- Con un consumo superior a los 140 litros per cápita al año, Chequia invita a saborear sus recetas más emblemáticas y a formar parte de su ritual cotidiano en un viaje por České Budějovice, Pilsen y Praga
- Fotos: Cortesía también de Visit Plzen y Pilsner Experience Prague
Clase Turista
Este mes el mundo fija su atención en la cerveza y, aunque en Chequia hablar de pivo (cerveza en checo) no responde únicamente a una festividad, este 2026 Chequia vivirá un hito histórico: por primera vez, el legendario Pilsner Fest se celebrará a lo largo de una semana entera, del 5 al 10 de octubre.
Y esta edición ampliada del festival se convierte en el pretexto perfecto para iniciar una travesía por dos regiones checas y su icónica capital, resguardos de los secretos del lúpulo y la malta que son ritual cotidiano en República Checa y que transformaron para siempre la industria cervecera global.
La maestría de un pueblo: cifras de una pasión nacional
Para entender a Chequia hay que entender su relación con la cerveza. Los checos no solo son célebres por su rica literatura y sus joyas arquitectónicas; son, indiscutiblemente, los maestros de esta bebida.
De acuerdo con el prestigioso Global Beer Consumption Report publicado por Kirin Holdings y corroborado por The Brewers of Europe —la entidad referente de la industria cervecera a nivel internacional—, República Checa encabeza de forma ininterrumpida el ranking mundial de consumo de cerveza per cápita a nivel global. Con un promedio de más de 140 litros por persona al año, este hito supera con amplio margen a cualquier otra nación del planeta. Esta maestría es el resultado de siglos de perfeccionamiento, desde los antiguos monasterios medievales hasta las normativas de calidad más estrictas del planeta.

1. České Budějovice: Cerveza legendaria con sello de Estado
Iniciamos el recorrido en el sur de Bohemia, en la ciudad de České Budějovice, cuna de la emblemática Budweiser Budvar. Aquí se produce una fascinante peculiaridad: la cervecería es una empresa pública de propiedad 100% estatal. Por ello, su equipo de maestros cerveceros y trabajadores opera bajo la tutela del Estado checo con una misión clara: resguardar el patrimonio cultural nacional.
Esta condición garantiza que la prioridad de la fábrica no sea la máxima rentabilidad comercial o la producción masiva en serie, sino la protección de la receta tradicional, el uso exclusivo de insumos locales —como el afamado lúpulo de Žatec— y la custodia de su Denominación de Origen Protegida.
Dato clave de historia y marca: Es fundamental no confundir la Budweiser Budvar checa con la marca estadounidense homónima. Ambas empresas mantienen un histórico litigio legal de marcas que supera el siglo de existencia. Mientras la versión norteamericana nació como un tributo a la tradición de esta región europea, la cerveza original de České Budějovice sigue elaborándose en su lugar de origen con agua pura extraída de pozos artesianos a más de 300 metros de profundidad.
Tres atracciones imperdibles en České Budějovice:
- Recorrido por la planta Budweiser Budvar: Una visita guiada para presenciar el proceso de maduración lenta y probar la cerveza sin pasteurizar ni filtrar directamente en las bodegas subterráneas.
- Plaza de Přemysl Otakar II: Una de las plazas porticadas más grandes de Europa, rodeada de joyas arquitectónicas y tabernas tradicionales.
- La Torre Negra (Černá věž): Campanario del siglo XVI que regala vistas panorámicas espectaculares de los valles cerveceros del sur de Bohemia.

2. Pilsen: La revolución dorada y el Pilsner Fest 2026
Avanzando hacia el oeste de Bohemia llegamos a Pilsen. Si en České Budějovice la cerveza es orgullo de Estado, en Pilsen es el origen de una revolución mundial. Fue aquí donde, en 1842, el maestro cervecero Josef Groll creó en la fábrica Pilsner Urquell la primera cerveza lager dorada, clara y transparente de la historia. Hasta ese momento, las cervezas solían ser oscuras y turbias; el nacimiento del estilo pilsner cambió para siempre el mapa cervecero global.
Este mes de octubre, la ciudad se viste de gala con una novedad sin precedentes: del 5 al 10 de octubre de 2026, el recinto de la Cervecería Pilsner Urquell acogerá el Pilsner Fest durante toda una semana consecutiva por primera vez en su historia. Este hito festivo conmemora el aniversario de la primera preparación de la cerveza dorada con conciertos en vivo, gastronomía tradicional, tirado de cerveza sin filtrar y recorridos especiales por la planta.
Tres atracciones imperdibles en Pilsen:
- Fábrica de Pilsner Urquell: El santuario cervecero por excelencia, donde es posible recorrer sus míticos túneles subterráneos de roble.
- Museo de la Cerveza (Pivovarské muzeum): Ubicado en una casa cervecera del siglo XV, conserva la atmósfera medieval y herramientas históricas de elaboración.
- Subterráneo Histórico de Pilsen: Una red de laberintos y pasadizos del siglo XIV utilizados desde la Edad Media para resguardar las barricas de pivo.

3. Praga: La convergencia en la capital
Para finalizar la ruta, la capital checa reúne la tradición de todo el país en dos paradas indispensables, ideales para quienes buscan una inmersión concentrada:
- Pilsner Urquell Experience: Situada en la céntrica Plaza de Wenceslao, esta atracción interactiva de última tecnología combina pantallas 360°, audio sensorial y la Tapster Academy, donde maestros expertos enseñan a los visitantes a tirar correctamente la cerveza según los tres estilos tradicionales checos: Hladinka (crema densa estándar), Šnyt (refrescante y con más proporción de espuma) y Mlíko (un vaso de espuma dulce y cremosa).
- Museo de la Cerveza de Praga (Czech Beer Museum): Ubicado en la calle Husova 21 (Staré Město, a pasos del Puente de Carlos), abre diariamente de 10:30 a 20:30 hrs. Ofrece un recorrido por bodegas del siglo XIII con maquetas históricas, embotelladoras antiguas y una degustación guiada de etiquetas artesanales al finalizar el trayecto.
El arte de sentarse a la mesa: tarro en mano y ¡Na zdraví!
Más allá de las grandes plantas industriales y los museos, la verdadera cultura cervecera checa no requiere itinerarios rígidos. La magia ocurre al cruzar la puerta de cualquier hospoda (taberna tradicional) o café de barrio.
Allí se comprende rápidamente que la cerveza no se bebe de cualquier forma: exige servirse en un tarro de vidrio grueso con asa. El grosor conserva el frío exacto del líquido y el asa evita que el calor de la mano altere la temperatura de la bebida, garantizando que la corona de espuma mantenga intactos sus aromas hasta el último trago.
Así que no hay espacio para complicaciones: solo hace falta planear la escapada a Chequia, dejarse llevar por el encanto de sus calles, aprender a sonreír pidiendo una pivo y alzar con orgullo el tarro al grito de ¡Na zdraví! (¡A tu salud!)
Más información en:
Nuestro portal Visit Chequia y nuestro blog Destino Chequia

