Textos en libertad

  • ¿Derechas o izquierdas? Mejor poesía
  • Por José Antonio Aspiros Villagómez

Clase Turista

Para mi colega Teodoro Rentería Arróyave, a quien este 8 de octubre la Academia Nacional de Historia y Geografía le celebró sus 70 años como periodista.

Me permito compartir con los lectores un artículo de hace 15 años (27 de diciembre de 2011), porque encontré para ello un contexto propicio: 1.- Porque ya casi no escribo nuevos textos, pero me resisto a desaparecer. 2.- Porque presenciamos un nuevo auge de la derecha política e ideológica, como entonces. 3.- Porque su contenido es temáticamente coincidente con el anuncio, el jueves 8, de la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026. Y 4.- Porque el 9 de octubre se cumplen 59 años del asesinato de Ernesto ‘Che’ Guevara y ésta es mi manera de recordarlo. Aquí lo tienen, sólo cambié el título:

Tranquilos. Que nadie se escandalice ni se santigüe en estos tiempos de derechas. El título -El cuaderno verde del Che-, es engañoso, pues éste no es un manual para guerrilleros, ni un antiguo prontuario comunista. Su título no alude al color de la Sierra Maestra, ni al ideario político del legendario médico argentino.

Pero, eso sí, los cuatro verdaderos autores de la obra fueron combatientes, sólo que con las armas de la palabra y las ideas. Todo un peligro para quienes prefieren el statu quo y el gatopardismo.

Con su verso, tantas veces metafórico y otras, nítido, Pablo Neruda, León Felipe, Nicolás Guillén y César Vallejo, llevan al lector a los arrebatos íntimos que debió experimentar Ernesto ‘Che’ Guevara -quien ahuyentaba los malos momentos con “unos mates y un par de versos”- cuando seleccionó estos poemas y los copió en un cuaderno verde que cargó consigo por donde anduvo en campaña, y luego llegaron a manos de Paco Ignacio Taibo II, quien relata en el prólogo la manera como dilucidó si eran de la autoría del guerrillero (quien escribió en México y Guatemala unas rimas muy malas), o se trataba de “su antología personal”, como resultó ser.

Habrá quien vea en cada verso un texto hermético y lo deje para esa ‘mejor ocasión’ que se llama ‘nunca’, pero en este caso se trata de poemas “amorosos y de reflexiones intimistas” sobre los golpes que da la vida, el canto de los negros y el llanto por los esclavos, el racismo en el sur estadunidense, la nostalgia o el afecto por la mujer o por el hermano, odas macabras, reflexiones sobre Dios y sobre Judas, las favelas de Río de Janeiro, personajes como García Lorca, Simón Bolívar y Hernán Cortés, y lugares como el Mississippi, la Sierra Maestra y Machu Picchu, éste último donde Neruda menciona a siete tipos de animales, pero ninguno es la llama ni la vicuña.

Guillén está presente con la musicalidad de su ‘Sóngoro Cosongo’ y también otras obras, Neruda con su Canto general y Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Vallejo con fragmentos de ‘Trilce’, y León Felipe con, por ejemplo, ‘¡Oh, este viejo y roto violín!’, incluida ‘La gran aventura’, que se antoja como un magnífico apéndice de la obra cervantina por excelencia y donde, de paso, el autor se desentiende de los hexámetros -cierto tipo de versos- porque “apagan el ritmo y el latido de la sangre”.

En total, 69 poemas en 179 páginas, que ese “voraz lector de poesía” (Taibo dixit) que fue el ‘Che’, copió en su cuaderno verde y sólo de uno puso el nombre del autor. En un prólogo dividido en seis partes, PIT II relata la historia de este cuaderno y del trabajo que realizó con él para su publicación por parte de Seix Barral. Disfruté mucho de su lectura.

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José Antonio Aspiros Villagómez

Licenciado en Periodismo

Cédula profesional 8116108 SEP

antonio.aspiros@gmail.com

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