas informales, debates de sobremesa, entrevistas en radio y TV compartimos.
Hasta compañeros de transmisión fuimos en canal 34. Era importante escucharlo, a veces creerle pero siempre atenderlo. Para muchos un visionario, para otros (junto con Cuauhtémoc Cárdenas, Enrique González Pedrero e Efigenia Martínez) uno de los grandes traidores a la nación.
Se auto expulsaron del PRI porque no encontraron espacios para satisfacer sus ambiciones. Se refugiaron en la izquierda y contraviniendo sus creencias e ideológicas.
Porfirio, Cuauhtémoc, Enrique e Efigenia vivieron, crecieron y se alimentaron siempre de un sistema y partido político que los encumbró.
Finalmente le dieron la espalda para abrir espacio a lo que hoy conocemos y sobrevivimos, un sistema corrupto, lleno de traidores, estafadores y que han ganado terreno a base de engaños a los más pobres y un brutal enriquecimiento.
Alguna ocasión “en vivo” lo traté con el Ingeniero. Le recordé que nació en cuna de seda, hijo de presidente y viviendo en Los Pinos, su vida activa en la política la destinó a justificar a las llamadas “tribus” del PRD, a aquellos que se dedicaban a plantones, mítines y marchas y en caso extremo a defender a delincuentes como el hijo de Rosario Ibarra.
La historia los atrapó. Porfirio favoreció a amlo aunque estuvo en contra del plantón de Reforma y a la pantomima del “presidente legítimo” que incluso hizo a Sheinbaum miembro de un gabinete de mentiritas.
Porfirio egresado de la UNAM de repente se vio del lado de los paristas, de los secuestradores de instalaciones universitarias.
Fui a visitarlo como presidente del PRD para solicitarle su intervención porque varias estaciones radiodifusoras en Chiapas -1994- habían sido tomadas por “zapatistas” y perredistas.
Le ofrecimos tiempo y micrófonos abiertos a los rebeldes pero que liberarán las instalaciones. Su repuesta rápida fue “no puedo hacer nada, cabeza no gobierna pies”.
Amlo como siempre atado a los revanchismos y traición usó a Muñoz Ledo hasta que le sirvió, después lo desechó y sí, estaba incómodo, molesto y enojado.
Ellos, los que rompieron con el PRI e intentaron formar su propia corriente/ movimiento, permitieron que la ilegalidad fuera carcomiendo al sistema político y pudriendo al país.
Intentaron dar pluralidad a las Cámaras legislativas y se convirtieron en un mercado de improvisados, arribistas y delincuentes que hasta se repartían la nómina por aquello del género.
Recordemos que muchos aplaudieron la famosa interpelación a un Informe Presidencial que protagonizó Porfirio.
De ahí en adelante los sombrerazos e insultos han prevalecido.
Hoy, por ejemplo, el hijo de Cuauhtémoc ha sido fiel sirviente político de amlo y Sheinbaum dentro de un sistema que ha debilitado al Estado de Derecho y desaparecido a organismos autónomos cercenando la transparencia y rendición de cuentas.
Porfirio murió y lejos de un recordatorio, ya no diré homenaje de los hoy favorecidos en el poder, recibe -nada raro- el menosprecio y el olvido.