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10 febrero,2026

SE COMENTA SOLO CON…

  • EL PAÍS DE LAS FANTASÍAS
  • CARLOS RAMOS PADILLA

Clase Turista

Dedo decir que desde el sexenio pasado México dejó de vivir de su trabajo para sobrevivir por dos factores: los programas asistencialistas y las remesas, ya ni el petróleo nos enriquece y parte de este recurso lo regalamos a los cubanos como ofrenda humanitaria.

Pero la llave se está cerrando, una sociedad que no produce y un gobierno irresponsable que ofrece dádivas y premios por no hacer nada se destina al fracaso.

Duele decirlo pero al gobierno le favorecía expulsar a mexicanos de su patria. Los ilegales se convirtieron en una magnífica fuente de recursos para el gobierno.

Toda ocasión en que el banco central brindaba información y cifras sobre las remesas esto servía para el lucimiento de un gobierno hipócrita que festejaba ingresos sin hacer nada.

Era como un mérito agradecer el envío de dinero de los expatriados. Las decenas de millones de dólares fluían más que por la productividad y el petróleo. Las remesas entonces solamente competían con las ganancias del crimen organizado pero estas no se podían presumir pero si proteger.

«Abrazos no balazos» y que la convivencia y complicidad siguieran floreciendo. Entonces se habló de las «benditas remesas» pero no del drama de los migrantes.

En Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Zacatecas, los indígenas empezaron a vivir de las limosnas del Bienestar y a formar filas en las tiendas de conveniencia no para comprar sino para pedir los depósitos de Western Unión.

Pero apenas saliendo ya los criminales les esperan para su cuota de extorsión. La fantasía y el engaño fueron penetrando.

En los cinturones de miseria empezaron a llegar camiones con nuevos refrigeradores, pantallas 4K y hasta autos seminuevos. La estafa estaba dando resultados y la recolección de votos garantizaban triunfos y acomodos. Vamos el dinero empezó a sobrar para obras faraónicas pero no para educación y medicinas.

Había que deslumbrar. Vamos hasta salones de belleza en el Senado para que las legisladoras se sintieran cómodas.

Allá, en el «gabacho» los paisanos trabajando, aquí los hijos del presidente en centro comerciales o aviones privados.

El sueño americano de allá bien servía a los de acá. Pero la historia cambia. Los controles migratorios y la crisis de empleo en Estados Unidos está obligando al regreso de millones de personas animadas  también por estirar la mano a su llegada y recibir los beneficios del Bienestar.

Adicional, el combate a los narcos emprendido desde la Casa Blanca pone en riesgo los apetitosos beneficios económicos.

Los ríos de dinero se están opacando en montos fragmentados. El negocio del lavado de dinero directo a la quiebra.

Y ahí iba la Bestia -así le llaman al tren que transporta ilegales- cargadas de seres humanos. Ahora ya no tantos ni tan convencidos.

La maquinaria criminal oficial esa vigilada y vulnerable. El torrente de billetes, las cascadas prodigiosas se están secando.

La cifra abundante anual de remesas ya cayó. Un tropiezo que ya está haciendo sudar a los trepadores y a sus urnas electorales.

Veremos cómo irá cambiando el discurso oficial y no vaya a ser que al rato seamos nosotros, los mexicanos, quienes solicitemos, como un país en quiebra, ayuda humanitaria.

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