- Economía por decreto
- Octavio Campos Ortiz
Clase Turista
Llevamos ocho años en los que la economía, las estadísticas, el crecimiento y el desarrollo se manejan por decreto. Basta con que, desde las oficinas de Palacio Nacional, las dependencias hacendarias, del Banco Central y hasta del INEGI digan que vamos requetebién para que sea casi ley. Parece que regresamos a los tiempos del echeverriato cuando se decía, en 1973, “la economía se maneja desde Los Pinos”, muy a pesar del entonces titular de Hacienda, Hugo B. Margain. Regresamos al populismo setentero, con las consecuencias que ello implica.
La política económica actual, sin planificación ni indicadores financieros sustentables, se hace desde el escritorio o por decreto. Pero la terca realidad se impone. Difícilmente nuestro país volverá a estar en el top ten de las economías del mundo, donde llegamos a estar en octavo lugar. Las organizaciones internacionales especializadas vaticinan que al término del sexenio no alcanzaremos un crecimiento mayor al 2.2 por ciento, y este año será del 1.5 por ciento. Uno de los problemas que ha frenado el avance económico de nuestro país es que se estableció una errónea estrategia salarial que no dio beneficios concretos a la clase trabajadora y sí colapsó la actividad empresarial. Durante dos administraciones se han otorgado incrementos extraordinarios al salario mínimo, sin ningún respaldo en la productividad empresarial ni en el desarrollo económico; el criterio fue aumentar los sueldos por encima de la inflación, la cual no ha sido controlada. Por ello, acertadamente, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) solicitó una pausa a la política “antiinflacionaria”, la cual ha provocado incrementos en los costos laborales, el cierre de empresas y la desaceleración del empleo formal. Hay que recordar que la informalidad soporta casi el 60 por ciento de nuestra economía.
La iniciativa privada busca revertir la obligación de elevar los emolumentos de sus empleados por encima de la inflación. Es imposible mantener aumentos de dos dígitos. Desde 2019 el salario mínimo ha subido en 250 por ciento. Esos incrementos posibilitan que el asalariado pueda adquirir hasta dos canastas básicas al mes, pero no necesariamente lo saca de la pobreza laboral, aunque las cifras oficiales tengan otros datos. De continuar con esa política caeremos, como en la “docena trágica”, en una escalada interminable de precios. El nuevo esquema gubernamental afecta al emprendedor con gastos como el incremento de vacaciones pagadas y la reducción del horario laboral. La industria maquiladora ha perdido 60 mil fuentes de trabajo.
Por ello los empleadores piden preservar la calificación crediticia, reducir el déficit fiscal, frenar el endeudamiento y hacer crecer la economía, a pesar de las barreras arancelarias. Esa es la realidad y la economía no puede manejarse desde un escritorio o por decreto.
Apostilla: Una nueva estrategia comercial entre la empresa portuguesa Sovena Group -principal productor de aceite de oliva en el mundo que generó en 2024 mil 700 millones de euros-, y la Aceitera La Española -compañía líder en la comercialización del producto mediterráneo-, busca fomentar la cultura del uso del producto del árbol del olivo en la gastronomía y la cocina mexicana.
México representa una oportunidad de crecimiento para la industria del aceite de oliva, aunque en el mercado nacional su consumo todavía es reducido y se concentra en segmentos específicos, restaurantes y consumidores que buscan ingredientes diferenciados. El consumo anual en México ronda los 135 gramos por persona, equivalentes a aproximadamente 0.15 litros. En contraste, España registra estimaciones de entre 3.11 y 6.7 litros por habitante al año, mientras que Portugal mantiene niveles de consumo significativamente superiores al nuestro.
La alianza entre Aceitera La Española y Sovena Group pretende combinar el conocimiento del mercado mexicano con la experiencia internacional y la capacidad industrial de ambas compañías para impulsar la distribución, diversificar la oferta y ampliar el alcance de sus productos.
Para Pedro Romero, CEO de Aceitera La Española y Vasco Campos, Mananging director Latam, uno de los principales retos consiste en cambiar la percepción de que el aceite de oliva es un producto reservado para restaurantes, tiendas especializadas o consumidores de alto poder adquisitivo. Por su parte, Rodrigo Palini, director comercial para Latinoamérica de Sovena, destacó la importancia de adaptar la estrategia comercial a las particularidades del mercado nacional: “México tiene un gran potencial para el aceite de oliva, pero desarrollar este mercado exige entender al consumidor y sus hábitos de compra y de cocina”.
La diversidad de la cocina mexicana permite incorporar el aceite de oliva en ensaladas, aderezos, pescados, verduras, marinados y diversas preparaciones, tanto en frío como en la cocina diaria. Su versatilidad y sus características nutricionales pueden contribuir a ampliar su atractivo entre los consumidores. Por su contenido de grasas monoinsaturadas, el aceite de oliva puede favorecer un mejor perfil de grasas en la alimentación cuando sustituye a otras fuentes con mayor proporción de grasas saturadas. El aceite de oliva virgen extra también aporta compuestos antioxidantes, dentro de una dieta equilibrada.
El objetivo es ampliar la base de consumidores y generar condiciones para que el aceite de oliva gane presencia en los hogares mexicanos. El reto consiste en convertir el potencial del mercado en crecimiento sostenido. Para lograrlo, las marcas deberán combinar calidad, precios competitivos, confianza y disponibilidad, en un entorno donde el gasto familiar influye directamente en las decisiones de compra.

