Marquesita, dulce tradición yucateca

  • Por Alejandra Pérez Bernal/Enviada

 

Clase Turista

La creatividad en el arte culinario es algo inherente a Yucatán y sus habitantes, y para muestra basta un botón.

La cochinita Pibil, el queso relleno o la bolitas de queso son parte de ese ADN, pero si vas a estas tierras del Mayab, no debes dejar pasar la oportunidad de saborear una rica marquesita.

Llega la tarde y los carritos de marquesitas se preparan para salir a las calles y ofrecer sus productos. El aroma de la harina de trigo, vainilla y queso bola abre el apetito de los caminantes que no resisten la tentación y, tras esperar su turno, ordenan la marquesita de su elección: cajeta, chocolate, miel, mermeladas, jamón, lechera, Nutella, queso crema, philadelphia, frutas; todas acompañadas de queso holandés.

La marquesita pudiera ser descrita como una crepa crujiente, hecha taquito, realizada con harina similar a la utilizada para los barquillos tradicionales, rellena de queso bola y algún otro ingrediente dulce.

Se trata del postre yucateco más tradicional y su historia se remonta a 1937 y su creador fue Vicente Mena Muñoz, conocido como Polito.

Se dice que fue nombrado así por ser el dulce predilecto de las hijas de un marqués. Los apellidos de aquellas personas se perdieron en el recuerdo, pero dejaron su legado, dando un apelativo a uno de los bocadillos más representativos de la capital yucateca.