- El capital privado mexicano está acelerando su reubicación hacia el país vecino
- La riqueza privada crece por encima de la capacidad de absorción de la economía local: Reporte «Migración Patrimonial 2026» de BAI Capital
Clase Turista
El capital privado mexicano está cambiando de geografía. No por fuga ni por una reacción coyuntural ante episodios de volatilidad, sino como respuesta estructural a una economía que ha dejado de tener la profundidad suficiente para absorber el crecimiento de la riqueza que genera.
Esta es la tesis central del reporte “Migración Patrimonial 2026”, presentado por BAI Capital en el que se analizó cómo los flujos de capital transfronterizo están redefiniendo el mapa económico de América del Norte.
Un fenómeno global: el capital cruza fronteras
El fenómeno ocurre dentro de un contexto sin precedentes. En 2024, la riqueza financiera transfronteriza superó los $14.4 billones de dólares, con un crecimiento anual de 8.7%, de acuerdo con Boston Consulting Group. Dentro de ese flujo, América Latina —y particularmente México— emerge como una región donde la presión por reubicar capital se intensifica de forma sostenida.
La paradoja patrimonial mexicana
El análisis parte de una contradicción estructural. Mientras el patrimonio de las grandes fortunas mexicanas creció 38.1% en el último año, según el ranking Las Grandes Fortunas de México 2026 de Infosel, la economía apenas avanzó 0.6% en 2025, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A esto se suma una caída en remesas de 4.6%, según el Banco de México.
La brecha —37.5 puntos porcentuales entre la generación de riqueza privada y la capacidad del mercado local para absorberla— explica el movimiento.
“El capital está buscando jurisdicciones con mayor escala, liquidez y certidumbre.”
Estados Unidos: el imán del capital global
En este contexto, Estados Unidos se consolida como el principal destino. Con un PIB de $30.6 billones de dólares en 2025 —equivalente a cerca del 25% de la economía global— y con el dólar representando el 57.67% de las reservas internacionales, su mercado ofrece una profundidad financiera difícil de replicar.
“Estados Unidos no compite por capital: lo absorbe”, señaló Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México.
El corredor México–Estados Unidos, el mayor del mundo con más de 11 millones de personas, hoy no solo moviliza personas: moviliza portafolios.
De país a “soberanías económicas”
El inversionista mexicano ha comenzado a reinterpretar a Estados Unidos no como un país, sino como un conjunto de economías de escala global. Texas, con un PIB de $2.7 billones de dólares, sería la octava economía del mundo si fuera independiente. California, con más de $4.1 billones de dólares, ya supera a Japón. Florida, por su parte, se posiciona como un hub inmobiliario global con una escala comparable a economías europeas.
“El capital sofisticado no compra geografía; compra exposición a ecosistemas.”
Florida y el auge del real estate internacional
Florida ha emergido como uno de los principales receptores de capital internacional. Aproximadamente el 10% de todas las compras internacionales de vivienda en Estados Unidos ocurren en Miami, que captó $4.4 mil millones de dólares en inversión extranjera en 2025. El 86% de esos compradores proviene de América Latina, consolidando a la ciudad como un nodo financiero más que como un destino residencial.
El giro hacia activos con demanda estructural
El cambio más relevante no está en el segmento residencial tradicional, sino en activos con fundamentos estructurales. La vivienda estudiantil destaca dentro de esta tendencia.
A nivel nacional, existe un déficit significativo de oferta, con tasas de ocupación superiores al 90%. Desarrollos como ALMA Miami, proyecto de BAI Capital cercano a Florida International University, ilustran esta lógica: capital patrimonial colocado en activos con demanda sostenida, donde la dinámica responde más al ciclo académico que al económico.
“No depende del ciclo económico. Depende del ciclo académico.”
EB-5: el conducto hacia la movilidad patrimonial
El programa federal EB-5, creado hace más de tres décadas, ha canalizado más de $100 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa en EEUU. Con una inversión mínima de $800,000 USD y la generación de al menos 10 empleos, permite acceder a la residencia permanente en Estados Unidos.
La coyuntura actual presenta una ventaja relevante para México: en abril de 2026 el país aparece como “current”, sin lista de espera. En contraste, de las 9,817 visas EB-5 emitidas en 2023, el 90% fueron para solicitantes asiáticos, con un backlog de 39,883 solicitudes pendientes. México no enfrenta esa saturación. Al menos por ahora.
“No es solo una inversión. Es un conducto hacia la movilidad patrimonial: el capital se convierte en acceso a jurisdicción, estabilidad y escala global.”
BAI Capital: estructurando el acceso
En este entorno, BAI Capital se posiciona como un intermediario especializado en estructuración patrimonial transfronteriza, integrando desarrollo inmobiliario, acceso al programa EB-5 y estrategias de inversión.
La firma ha facilitado el acceso al mercado estadounidense a más de 200 familias de 14 países, con $323 millones de dólares en proyectos activos y un historial completo de aprobaciones en sus procesos migratorios.
Una tendencia de largo plazo
El fenómeno no es coyuntural. De acuerdo con Cerulli Associates, más de $84 billones de dólares cambiarán de manos en las próximas dos décadas como parte de la mayor transferencia generacional de riqueza registrada, de los cuales Estados Unidos captará una proporción relevante.
PwC proyecta que el país se mantendrá entre las tres economías más poderosas del mundo hacia 2050.
“El capital está escalando hacia jurisdicciones donde puede proteger valor y operar con mayor certidumbre.”
La nueva frontera del capital
La migración económica ha cambiado de forma. Ya no se trata únicamente de personas cruzando fronteras. Se trata de portafolios.

