- José Antonio Aspiros Villagómez
Clase Turista
Antonio Pérez Abarca es un descendiente de Benito Juárez que escribió el libro Un hombre en armas. Rebelión y lealtad (edición de autor, 2019), donde narra la historia de sus antepasados, especialmente la de su padre, el General de División de Caballería Francisco Juárez Pérez Quintanilla.
Para documentar esta obra y describir cómo supo del parentesco con el Benemérito, el hijo menor del General Juárez Pérez recurrió a muchas fuentes: entre otras, los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional y del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, entrevistas (la historia oral) a familiares y amigos de su padre, y al líder nacional de la masonería Manuel Jiménez Guzmán, quien además escribió el prefacio. Debo acotar que a este destacado masón lo conocí en una comida del Club Primera Plana y lo traté varias veces, porque su padre Manuel Jiménez San Pedro fue mi jefe en Prensa del IMSS en 1966.
El ejemplar de Un hombre en armas donde he conocido esta historia, me lo obsequió junto con otras obras el licenciado Jorge A. Ravelo Reyes y tiene una dedicatoria a mano para su padre, mi finado amigo y colega Carlos Ravelo y Galindo (1929-2022), firmada el 20 de abril de 2019 por una ahijada suya, al parecer la historiadora Esther Gómez Cobián.
El General Francisco Juárez Pérez Quintanilla, quien desde las filas maderistas y luego las del Ejército Constitucionalista, tomó parte en la Revolución Mexicana y fue el héroe anónimo de muchas batallas, falleció el 19 de julio de 1955 y Pérez Abarca dedica el primer capítulo a sus recuerdos de entonces.
Tenía siete u ocho años cuando quedó huérfano de padre; era el menor de los seis hijos del militar y de su esposa Clementina, lo cual me mueve a recuerdos personales, pues era mi edad cuando el último día de octubre de 1952 murió mi abuelo y tutor José Antonio Villagómez Farfán, también revolucionario que alcanzó el grado de teniente coronel, pero en mi caso moriré sin haber podido investigar a fondo su trayectoria.
Mi tocayo Pérez Abarca (perdón por la confianza), en cambio, logró escribir este libro impulsado por el hallazgo que hizo en el sótano de su casa paterna en San Pedro de los Pinos (Ciudad de México), de valiosos documentos que fueron el punto de partida de su investigación, mientras que, por mi parte, en la casa de mis abuelos en la contigua Tacubaya sólo había en el ropero una bandera nacional con manchas de sangre, parte de la montura del caballo de mi abuelo y un verduguillo. Después llegaron a mis manos y los conservo aún, viejos papeles que sólo alcanzaron para esbozar una somera historia.
Un hombre en armas narra toda la historia del mencionado militar, quien como Jiménez Guzmán fue un relevante liberal masón, y al final de su vida estuvo al lado de su amigo el General Miguel Henríquez Guzmán cuando éste se postuló a la Presidencia de la República en 1952, como candidato de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano.
Un recuerdo personal más, pues en ese año mi abuelo José Antonio votó por Adolfo Ruiz Cortines (fui con él a la casilla) “porque los del PRI siempre ganan”, aunque en 1940 estuvo en la campaña del opositor General Juan Andreu Almazán, quien como Henríquez habría sido víctima de un fraude electoral.
Pero lo que me motivó a escribir estas líneas fue un interés particular por la ascendencia juarista de esta familia. El economista egresado de la UNAM, Antonio Pérez Abarca, en el segundo capítulo de su libro prácticamente se disculpa por “hurgar en la intimidad” de don Benito, ya que su abuelo, Pedro Pablo Juárez Pérez, habría sido hijo natural del Benemérito, aunque su fe de bautismo no mencionó el primer apellido y consignó como progenitores a Santiago Pérez -muy cercano al Benemérito- y Juana Pérez.
Según el relato del libro, armado con documentos, bibliografía y la tradición oral dentro de su familia, Pedro Pablo llegó a saber quién era su verdadero padre, al que conoció cuando éste ya era presidente de la República, y tuvo gran convivencia con su medio hermano Benito Juárez Maza.
En la introducción de Un hombre en armas, la historiadora y amiga del autor, Edna María Orozco, dice que al concluir el capítulo II ‘El hijo desconocido de Juárez’, “nos deja la certidumbre de que la familia Pérez Escamilla desciende de Juárez”, pero “no debió resultar sencillo” para el General Juárez Pérez Escamilla “cargar con ese antecedente familiar”, si bien mantuvo la discreción durante toda su vida, sin “alardear de su ancestro”.
La mención de la bibliografía consultada y un anexo documental al final del libro, constituyen un valioso aval de la historia narrada en sus páginas.

