- El nuevo viajero busca escenarios que dialoguen con su estilo de vida
Clase Turista
Viajar en 2026 ya no se trata de sumar sellos en el pasaporte, sino de elegir bien el momento, el lugar y la experiencia. El slow travel —viajar con propósito— se consolida como el nuevo lujo: una forma de explorar el mundo que se aleja de la prisa y se acerca a la intención.
El nuevo viajero busca escenarios que dialoguen con su estilo de vida, con el calendario y con su propio ritmo. El lujo contemporáneo se construye desde el ritmo: ciudades que marcan el inicio del año con energía cultural, destinos estacionales que se viven en su punto exacto y lugares donde el tiempo se desacelera para reconectar con lo esencial.
Energía urbana: donde comienza el año
Pocas ciudades reflejan mejor el espíritu del 2026 que Miami. Su evolución va más allá del sol y la playa: hoy es un punto de encuentro para el arte, la gastronomía, el diseño y la cultura contemporánea. Dentro de este escenario, Brickell se consolida como el corazón urbano de una ciudad que mira al futuro con una identidad más sofisticada y global.
En este contexto, EAST Miami se convierte en un reflejo natural de esa energía. Más que un hotel, funciona como un espacio donde convergen diseño contemporáneo, cocina internacional y una agenda cultural que acompaña el ritmo de la ciudad. Es el tipo de lugar que marca el tono del año: dinámico, cosmopolita y profundamente conectado con su entorno.
Aquí, el viaje comienza con caminatas urbanas, encuentros culturales, mesas que reúnen cocinas del mundo y una sensación constante de movimiento. Miami no se visita: se vive, y 2026 confirma su lugar como una de las ciudades clave para quienes entienden el lujo como experiencia.
Kyoto y el valor de la pausa
En contraste con la energía urbana, 2026 también invita a viajar hacia lugares donde el tiempo adquiere otro significado. Kyoto representa ese momento de pausa consciente: una ciudad donde la tradición, el ritual y la estética se integran en la vida cotidiana.
Templos, jardines y calles que parecen suspendidas en el tiempo ofrecen una experiencia que no se consume rápidamente, sino que se contempla. Aquí, el lujo no está en la novedad, sino en la continuidad: en los gestos repetidos, en la armonía, en la atención al detalle. Kyoto recuerda que viajar también puede ser un ejercicio de silencio y presencia.
El invierno como destino
Entre junio y septiembre, la atención se traslada al hemisferio sur y a paisajes donde el tiempo parece desacelerarse. En la cordillera de los Andes, Termas Chillán emerge como uno de los destinos que mejor representan esta nueva forma de viajar.
Su temporada de ski se vive como un equilibrio entre movimiento y recuperación: jornadas en la montaña seguidas de aguas termales, gastronomía reconfortante y paisajes que invitan al silencio. Aquí, el lujo no está en la abundancia, sino en la experiencia completa que solo puede vivirse en el momento adecuado del año.
El nuevo lujo no está en hacerlo todo, sino en elegir bien. Comenzar el año con la energía de una ciudad cosmopolita, detenerse en lugares donde el tiempo se honra y reservar ciertos destinos para la estación que los hace únicos.
El 2026 confirma una idea clara: no todos los destinos se viven igual ni al mismo tiempo. Viajar deja de ser inmediato para volverse consciente. Y en ese equilibrio entre ciudad y naturaleza, movimiento y pausa, el slow travel define la forma más actual de explorar el mundo.

