- La temporada perfecta para endeudarte… si no planeas
Clase Turista
Entre el Día del Padre, las reuniones para ver partidos, las vacaciones de verano y las salidas con amigos, hay una temporada del año en la que todo parece suceder al mismo tiempo… y también todo invita a gastar.
Para muchas personas, este periodo puede convertirse en una “tormenta perfecta” para las finanzas personales, especialmente cuando se recurre a la tarjeta de crédito sin una planeación clara. Solo para dimensionarlo: el Día del Padre del año pasado generó una derrama económica de 45,400 millones de pesos, con un gasto promedio de 2,000 pesos por persona, según CONCANACO SERVYTUR. Ropa, electrónicos, restaurantes, viajes, perfumería: el festejo se extiende por categorías enteras.
El problema no es la tarjeta. Es no saber usarla.
Las tarjetas de crédito suelen cargarse con mala fama, pero el verdadero riesgo no está en el instrumento, sino en confundirlo con dinero extra. Una tarjeta no amplía el ingreso mensual: permite comprar hoy con el compromiso de pagar después. Esa distinción lo cambia todo.
Antes de aprovechar cualquier promoción, meses sin intereses o beneficio de temporada, el primer paso es saber cuánto se puede gastar realmente. Un presupuesto claro, con gastos fijos separados de los variables y un límite definido para celebraciones y viajes, es la diferencia entre disfrutar la temporada y llegar a agosto con una deuda que nadie planeó.
Sin embargo, también es cierto que pagar todo en efectivo o con tarjeta de débito no siempre permite aprovechar beneficios adicionales. Cuando una compra ya estaba contemplada en el presupuesto, usar una tarjeta de crédito puede construir historial crediticio, sumar cashback, acceder a meses sin intereses o aprovechar promociones exclusivas. El contexto importa: no es lo mismo una compra impulsiva cargada a crédito que un gasto planeado que además genera recompensas.
Además, el uso de tarjetas se encuentra en niveles históricos. Los números respaldan esto. En 2025, México registró 11,261 millones de operaciones con tarjeta de crédito y débito, por un monto total de 6.44 billones de pesos, según Banxico. El crédito representó 28% de esas transacciones, una señal de que cada vez más personas lo incorporan como herramienta cotidiana.
La diferencia está en la estrategia, no en el sacrificio.
Si ya tenías contemplado comprar un regalo, reservar un viaje o hacer el súper para una reunión, ¿por qué no elegir una tarjeta que te devuelva parte de ese gasto? Productos como Stori Pro, con 10% de cashback, están diseñados precisamente para eso: convertir compras que ya ibas a hacer en una ventaja financiera, siempre que se tenga claro cuándo y cómo se va a pagar.
La recomendación no es gastar menos. Es gastar mejor: comparar opciones, entender beneficios, revisar fechas de corte y elegir instrumentos que se adapten a los hábitos reales de consumo.
Porque en una temporada donde todo invita a gastar, la decisión más inteligente no siempre es decir que no, sino saber exactamente cuándo y cómo decir que sí.

