- El auge del mercado de mascotas en México ha impulsado inversiones récord
Clase Turista
En México, la cifra de hogares con mascotas ya supera los 25 millones, de acuerdo con datos de la CONAFAB. El continuo crecimiento del sector no sólo ha ampliado la base de consumidores, sino que también ha detonado una ola de inversión en capacidad productiva. En la última década, empresas líderes han destinado cerca de 1,000 millones de dólares a fortalecer su presencia operativa en América Latina (CONAFAB, 2026).
Tan solo el año pasado, Mars, a través de su división de mascotas con marcas como PEDIGREE® y WHISKAS®, concluyó la ampliación de su planta de alimento húmedo ubicada en Querétaro, que hoy es la más grande de la compañía a nivel global gracias a su capacidad de 522 mil toneladas anuales.
La expansión, no fue un hito aislado, ese mismo año, la operación obtuvo el Certificado Estatal de Bajas Emisiones de Carbono, otorgado por la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), tras reducir 512 toneladas de CO₂ mediante medidas como la modernización de su flota de montacargas y la incorporación de tecnologías más eficientes.
Este tipo de avances responde a una presión estructural: cómo aumentar la escala sin replicar el impacto ambiental. En el caso de Mars Petcare México, la respuesta ha implicado integrar criterios de eficiencia ambiental en la operación, de forma paralela al crecimiento del negocio.
Desde hace nueve años, la compañía articula sus esfuerzos a través de su Plan Sustentable en una Generación, una estrategia que ha permitido consolidar cambios estructurales de largo plazo. A partir de esta hoja de ruta, la división mexicana ha migrado su operación a electricidad 100% renovable en sus siete plantas.
En paralelo, el manejo del agua se ha convertido en un eje prioritario. La compañía ha reducido en 36% la brecha de uso hídrico en su cadena de valor, mientras que la planta de Querétaro reutiliza el 80% del recurso empleado, apoyándose en sistemas de tratamiento y captación pluvial que permiten su recirculación.
No obstante, la huella ambiental del sector no se define únicamente en planta. Factores como el origen de materias primas, las prácticas agrícolas y la gestión de residuos inciden de forma determinante en el impacto total. Bajo esta lógica, Mars ha extendido su enfoque hacia la cadena de suministro. A esto se suma su participación en iniciativas como el Fondo de Agua Cauce Bajío, en Guanajuato, orientadas a fortalecer la gestión hídrica en regiones clave.
En Mars, creemos en darle una segunda vida a nuestros empaques. Por eso, desde 2022 hacemos equipo con ECOLANA para impulsar la recuperación de plásticos flexibles y transformarlos en objetos útiles.
Gracias a esta alianza y a la participación de nuestros clientes, ha sido posible recolectar más de 20 toneladas de empaques de alimento para mascotas, a través de más de 10 eventos dirigidos a consumidores, centros de acopio y plantas de selección. Este esfuerzo convierte un residuo en un recurso, creando desde llaveros y cubetas hasta bancos, techumbres y casitas para perros.
Además, en colaboración con el Comité de Empaques Flexibles de Ecoce, hemos recuperado el equivalente a más del 30% de los empaques grandes que llegan a los hogares en México, fortaleciendo así la cadena de reciclaje en el país, y la coordinación con rellenos sanitarios y plantas de selección.
Así, el crecimiento del mercado de mascotas no sólo plantea un reto de escala, sino de transformación operativa. La velocidad con la que la industria logre desacoplar el aumento en volumen de su impacto ambiental marcará la diferencia. En ese proceso, los modelos que integren eficiencia, innovación y colaboración a lo largo de toda la cadena productiva no sólo definirán el estándar del sector en México, sino que también establecerán referencias replicables en otros mercados.

