Importancia de coadministrar vacunas contra COVID-19 e influenza

  • Las mutaciones de las nuevas variantes del SARS-CoV-2 pueden alterar su potencial de propagación o la gravedad de las complicaciones que genera
  • Hasta el día de hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado más de 779 millones de casos de COVID-19, sin contar las reinfecciones

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El SARS-CoV-2 continúa evolucionando a través de mutaciones que pueden modificar sus características como la facilidad con la que se propaga, la gravedad de la enfermedad asociada o la eficacia de las vacunas. Por ello, la prevención del COVID-19 requiere seguimiento epidemiológico, vacunación conforme a las recomendaciones sanitarias vigentes y la comunicación oportuna, especialmente antes y durante las temporadas invernales que evidencian una mayor circulación de virus respiratorios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó más de 779 millones de casos confirmados y más de 7 millones de muertes por COVID-19 acumulados globalmente al 28 de junio de 2026, sin embargo, la OMS advierte que esas cifras subestiman el total de infecciones y reinfecciones.
Mientras que en México hasta septiembre se habían registrado durante 2026 3,485,898 casos de infecciones respiratorias agudas (IRA), de las cuales había 2,661 casos confirmados de COVID-19 con 78 defunciones, y 693 casos confirmados de influenza con 10 defunciones. Y sus consecuencias pueden incluir disfunciones neurológicas, cardiovasculares, autonómicas e inmunológicas, con síntomas que van desde la fatiga y el deterioro cognitivo hasta la disautonomía y el daño vascular de origen inmunológico.
“La evolución del SARS-CoV-2 importa porque los cambios genéticos pueden modificar las propiedades del virus1 y reducir el reconocimiento por parte de la respuesta inmunitaria generada por infecciones previas o vacunas. La actualización periódica de la composición antigénica busca acercar las vacunas a los virus en circulación y sostener la protección, en particular frente a complicaciones graves,” detalla el Dr. Alejandro Macías, infectólogo, investigador y divulgador científico.
Por esta razón, la European Medical Association (EMA), la Food and Drugs Administration (FDA) recomiendan que la formulación de las vacunas para la temporada invernal 2026-2027 sean contra la variante XFG, la cual está contemplada por la Secretaría de Salud (SA) para la campaña de vacunación México que recién comenzó en octubre y concluirá el 31 de marzo de 2027, durante la cual se recomienda la inmunización simultánea de las vacunas de COVID-19 e influenza.
La combinación COVID -19 e­ Influenza
Antes de la pandemia, la influenza provocaba alrededor de 1,000 millones de casos al año, y entre 290,000 y 650,000 fallecimientos, principalmente entre las personas más vulnerables; pero, desde la aparición del COVID-19 bajó el nivel de actividad de la influenza debido a dos posibles factores: la adopción de intervenciones no farmacológicas (uso de mascarillas, el lavado de manos y menor contacto entre la población) y la interacción entre virus, que podría dar lugar a una protección cruzada contra la influenza durante y/o después de la infección por COVID-19. Sin embargo, a partir de 2021 se levantaron las medidas de cuidado contra el SARS-CoV-2 y desde entonces se ha observado un aumento de la actividad de la influenza a nivel mundial y un incremento de la susceptibilidad de la población a los virus de esta.
Beneficios de la coadministración
“Prevenir no significa vivir en alerta permanente; significa llegar mejor preparados a los momentos de mayor circulación de virus respiratorios”, destaca la Dra. Dania Abreu, líder médico para vacunas de Pfizer México. “La coadministración de las vacunas contra COVID-19 e influenza en una misma sesión es importante porque facilita recibir protección oportuna frente a ambos virus antes o durante la temporada de mayor circulación y evita perder una oportunidad de vacunación al tener que volver en otra fecha”, agrega la especialista.
Ante la temporada invernal 2026-2027, Pfizer reafirma su compromiso con la salud de la población a través de soluciones que contribuyan a la prevención de enfermedades respiratorias. La vacuna actualizada contra COVID-19 puede almacenarse entre 2 y 8 °C, con una vida útil de hasta 12 meses a partir de su fabricación, lo que facilita su manejo dentro de la red de frío y contribuye a que más personas puedan recibir su vacunación de forma oportuna.

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