- Marie Curie y Rosa Montero: vidas paralelas
- Por Norma L. Vázquez Alanís
Clase Turista
“Éste es un libro sobre la vida… apasionado y alegre, sentimental y burlón”. Así definió en su momento la escritora y periodista española Rosa Montero su obra La ridícula idea de no volver a verte (Editorial Booket, 240 páginas, junio 2014) en la que presenta una peculiar biografía de Marie Curie, que le da pretexto para ir hablando también de ella, y que muestra una faceta más humana de la científica polaca avecindada en Francia.
Tomando como punto de partida la muerte de Pierre Curie, la autora cuenta al lector la vida de esta pionera de la incursión de las mujeres en la ciencia, en tiempos que esa disciplina era del dominio masculino. Pero como Montero también había perdido a su esposo, aprovechó para entreverar parte de su historia hallando interesantes paralelismos con la Premio Nobel.
El libro, catalogado por la editorial como novela, pero que podría considerarse un ensayo porque la narración transcurre entre el análisis de la época actual y la evocación íntima, comenzó a gestarse cuando Rosa Montero leyó el diario que Marie Curie comenzó tras la muerte accidental de Pierre, su esposo, con quien había compartido pasión científica y descubrimientos cruciales acerca de la radiactividad.
Estos escritos, que revelan su desgarro por la pérdida del ser más querido, pero también evocan momentos de plenitud personal y científica, los rigores de la competencia académica, así como la forma de encajar esos elementos en su condición de mujer, hicieron que Montero se sintiera llena de ideas y emociones; de ese vertiginoso torbellino e incendio de palabras surgió La ridícula idea de no volver a verte, libro intenso que incluye fotos, remembranzas y anécdotas pletóricas del primitivo placer de escuchar buenas historias.
La escritora y periodista española utilizó como hilo conductor los textos legados por Marie Curie para presentar al lector páginas acerca de la superación del dolor, las relaciones de pareja, el amor, la vida y la muerte, la ciencia y la ignorancia, la fuerza salvadora de la literatura, así como de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar la existencia con plenitud y ligereza.
Si bien Montero llevó a cabo un estudio exhaustivo de la vida de Curie a fin de examinar los rasgos que la definieron como persona, científica, mujer, miembro de familia y madre, de ninguna manera se trata de una biografía tradicional del personaje, sino de cómo visualizó la escritora la vida de Marie Curie, y la contrasta con la posición de la mujer en aquella época y en la actual, con lo cual consigue dar al lector una mirada distinta de la vida de esta científica.
Con una narrativa de muchos matices, sutil y a la vez profunda, llena de información y datos importantes, no solo del personaje principal si no del desarrollo científico en la época, el texto de Montero resalta el papel de la mujer, las diferencias de género, el trabajo y la familia. Utilizando analogías bien descritas, la autora encontró similitudes entre su propia vida y las experiencias de Curie para lograr una interesante manera de entretejer hechos cotidianos como la muerte con un presente también habitual como recibir correos electrónicos.
La prosa impecable de la escritora española permite una lectura ágil que atrapa la atención con un toque de profundidad que mezcla lo común con lo trascendente y conduce a la proposición de reflexiones sobre temas como la psicología o la neurociencia a través de una perspectiva diferente de presentar a un personaje histórico en el modo real no idealizado. La lectura de La ridícula idea de no volver a verte produce la sensación de estar conversando con una querida amiga que abre su corazón y desentraña misterios, y con la que se tienen ciertas afinidades.
LA PÉRDIDA DE LA PAREJA
Un tema inherente al relato es el duelo de Marie Curie por la muerte de Pierre y el de Rosa por el deceso de Pablo Lizcano, que es abordado por la escritora como un llamado a recordar que la existencia es fugaz, que se debe gozar el presente pues el tiempo no se devuelve y los momentos vividos no se pueden repetir, lo cual puede sintetizarse en esta frase de la autora: «Saber saborear el presente es un don precioso».
El texto deja ver que el sentimiento tras la pérdida de una pareja estable y amada es siempre el mismo, independientemente de la época en que suceda, pues deja una profunda nostalgia y añoranza de todo aquello que se tuvo, pero también plantea el cuestionamiento de si no se valoró lo suficiente porque jamás se pensó que se podía llegar a perder. Además, Rosa Montero sugiere que los duelos como las personas, son únicos y cada quién los lleva a su manera. Sin duda la muerte es un tema que sigue teniendo su lado incomprensible y, por lo tanto, subsisten interrogantes difíciles de resolver.
La autora cuenta e interpreta la historia de Marie Curie de una manera única y potente para recorrer el diario de la científica que descubrió el polonio y el radio, desmenuza su historia para revelar que el problema del machismo y el sistema que oprime el valor de las mujeres en la sociedad también afectó a Curie y a mujeres que vivieron hace varias décadas, a quienes se les arrebataban sus méritos, tanto científicos como artísticos.
La periodista consigue plasmar en su texto cómo se sentían en ese entonces las mujeres frente a las injusticias referentes a una sociedad patriarcal en la cual debían fingir ser hombres para ser respetadas; Marie Curie fue una de las pioneras en superar esos obstáculos y la única mujer en recibir dos Premios Nobel en campos científicos diferentes, el primero de Física en 1903 compartido con su esposo Pierre Curie -quien se negó a aceptarlo a menos que se lo dieran también a su mujer- y con Antoine Henri Becquerel, por el descubrimiento de los elementos radiactivos; luego, en 1911 le otorgaron un segundo Nobel, el de Química, por sus descubrimientos de los elementos radio y polonio, así como por el aislamiento del radio puro, lo que significó un avance fundamental en la química.
Marie Curie murió en 1934 de una anemia aplásica posiblemente provocada a causa de los largos años dedicados a la investigación en su laboratorio, y en La ridícula idea de no volver a verte Rosa Montero intercala anécdotas, pensamientos y citas de otros autores para complementar la lectura y permitir al lector conocer más sobre el tema, analizar y explorar su mente en sus momentos más difíciles, descubriéndole los sentimientos más íntimos y profundos de ambas mujeres ante la terrible pérdida de sus respectivas parejas. Todos estos elementos unidos en una amalgama inclasificable crean una obra íntima y personal, que muestra un sorprendente paralelismo entre sus vidas.
El lector encontrará una gran variedad de enseñanzas desde la poética y profunda pluma de Rosa Montero, aunque no es una obra para cualquier público pues tiene una narración fluida, pero compleja por algunos intervalos en el ritmo necesarios para permitir la meditación, y una cadencia múltiple que para algunos podría parecer caótica.

