- Por Norma L. Vázquez Alanís
Clase Turista
A la memoria de Manuel Vázquez Alanís (1974-2026)
El ángel que llenó de luz y alegría mi vida,
hoy es una brillante estrella en el firmamento.
Algún día coincidiremos en otra dimensión
para no separarnos más.
Con una interesante charla sobre documentos de Hernán Cortés sustraídos del archivo del Hospital Juárez y cuya pista siguió con una minuciosa investigación, el doctor en Historia por El Colegio de México, Javier Eduardo Ramírez López, abrió el ciclo de conferencias ‘Hernán Cortés: otras consideraciones’, auspiciado por el Centro de Estudios de Historia de México (CEHM) de la Fundación Carlos Slim. El ponente se ha dedicado a investigar cómo el patrimonio mexicano que estaba en acervos mexicanos en territorio nacional, terminó en Estados Unidos.
Ramírez López denominó su ponencia ‘Hernán Cortés a la venta: un valknut comercial por el título de Capitán General de la Nueva España’, porque un valknut es un símbolo de tres triángulos unidos y eso fue precisamente lo que encontró en la correspondencia que estudió para rastrear las transacciones llevadas a cabo para la adquisición de esos valiosos documentos por coleccionistas particulares que los donaron a la Universidad de Texas.
El especialista en el rescate y catalogación de archivos, que desde hace algunos años se ha dedicado a escudriñar la pista de los documentos de Cortés que están dispersos, sobre todo en Estados Unidos, pero también en México, y a indagar acerca de las ventas de esos manuscritos, lo cual es muy importante para conocer su destino. Indicó en su charla que, gracias a la tecnología actual, muchos de ellos ya están en línea y es posible consultarlos.
El doctor Ramírez López recibió becas de instituciones como The John Carter Brown Library, The Huntington Library, Clements Library y The Benson Latin American Collection, entre otras, que le permitieron conocer ese tipo de documentación de Hernán Cortés, pero sobre todo ver el registro de las adquisiciones que ellos fueron formando. Y tanto el British Museum como The Library of Congress le dieron acceso a ver los legajos originales de Cortés. Asimismo, The Harry Ransom Center y The Eunice R. Benneckenstein Library and Archive le proporcionaron fotografías de la documentación que tenían, referente al manuscrito que estaba estudiando.
Explicó que su conferencia fue resultado de un artículo que entregó a su colega el doctor Rodrigo Martínez Baracs, que era un mensaje que le escribió Charles Harkness a uno de los miembros de la junta de regentes de la Universidad de Texas, en el cual le decía que el documento de Cortés que poseía la colección Joaquín García Icazbalceta era más antiguo que el pergamino que tenía la universidad, el cual había sido donado por la filántropa Miriam Lutcher Stark. La rica biblioteca de García Icazbalceta está conformada por una colección de manuscritos e impresos del periodo colonial novohispano y actualmente se encuentra resguardada en la Universidad de Texas.
LAS PESQUISAS PARA UBICAR
EL MANUSCRITO DE CORTÉS
Entonces comenzó la búsqueda del pergamino, que no estaba en la Benson Latin American Collection, y pidió ayuda a José Montelongo, doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Washington en Saint Louis y curador de libros latinoamericanos en la John Carter Brown Library, para que le diera pistas sobre dónde podría estar ese documento del cual nadie sabía nada. Poco tiempo después encontró una pequeña referencia de que ese pergamino había estado en la colección de libros raros de la Universidad de Texas, pero como el acervo de la institución se siguió constituyendo y cambiando hasta que se creó el Harry Ransom Center que albergó esa colección y otras, justamente ahí estaba el pergamino de Hernán Cortés que pretendía localizar, pero estaba catalogado como Carlos V, no como Hernán Cortés, por eso fue tardado hallarlo.
La investigación del doctor Ramírez López permitió saber que en el siglo XIX varios archivos españoles, como los documentos que Cortés mandó al rey, salieron de acervos de España y terminaron en colecciones privadas estadounidenses. Asimismo encontró que las cédulas y reales provisiones que el historiador, investigador y académico Francisco Fernández del Castillo descubrió en el Archivo del Hospital de Jesús, las envió a los príncipes Pignatelli en Italia en 1923; eran al menos seis documentos muy tempranos, como los títulos de capitán general de Nueva España y de Marqués del Valle, entre otros.
Indicó el especialista que el príncipe Antonio Pignatelli, descendiente de Cortés, decidió vender la documentación del Archivo del Hospital de Jesús que había recibido de México, e inició negociaciones con el librero Abraham Simon Wolf Ronsenbach para que buscara compradores en Estados Unidos a través de varios intermediarios entre 1927 y 1932. En virtud de que, sobre algunos documentos no hay constancia clara de en cuánto y a quién se vendieron, en la actualidad Morton Subastas y coleccionistas privados en México poseen papeles referentes a Hernán Cortés o Martín Cortés que debieron de estar en el mencionado archivo, pero que posiblemente hayan salido del país hacia 1930.
Cuando el gobierno mexicano se dio cuenta de que el acervo del Archivo del Hospital de Jesús era de gran importancia, primero lo mandó incautar y luego lo nacionalizó por decreto presidencial en agosto de 1931 para trasladarlo al Archivo General y Público de la Nación, hoy Archivo General de la Nación (AGN), donde se conserva el Fondo Hospital de Jesús con esa documentación. Lamentablemente entre 2020 y 2022 documentos que estaban en ese acervo salieron al mercado y los pusieron a la venta casas de subasta como Swann, Sotheby’s y Christie’s, es decir, hubo un expolio de esa documentación del AGN para su venta en Estados Unidos.
Aclaró el doctor Ramírez López que el Hospital de Jesús era un repositorio de archivos invaluables, pues por lo menos había cuatro acervos, el de Hernán Cortés, el del Marquesado del Valle, el del Hospital de Jesús y el de los Duques de Terranova y Monteleone, podría incluirse tal vez un quinto archivo: las cartas de Lucas Alamán, que estuvo inmiscuido en este acervo. En 1755 hubo un interés por conocer qué documentación había en el Hospital de Jesús resguardada en la contaduría de la institución y se mandó hacer un inventario; para 1910 se dispuso hacer una investigación sobre qué había en el archivo, se hizo una lista de los legajos y de lo que faltaba, entre otros documentos el testamento de Cortés, así como el de una de sus esposas, entonces se descubrió que había pérdidas paulatinas.
Posteriormente, el gobierno mexicano se interesó por conocer los títulos del Palacio Nacional, es decir, esas reales cédulas que Carlos V otorgó para que se consolidara ese alcázar en los solares de las antiguas Casas de Moctezuma y se ordenó hacer la investigación al AGN, donde no tenían nada; como era probable que fueran los papeles de Cortés, el gobierno buscó al Patronato del Hospital de Jesús que tampoco guardaba esa documentación. En ese momento el gobierno mexicano quería nacionalizar el archivo del hospital, pero la embajada de Italia mandó una nota señalando: “Ese archivo es privado porque pertenece a los príncipes Pignatelli en Nápoles, por lo tanto, no se puede nacionalizar”.
En el periodo 1923-24 el historiador mexicano Alfonso Toro Castro hizo una investigación sobre los documentos más antiguos del archivo y encontró dos bellos códices actualmente denominados como el Códice de Huejotzingo, documento pictórico de 1531 en tela de maguey, no sobre papel amate, que hoy se resguarda en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Este historiador hizo una relación sobre los primeros documentos de gran importancia que encontró en el Hospital de Jesús, algunos de los cuales están en la Universidad de Texas.
(Concluirá)

