- A partir de octibre LATAM Airlines Group retoma vuelos directos entre Santiago de Chile y Quito en Ecuador.
- En Tijuana, algunas de las mejores comidas se realizan, a pie, bajo luz de neón y tortilla caliente en la mano
- Panamá ofrece: dos océanos, tierras altas volcánicas, densa selva tropical y tradiciones ancestrales vivas
- Por Victoria González Prado
Clase Turista
A partir de octubre de 2026, LATAM Airlines Group retoma sus vuelos directos entre Santiago de Chile y la ciudad de Quito en Ecuador. Con esta operación, la aerolínea pone a disposición de los pasajeros cuatro vuelos semanales (35 mil sillas anuales) lo que permitirá a los viajeros disfrutar de mayor comodidad y facilidad para conectarse entre estos destinos y otros alrededor del mundo.
Los vuelos directos permitirán a los pasajeros reducir significativamente sus tiempos de viaje, con ahorros estimados de entre uno, dinco y tres horas frente a alternativas con conexión. La ruta operará con aeronaves Airbus 320neo alrededor de 20 por ciento el consumo de combustible y las emisiones de CO₂ en comparación a modelos anteriores, según datos de su fabricante.
Kamal Hadad, director comercial de LATAM Airlines Group, comenta: “reconocemos el rol clave de la conectividad en el desarrollo de la región. Esta ruta directa entre Santiago y Quito nos permite ampliar y mejorar las alternativas para nuestros pasajeros y fortalecer mercados con alto potencial de crecimiento”, comentó
A través del hub de la compañía en Santiago, los pasajeros provenientes de Quito podrán conectar con más de 50 destinos domésticos e internacionales, especialmente en Sudamérica y Oceanía, ampliando significativamente sus posibilidades de viaje a nivel global. Asimismo, esta conectividad permitirá que los viajeros desde Chile accedan de manera más rápida y eficiente a destinos icónicos como Galápagos, el reconocido archipiélago ecuatoriano que cada año recibe a miles de visitantes atraídos por su extraordinaria biodiversidad y belleza natural.
Con la reanudación de la ruta Quito–Santiago, la compañía aérea fortalece su red de conectividad global, impulsando mayor integración entre Ecuador y los principales mercados de la región y el mundo, y facilitando nuevas oportunidades de viaje tanto para el turismo como para los negocios.
***** En Tijuana, algunas de las mejores comidas de tu vida no suceden en restaurantes elegantes, sino de pie, bajo luz de neón, con tortilla caliente en la mano. Aquí, la calle es el verdadero escenario gastronómico. El street food no es tendencia pasajera ni moda reciente, es parte esencial de la identidad de la ciudad.
Desde principios del siglo XX, Tijuana ha sido punto de encuentro entre culturas. Migrantes de todo México llegaron con recetas, técnicas y sazones que se mezclaron con la influencia de la frontera y el constante intercambio con Estados Unidos. El resultado es cocina dinámica, creativa y profundamente auténtica, donde las ideas nacen en la banqueta y muchas veces terminan inspirando a la alta cocina.
Recorrer los puestos callejeros es también forma de entender la ciudad. Es caminar por colonias llenas de vida mientras el aire huele a carne asada al carbón; escuchar el ritmo del cuchillo sobre la tabla y la inevitable pregunta: ¿con todo?, antes de que el taco perfecto llegue a tus manos.
Una buena ruta puede comenzar en Tacos El Franc, uno de los clásicos de la ciudad, donde la carne asada y la adobada se han convertido en referencia obligada para locales y visitantes.
Cuando cae la noche, el siguiente paso casi siempre es Las Ahumaderas, también conocido como Taco Alley; pequeño corredor donde varias taquerías compiten amistosamente por preparar el mejor taco. El plan aquí es simple, pedir uno en cada puesto y dejar que el antojo marque el camino.
Para muchos tijuanenses, ningún recorrido está completo sin parada en Tacos la Pasadita de la 20, famosos por su adobada al trompo y su generosa porción de guacamole que han conquistado paladares de ambos lados de la frontera.
Si prefieres sabores del mar, Mariscos El Mazateño es parada obligada; su taco de camarón enchilado es uno de los favoritos de la ciudad. Y para quienes buscan algo más reconfortante, Tacos Fitos te conquistará con sus tacos de birria y lengua con su consomé intenso y lleno de sabor de lado.
Antes de salir a explorar, hay algunas reglas no escritas del street food tijuanense; venir con hambre, no tener prisa y estar dispuesto a probar. Lo mejor es pedir porciones pequeñas en distintos lugares, preguntar qué es lo más popular y dejar que la curiosidad haga el resto. Llevar efectivo siempre ayuda, y explorar de noche permite sentir la verdadera energía de la ciudad.
Muchos de estos recorridos terminan naturalmente en la Avenida Revolución, donde entre música, luces y bares, una cerveza artesanal local puede ser el acompañamiento perfecto entre taco y taco.
Más que una forma de comer, el street food en Tijuana cuenta la historia de ciudad hecha de encuentros, migraciones y creatividad constante. Es experiencia cultural accesible, vibrante y profundamente auténtica, porque en Tijuana la calle no es solo lugar de paso, es donde las cosas suceden, y quien la recorre con apetito descubre que aquí el verdadero sabor de la frontera se sirve al momento, caliente y sin pretensiones.
Y si hay fecha perfecta para vivirlo, es el 31 de marzo, Día del Taco, celebración ideal para recorrer descubrir por qué este destino se ha convertido en uno de los grandes referentes gastronómicos de México
***** Panamá ofrece algo que pocos destinos pueden: dos océanos, tierras altas volcánicas, densa selva tropical y tradiciones ancestrales vivas, todo dentro de un mismo territorio, lo que lo convierte en destino transformador para viajeros de todo el mundo que buscan restaurar cuerpo, mente y alma. Los visitantes pueden escalar volcán al amanecer y llegar al Caribe por la tarde. No es solo naturaleza; es exploración profunda y restauradora.
Ascender el Volcán Barú al amanecer, donde, en día despejado, se pueden ver tanto el Pacífico como el Caribe y experimentar la perspectiva de mundo más grande que uno mismo.
Practicar surf en Playa Venao, donde el movimiento y la comunidad se forman naturalmente alrededor de las mareas de una de las playas de surf más icónicas de Panamá.
Vivir gastronomía que se disfruta directamente desde su origen, tradiciones de pesca sostenible directamente vinculadas a la tierra y al mar en destinos como Portobelo, en la costa caribeña, donde la historia y la cultura se combinan con la gastronomía, y los viajeros disfrutan de ceviche con toques ácidos mientras el legado afropanameño del pueblo los envuelve.
Sumergirse en los bosques tropicales de la cuenca del Canal de Panamá, incluido Isla Barro Colorado, donde los viajeros pueden percibir de primera mano por qué es una de las selvas tropicales más estudiadas del mundo por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
Pasar del dinamismo del Pacífico al Caribe, donde los ritmos de tambor, las tradiciones congo y el patrimonio afrocaribeño impregnan la costa con profundidad cultural tan presente como la marea.
Vivir el reinicio psicológico que surge al estar en la entrada del Pacífico del Canal de Panamá, donde las aguas que se dirigen al Caribe y al Pacífico se conectan: dualidad geográfica única que invita a la reflexión y a poner las cosas en perspectiva.
Remontar el río en canoa hasta aldea Emberá en la selva, o navegar entre las islas bordeadas de coral de Guna Yala, también conocida como San Blas: dos territorios distintos donde los viajeros pueden participar en experiencias lideradas por comunidades indígenas y observar cómo estas continúan moldeando su entorno a través de una gestión vivida, la continuidad cultural y el conocimiento intergeneracional.
Recorrer los adoquines de Portobelo al atardecer y seguir el sonido de los himnos hasta la Iglesia de San Felipe, donde la estatua de madera del Cristo Negro convoca la luz de las velas, oraciones susurradas y generaciones de fe vinculadas al patrimonio afrocaribeño de Panamá.
Participar en turismo que sostiene el mosaico de culturas de Panamá, donde la gobernanza indígena, el patrimonio afrocaribeño y las tradiciones rurales permanecen visiblemente intactas porque el turismo está diseñado para apoyar su continuidad.
Este no es turismo de relajación. Es restauración ecológica, tanto para la tierra como para los viajeros. Es transformador. Si bien Panamá cuenta con importante oferta de turismo de lujo, tiene historia mucho más profunda que va más allá de la cultura exclusiva del spa y se adentra en algo más arraigado cultural y biológicamente.


