SE COMENTA SOLO CON…

  • SIGUEN LOS RIESGOS
  • CARLOS RAMOS PADILLA

Clase Turista

Pocos días para el Mundial y las alertas se multiplican. Hemos anotado lo visible, lo elemental: un aeropuerto internacional sin terminar y sin estacionamientos además de pésima operación, colapso en el Metro, fallas en el suburbano, descarrilamiento del tren ligero, insufrible infraestructura urbana, dispendio en pintar de morado la ciudad y otros factores de mayor envergadura como las advertencias de bloqueos y manifestaciones de la CNTE, madres rastreadoras, alumnos del IPN, agricultores y transportistas.

Súmele la inconformidad social que evidentemente será manifiesta en el griterío al interior de los estadios.

En estas circunstancias el gobierno, principalmente la presidenta (con a), deberían de estar tendiendo puentes, diálogo e intercambio de información principalmente con los Estados Unidos y Canadá, sedes también del evento deportivo.

El discurso de confrontación, la radicalización de la narrativa no está ayudando y más cuando se filtra un informa elaborado por la CIA y el FBI que anticipa e identifica lo que llaman 50 riegos de seguridad solamente en la CDMX.

Sin especificar en detalle este texto subraya que la CDMX no conserva los más elementales protocolos para responder a los peores escenarios que podrían convertirse en tragedias.

En los dos mundiales anteriores (70 y 86) que tuve el privilegio de asistir el ambiente general era de cofradía, de fiesta, de alegría, de colaboración al social.

Había entusiasmo, instalaciones de vanguardia, seguridad, paz social, nada de abusos en el costo del boletaje, banderines por doquier, camisetas nacionales en todos lados y un reconocimiento internacional a nuestro país.

De todo lo anterior podría decir que hoy es todo lo contrario: poco entusiasmo, instalaciones mal adecuadas, temor a la destruidas y pandemias, hay divisionismo y confrontación no paz social, la patentaría de los policías en el trato a los ciudadanos, abusos en el valor de las entradas y condicionamiento de consumo a los aficionados y una merma brutal de la imagen de México al grado de que varios gobiernos emiten avisos preventivos para que sus connacionales no vengan.

Incluso hay la amenaza de multar y cerrar comercios, establecimientos, bares y restaurantes si llegan a exhibir en pantallas los partidos de fútbol si no cuentan con los “permisos correspondientes” (un evidente absurdo); incluso la asociación de dueños de palcos acusa un atropello a las leyes mexicanas por parte de FIFA.

Hoy queremos que el mundo se entere que el país está sometido ante el crimen organizado, que se limitan cada día más los derechos ciudadanos, que nos gobiernan personajes bajo sospecha de ser cómplices de criminales, que se confía más en el Estado de Derecho en tribunales extranjeros que en los propios, que no hay educación ni medicamentos y si muchas madres rasguñando la tierra buscando despojos de sus hijos en cementerios clandestinos y en “campos de concentración”.

En México y fuera de mi país muchos jóvenes de otras naciones me han preguntado ¿qué le ha pasado a México? Y la verdad no hay argumentos propositivos que puedan frenar la lamentable imagen de una nación a que cuenta miles y miles de muertos y desaparecidos y que quienes deben limpiar nuestra imagen son embajadores sin experiencia, ni pulcra burocracia, y si con una enorme cinismo hasta para reconocer que no cumplen con los
méritos obligados para el cargo.

Dejemos por el momento la apreciación de que este Mundial será diferente pero con muchos riegos.

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