Clase Turista
Acercamiento con el alcohol
Soy Martha, una mujer de 43 años, tuve mi primer acercamiento con el alcohol a los 16 años de edad, en una fiesta que organicé en mi casa.
Provengo de padres separados, así que mi mamá trabajaba, mientras yo asistía a la escuela media superior, mi deseo era encajar en el núcleo de mi madre, así que le pedí permiso de hacer una fiesta, ella aceptó, pero con la condición de que no hubiera bebidas embriagantes.
Todo transcurría de manera normal, hasta que organicé varios juegos, entre ellos el de la botella; como mi hermana guardaba una botella de mezcal, pues se me hizo fácil sacarla y servirme una copa, la cuál bebí de inmediato. Fue en ese momento mi primer acercamiento con la bebida.
Efectos y sensación
Después de esa primera copa, ya no supe más, mi mamá llegó del trabajo y tocó durante mucho tiempo la puerta, para que le abriera, sin embargo, yo estaba perdida, no recordaba nada. “Estás bien borracha, vete a dormir”, recuerdo que fueron sus primeras palabras, al verme completamente ebria.
Me sentía con mucha sed, quería tomar agua, pero mi mamá me lo impidió, tenía una forma rara de castigarnos, siempre nos decía: “vete para allá”, nos corría o todo lo tomaba como a la ligera; hubo muchas situaciones de las cuales nunca se enteró, hasta mucho tiempo después.
Durante 3 meses no me acordaba de nada, tuve lagunas mentales, sucedieron cosas muy graves: abuso sexual con uno de mis compañeros, incluso pude haberlo denunciado y meterlo al reclusorio, pero fui yo quien comenzó a provocarlo y meterle mano debajo de su camisa, lo que terminó en actos íntimos, que perjudicaron a mi compañero.
Consecuencias en la escuela y trabajo
En la escuela siempre fui una persona dispersa, fuí de cuerpo presente y mente ausente, a esa edad era bastante aferrada y en una clase de filosofía, de la nada me vino un recuerdo de cómo fui la iniciadora de muchas cosas muy graves.
En la escuela tenía buena relación con una trabajadora social y como vengo de abuso sexual y otras situaciones, ella me ayudó mucho.
La gente que me conoce dice que soy mala copa, que miento, que no soy confiable; aunado a eso mi mamá, con muchos prejuicios, le puede lo que dicen de mi, a grado tal que le recomendaron que asistiera a un grupo de AA, pero yo le decía: “soy una mujer de 43 años y estoy dispuesta a tomar mis decisiones y afrontar sus consecuencias”.
Tengo 2 hijos, una mujer de 23 años y un varón de 20, han mostrado desde el embarazo situaciones ansiosas, ya que su padre también es alcohólico.
He tratado de orientarlos hacia la ayuda profesional, ya que de alguna manera también soy papá, estoy separada desde hace 19 años; tengo una relación de 3 años con un compañero del grupo AA, desde hace 9 llegué a AA, me ha costado trabajo socializar, soy una persona muy sola, cuando recaigo se que puedo llamarle a mi pareja y volverme al programa, así me la voy llevando.
Acercamiento al Grupo AA
Pasé por situaciones muy fuertes: el abuso sexual por parte de mi padre, intento de suicidio, así como el consumo de marihuana y el abuso de los antidepresivos que el médico me prescribió.
Pese a que el doctor me indicó cómo debía tomar los medicamentos controlados, nunca llevé a cabo lo que me decía, así que mentí, hasta que ya no me creyó, me descubrió y dijo: “tú me estás mintiendo” y me demostró que abusaba de los medicamentos, en esa ocasión me dió mucha vergüenza.
Fue así que me recomendó me acercara al grupo AA, desde entonces llevo nueve años asistiendo a las reuniones.
Grupo AA cambió mi vida
Actualmente llevo las sesiones con el psicólogo y el psiquiatra, dependo de un medicamento para poder dormir, pero sí veo mejoría en mí y aparte hago trabajos de servicio social.
Al día de hoy me siento útil y productiva, he logrado mis metas y ahora trabajo en mis miedos.
Alcohólicos Anónimos, Sección México, ofrece una Alternativa de Solución para quien sufre la enfermedad del alcoholismo.
Servicios totalmente gratuitos
Teléfonos: 55 5705 5802 / 8005613368

