- Propuso una medida fiscal para los trabajadores que no cuentan con planes de jubilación patrocinados por sus empleadores
- Presionará a los bancos para que verifiquen la ciudadanía de sus clientes y prepara contaataque a la Corte por los aranceles
Red Fnanciera
Incertidumbre sobre la estabilidad de las finanzas públicas de Estados Unidos provocó el discurso el Estado de la Unión, emitido por el presidente Donald Trumo, quien propuso una medida fiscal para los trabajadores que no cuentan con planes de jubilación patrocinados por sus empleadores, los cuales podrían tener acceso a nuevas cuentas con ventajas fiscales, con una aportación del gobierno de hasta 1,000 dólares al año.
Esta medida busca mejorar la imagen de Trump que cuenta con una baja. No obstante, la medida deteriorará aún más las finanzas públicas de Estados Unidos, ya que, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el déficit aumentará 1.4 billones a 4.7 billones para el 2036.
Asimismo y a pesar de la decisión de la Suprema Corte de invalidar los aranceles implementados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la administración de Donald Trump ha reiterado su intención de mantener una postura comercial proteccionista a través de medidas arancelarias alternativas.
Trump calificó la decisión de la Suprema Corte como “muy desafortunada”. Sin embargo, no anunció nuevas medidas arancelarias y se concentró en destacar logros de su primer año de administración.
Además, comenzó a circular en medios que Trump estaría buscando presionar a los bancos de su país para que verifiquen la ciudadanía de sus clientes. Lo anterior sería un acto sin precedentes que parece formar parte de sus esfuerzos para combatir la migración de personas indocumentadas a Estados Unidos y el uso del sistema financiero para el envío de remesas.
Es importante señalar que la Casa Blanca no ha realizado comentarios sobre la posibilidad de esta acción.
De materializarse ocasionaría la caída de aproximadamente 20% del flujo de remesas a México, que implicaría una caída del consumo del 1% y un crecimiento menor del PIB de 0.7 puntos porcentuales.

