- En el panorama se observan finanzas públicas con mermas en sus fuentes de ingresos y necesidad de mayores recursos
- Por Gerardo Flores Ledesma
Clase Turista
La corrección a la baja en el Producto Interno Bruto (PIB) del país (1.1% desde 1.6% previo) que hizo el Banco de México en su estimación para todo 2026, es motivo de preocupación para el sector empresarial, que expresó su temor de que seguirán los ajustes en la actividad económica y la debilidad en el mercado laboral.
La merma mostrada en el primer trimestre del año “ya se reflejó en una corrección a la baja en los pronósticos de crecimiento”, afirma el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) y advierte que en el panorama se observan finanzas públicas con mermas en sus fuentes de ingresos y necesidad de mayores recursos.
La corrección en el pronóstico de crecimiento del PIB para este año, significó un ajuste a la baja de cinco décimas de punto porcentual, lo que refleja la preocupación por un menor dinamismo de la economía, externó el CEESP.
El organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) apunta que los resultados económicos oficiales publicados recientemente por el INEGI ya dieron cuenta del debilitamiento de la actividad económica durante el primer trimestre del año, lo que ya se reflejó en una corrección a la baja en los pronósticos de crecimiento.
Por el lado del sector real, el IGAE, que es la aproximación mensual del comportamiento del PIB, si bien su estimación oportuna por parte del INEGI anticipa una modesta mejora para el inicio del segundo trimestre del año, al preverse un avance mensual de 0.3%, aún está lejos del crecimiento necesario para alcanzar el pronóstico oficial, que se ubica por arriba del 2.0%.
Se agrega que “para lograr un crecimiento arriba del 2% como anticipa la SHCP sería indispensable un avance promedio trimestral de 1.5% en lo que resta de año. Esto implicaría que hacia finales del año el crecimiento anual debería ser superior al 3.0%, lo que es poco probable dada la débil evolución de los principales indicadores macroeconómicos”.
Para el CEESP, el comportamiento de la inversión tiene mucho que ver en esta previsión, ya que después de que en 2025 se registrara una caída de 6.4%, la primera en los últimos cinco años, durante el primer bimestre del presente año, que es la información disponible publicada por el INEGI, su evolución se mantiene en terreno negativo, incluso con caídas cada vez mayores.
Y aclara: “Para el primer bimestre la inversión fija bruta acumula una caída anual de 3.0%. Sin embargo, si se observan los resultados de las finanzas públicas, la inversión física del sector público reporta una caída de 15.6%”.
En este entorno de moderada actividad económica se observa un mercado laboral debilitado, añade el CEESP, y explica que prevalece la complejidad para generar nuevos empleos, especialmente formales de calidad; aumenta la precariedad del mercado laboral y la informalidad crece mucho más rápido que la formalidad.
Se subraya que recientemente el INEGI informó que en abril la población ocupada aumentó en 704 mil personas, respecto al mismo mes del año pasado. Sin embargo, de ellas las ocupadas en la formalidad aumentaron en solo 11 mil, mientras que las ubicadas en la informalidad aumentaron en 693 mil. Asimismo, la ocupación con acceso a las instituciones de salud disminuyó en 120 mil, en tanto que la que no tienen acceso aumentó en 873 mil y la no especificada cayó en 49 mil.
El CEESP precisa que “una preocupación podría ser la evolución de las finanzas públicas después de la decisión de la calificadora Moody’s de reducir la calificación soberana para México, que puede relacionarse con ello. Sin embargo, si en los próximos 18 a 24 meses se recupera el ritmo de crecimiento del PIB seguramente se mantendría el grado de inversión”.
Las cifras más recientes muestran que durante el primer trimestre del año los ingresos del sector público disminuyeron 0.6% a tasa anual en términos reales, en tanto el gasto se elevó 2.6%, señal de debilidad de las fuentes de ingresos y necesidad de mayores recursos.
Y concluye: “Las perspectivas para la economía, al menos para el presente año, se están ajustando a la baja. El pronóstico de crecimiento para el presente año podría acercarse al 1%, dado el debilitamiento que mostró la actividad económica durante el primer trimestre y la expectativa de que su mejora en los siguientes meses sea marginal”.

