De la Amazonía a los manglares de México

  • Territorios y comunidades protagonizan la tercera jornada de México por el Clima 2026

Clase Turista

México por el Clima 2026 llegó a la tercera jornada de su programa central en el Papalote Museo del Niño con una agenda dedicada a explorar la relación entre las comunidades y la naturaleza. La presencia de voces indígenas, organizaciones de conservación y representantes internacionales permitió reunir distintas perspectivas sobre los desafíos ambientales y las formas de responder a ellos desde el conocimiento, la colaboración y el trabajo territorial.

A lo largo de tres días, el encuentro se estructuró alrededor de Despertar Planetario, Innovación Catalítica y Ecosistemas Resilientes, ejes que vinculan la conciencia colectiva y la justicia climática con las soluciones económicas, tecnológicas y de conservación. En ese marco, la jornada final del programa central combinó espacios de reconocimiento a los saberes ancestrales con discusiones sobre los recursos necesarios para proteger y restaurar los ecosistemas.

La relación entre territorio, memoria y vida

Uno de los espacios del día fue el homenaje al pueblo kichwa de Sarayaku en torno a La canoa de la vida, con la participación de José María Gualinga, Natalia Rebollo Corral, Jesús Alonso Olamendi y Erika Hojel. Esta sesión incorporó a la agenda la trayectoria de una comunidad de la Amazonía ecuatoriana reconocida por su defensa territorial.

La trayectoria de Gualinga permite comprender el significado de esta participación. Líder del pueblo kichwa de Sarayaku y expresidente de su comunidad, ha impulsado iniciativas que articulan la defensa de la naturaleza con la continuidad cultural. Entre ellas se encuentra Kawsak Sacha, o Selva Viviente, una propuesta nacida de la cosmovisión de Sarayaku que plantea reconocer la selva como un ser vivo y sujeto de derechos.

Desde esta perspectiva, el territorio comprende una red de relaciones entre los seres humanos, los animales, las plantas, los ríos y las dimensiones espirituales de la vida comunitaria. Su protección está ligada a la transmisión de conocimientos entre generaciones y al derecho de los pueblos originarios a conservar las condiciones que hacen posible su existencia. La propuesta de Sarayaku vincula así la conservación ambiental con la identidad, la autonomía y el bienestar colectivo.

Gualinga también participó en la creación de Kindy Challwa, la Canoa de la Vida, que se encuentra en el Museo del Hombre de París. Este antecedente aporta contexto al homenaje incluido en México por el Clima y a una trayectoria que ha llevado las propuestas de Sarayaku a espacios internacionales.

Financiamiento para sostener la conservación

La jornada incluyó también la participación de Ixchel López Olvera, directora del Programa de Océanos de WWF México, quien moderó una conversación sobre financiamiento para conservar y restaurar los manglares del país. El panel reunió a representantes de WRI México, Nación Verde y WWF para examinar cómo ampliar los proyectos comunitarios y asegurar su continuidad.

En la apertura, López Olvera explicó el trabajo del Capítulo México de la Alianza Global por los Manglares, en el que colaboran más de 60 organizaciones. Durante cerca de un año y medio, más de cien personas participaron en la elaboración de una propuesta nacional a diez años para acelerar la conservación y restauración de estos ecosistemas.

La discusión destacó la necesidad de movilizar recursos de largo plazo que lleguen a las comunidades responsables del trabajo en territorio. También abordó las oportunidades que ofrecen la participación empresarial, los seguros y el carbono azul. El planteamiento central fue avanzar hacia mecanismos de financiamiento capaces de sostener y ampliar los esfuerzos de conservación, con beneficios para las personas, la biodiversidad y el clima.

El tramo final del encuentro

La conversación entre Su Majestad la Reina Diambi, del Congo, y JC Agid ocupó un lugar en el tramo final de la programación. El espacio estuvo dedicado a los saberes ancestrales, las lenguas de la tierra y la custodia de los linajes tradicionales, temas que incorporan una dimensión cultural e intergeneracional a la reflexión ambiental.

En conjunto, el homenaje a Sarayaku y la conversación con Diambi permiten identificar un hilo conductor en la agenda: la importancia de considerar las culturas y los conocimientos vinculados al territorio dentro de la discusión climática. Desde esta lectura, la jornada conectó la conservación con preguntas sobre la memoria, la transmisión de saberes y la relación de las comunidades con su entorno.

Tras la participación de Diambi, el programa contempló una conversación con Alicia Bárcena y la clausura. Esta secuencia situó el diálogo sobre conocimientos tradicionales junto al espacio institucional previsto para concluir las actividades.

Una plataforma para dar continuidad a las alianzas

El cierre del programa central se inscribe en el propósito de México por el Clima de generar un espacio inclusivo de diálogo, aprendizaje y colaboración. La iniciativa busca construir alianzas duraderas entre distintos sectores e impulsar acciones hacia un futuro regenerativo y sostenible.

Bajo esa visión, la relación entre comunidades, organizaciones, instituciones y empresas constituye una condición para dar continuidad a los esfuerzos ambientales. La propuesta de la plataforma es que los encuentros contribuyan a crear sinergias y compromisos concretos, articulando distintas capacidades alrededor de una transición justa y de la protección de la naturaleza.

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