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16 enero,2026

Cuando la edad de la flota compromete la eficiencia logística

  • El combustible representa más del 40% de los costos operativos.

Clase Turista

El transporte terrestre refrigerado atraviesa un momento decisivo en México. Con una edad promedio de flota de 19 años, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), gran parte de las unidades que hoy operan en carretera fueron diseñadas para un contexto logístico muy distinto al actual. Hoy, esa antigüedad se traduce en ineficiencias operativas, mayores costos y riesgos constantes para la cadena de frío.

Las flotas envejecidas presentan un desgaste natural que impacta directamente en la eficiencia del transporte de los productos refrigerados. Y es que el desempeño de las unidades de refrigeración se ve mermado, lo que se traduce en un mayor consumo de combustible, fallas mecánicas más frecuentes, mantenimientos correctivos no programados y una menor confiabilidad en ruta. Todo ello impacta no solo los costos operativos, sino también la puntualidad, la calidad del servicio y la integridad de la carga de las empresas en México.

Además, los costos energéticos y de mantenimiento representan desafíos importantes: los gastos de combustible constituyen más del 40% de los costos operativos en este tipo de transporte, mientras que el consumo de energía de los sistemas de refrigeración puede representar un aumento de 22% en el costo total.

En un entorno donde la logística en carga refrigerada exige mayor precisión, trazabilidad y cumplimiento, operar con tecnología obsoleta se convierte en una desventaja competitiva. Los paros inesperados, las variaciones de temperatura y la falta de visibilidad en tiempo real generan cuellos de botella que impactan a toda la cadena de suministro.

Tecnología impulsa una mayor eficiencia en el transporte terrestre refrigerado

La renovación tecnológica de las unidades de refrigeración ya no responde únicamente a una lógica de modernización, sino a la necesidad de una mayor eficiencia en el transporte de productos. Los nuevos modelos incorporan sistemas más eficientes energéticamente, controles de temperatura más precisos y capacidades de monitoreo remoto que permiten anticipar fallas y optimizar el mantenimiento.

“La tecnología aplicada en el transporte terrestre refrigerado cumple hoy una función crítica: asegurar la continuidad operativa y la integridad de la cadena de frío. Contar con sistemas más precisos y conectados permite anticiparse a los riesgos, reducir la incertidumbre, lograr una mayor eficiencia en el transporte de los productos y operar con mayor control en entornos cada vez más exigentes”, señala José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King.

Estas tecnologías facilitan una transición del mantenimiento reactivo al mantenimiento preventivo e incluso predictivo, reduciendo tiempos muertos y extendiendo la vida útil de los equipos. Además, el uso de soluciones conectadas permite a los operadores tomar decisiones basadas en datos, mejorando la logística de carga refrigerada mediante una mejor planificación de rutas y la gestión de la flota.

Un reto que impacta a toda la cadena

El envejecimiento de la flota no es un problema aislado de los transportistas. Sus efectos alcanzan a productores, distribuidores y clientes finales, especialmente en sectores donde la temperatura es crítica. La falta de eficiencia en la refrigeración compromete la calidad del producto y puede generar mermas significativas.

La integración de tecnologías avanzadas se ha convertido en un habilitador crítico para las flotas modernas. Actualmente, más del 45% de los operadores de flota utilizan sensores y sistemas de monitoreo basados en IoT (Internet de las cosas) para rastrear variaciones de temperatura en tiempo real, lo que reduce las tasas de deterioro y mejora el cumplimiento de temperatura, pero aún queda mucho por hacer.

Renovar la flota implica una inversión relevante, pero postergar esta decisión suele resultar más costoso a largo plazo.

“En el transporte de productos refrigerados en México, la eficiencia ya no es un valor agregado, es un requisito para competir en un mercado cada vez más exigente. Modernizar la flota no solo reduce costos y riesgos, también prepara a los operadores para un entorno regulatorio y ambiental más exigente”, concluye José Carlos Gómez.

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