El fenómeno de El Niño y sus diferentes personalidades

  • Puede provocar sequías o lluvias torrenciales, afectando a cada país de manera diferente

Clase Turista

El fenómeno de El Niño no es uniforme, ni tampoco lo son sus impactos económicos. Puede provocar sequías o lluvias torrenciales, afectando a cada país de manera diferente. En Argentina puede favorecer los cultivos, en Colombia puede generar presiones inflacionarias y en Perú puede alterar la productividad marina y las exportaciones.

En Argentina, El Niño puede ser positivo para cultivos como la soja y el maíz al traer más lluvia, pero también puede dañar la infraestructura y aumentar los costos logísticos debido a las inundaciones.

En Colombia, este fenómeno se asocia con menos lluvias y más calor, lo que repercute en la agricultura, genera presión inflacionaria sobre los alimentos y afecta a la generación de energía hidroeléctrica.

Perú es el país que sufre el impacto más directo, ya que el calentamiento de los océanos altera la pesca y las exportaciones, además de los daños que las intensas lluvias causan a la infraestructura y la agricultura.

En junio de 2026, la anomalía de temperatura en el Pacífico superó su umbral en más de 1 °C, y se espera que las condiciones de El Niño se mantengan intensas hasta principios de 2027.

La ciencia sugiere que el cambio climático antropogénico podría aumentar la frecuencia y la gravedad de este fenómeno cíclico.

Cuando se habla de El Niño, a menudo se imagina un único fenómeno: el Pacífico se calienta y el clima cambia. Pero esta simplificación excesiva es engañosa. El Niño nace en el mismo océano, pero no afecta a todos los países de la misma manera. En toda Latinoamérica, puede provocar sequías, lluvias torrenciales o aguas costeras cálidas. Tampoco sus impactos económicos son iguales en todas partes.

Según los indicadores , El Niño ya está aquí. En junio de 2026, la anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central superó su umbral en más de 1 °C. Además, se prevé que estas condiciones se mantengan, como mínimo, intensas hasta principios de 2027. Este fenómeno es cíclico; sin embargo, la ciencia sugiere que el cambio climático antropogénico está aumentando su frecuencia y severidad.

Esto no es una simple anécdota climatológica, sino un fenómeno que puede alterar las cosechas, los precios, las exportaciones e incluso las decisiones de los bancos centrales. La cuestión no es si el Pacífico supera un determinado umbral de temperatura, sino cómo se transmite esa anomalía a cada territorio.

Argentina ejemplifica esta ambivalencia. En la Pampa, El Niño suele traer más lluvia, lo que puede aliviar las sequías y favorecer cultivos como la soja y el maíz. Para una economía donde estos productos representan una parte significativa de las exportaciones, este canal de transmisión puede ser positivo. Sin embargo, las mismas lluvias que benefician a la agricultura también pueden provocar desbordamientos de ríos, daños a la infraestructura y un aumento de los costos logísticos.

En Colombia, la situación es casi la opuesta. El Niño se asocia generalmente con menores precipitaciones y temperaturas más altas, especialmente en las regiones andina y caribeña. El impacto en la agricultura puede repercutir en los precios de los alimentos, generando presiones inflacionarias. Además, un sistema energético que depende de la generación hidroeléctrica se ve afectado cuando disminuye el agua disponible en los embalses. Por lo tanto, este fenómeno termina impactando el precio de los alimentos y el costo de generar electricidad.

Perú es el país que sufre el impacto más directo. Allí, el calentamiento de las aguas costeras puede perturbar la productividad marina, afectando la pesca, las exportaciones y los ingresos. Esto se ve agravado por los daños causados ​​por las intensas lluvias en la infraestructura, la agricultura y la actividad económica en general, con impactos significativos en el PIB y un aumento de la inflación. Estas circunstancias pueden plantear un dilema para la política monetaria. Sin embargo, si el aumento de precios resulta ser temporal y las expectativas de inflación se mantienen estables, el banco central podría optar por no intervenir.

No existe un único fenómeno de El Niño. Más bien, se trata de diferentes manifestaciones climáticas del mismo fenómeno, cuyos efectos pueden extenderse más allá de Argentina, Colombia o Perú. Sus consecuencias económicas difieren debido a que la climatología, la estructura productiva y los mecanismos de transmisión de cada economía también son diferentes.

Related Articles

últimos articulos