- 7 claves de autocuidado y gestión de riesgos en el consumo responsable de sustancias
Clase Turista
El verano en México reactiva con fuerza la temporada de festivales masivos, clubes nocturnos y la vida en bares de norte a sur del país. Sin embargo, detrás de la música y el entretenimiento, las juventudes que deciden consumir sustancias psicoactivas se enfrentan a un escenario de alta incertidumbre y riesgos debido a la falta de regulación del mercado ilegal.
En México, la narrativa ha apostado históricamente por el abstencionismo y la persecución, ignorando una realidad innegable: el consumo existe y, ante la falta de información basada en la salud pública y los derechos de las personas usuarias, los riesgos de accidentes, emergencias e incluso sobredosis se elevan.
Los riesgos asociados a la falta de información y la adulteración inadvertida se observan en los servicios de salud. Datos del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Consumo de Drogas reportan anualmente más de 18 mil ingresos a urgencias médicas hospitalarias relacionados con complicaciones por el consumo de sustancias psicoactivas (excluyendo las urgencias asociadas únicamente al alcohol).
Esta Guía de supervivencia de verano no pretende juzgar, sino dotar a las juventudes y a sus comunidades de herramientas clave basadas en la evidencia, el cuidado colectivo y la gestión de riesgos para proteger la vida en los espacios de fiesta.
- Infórmate e informa: si vas a consumir una sustancia, conoce cuáles son sus efectos, sus riesgos y cómo prevenir malas experiencias. Existen múltiples organizaciones que tienen toda esta información de forma gratuita en sus plataformas, por ejemplo Instituto RIA con Checa tu sustancia; México Unido contra la Delincuencia, Prevencasa, Verter, La Testería, entre otros. Accede a la información y compártela con tus amistades.
- No asumas que lo que compraste es puro: la adulteración de sustancias es la regla, no la excepción. De acuerdo con el informe del programa Checa tu sustancia del Instituto RIA (julio-septiembre 2025), por ejemplo, sustancias comunes como la cocaína y el MDMA presentan un porcentaje considerable de muestras adulteradas.
- Usa laboratorios itinerantes y alertas tempranas: los servicios de chequeo de sustancias permiten conocer los componentes de una muestra y decidir si consumir, regular tu dosis o abstenerte. Iniciativas como Checa tu sustancia despliegan laboratorios gratuitos y confidenciales en eventos masivos y brigadas móviles.
- Activa redes de cuidado colectivo: nunca consumas a solas. Establece un pacto con tu grupo de amigos donde al menos una persona sea la elegida para monitorear al resto. Como recuerdan los activistas de reducción de daños, ante una sospecha de sobredosis, los mismos usuarios o acompañantes suelen ser los primeros respondientes en los espacios de consumo.
- Pierde el miedo a pedir ayuda médica: el temor a las consecuencias judiciales o a la criminalización puede ser una barrera para pedir ayuda cuando se necesita. Esto impide una atención médica temprana que puede ser crucial para salvar una vida. Ninguna repercusión legal es más importante que la vida de una persona; ante cualquier síntoma de alarma, llama al 911 de inmediato. Recuerda que el uso de sustancias no mengua tus derechos como ciudadano.
- Presta atención al lugar: si te encuentras en la frontera norte de México, debes saber que la problemática y los cuidados son distintos. Debido al mayor consumo de sustancias opioides, también existe mayor presencia de fentanilo que, en dosis muy pequeñas, puede ser mortal. Consulta los servicios de chequeo de sustancias que hay en el territorio -con asociaciones como Verter, PrevenCasa y Programa Compañeros- y averigua cómo puedes acceder a la naloxona, que es un medicamento fácil de usar para revertir sobredosis causadas por este tipo de sustancias en particular.
- Súmate a la exigencia del cambio legislativo: la falta de regulación actual tiene un impacto en la salud de las personas que podría evitarse. Diversas organizaciones exigen al Congreso de la Unión tomar decisiones legislativas urgentes. Reducir los riesgos, e incluso salvar vidas, solo se logrará cuando transitemos hacia políticas públicas basadas en los derechos humanos, la desestigmatización y la gestión de riesgos.
Este verano, el mensaje para las juventudes y las autoridades debe ser que divertirse con responsabilidad también implica exigir el derecho a la información y a la salud.

