- Se ubicó en 0.62%, su tercera quincena al hilo de aceleración y la más alta para un periodo igual desde 1998
- A tasa anual, la inflación se disparó a 4.63%, la mayor desde la segunda quincena de octubre y con dos quincenas por encima del 4%
Clase Turista
En México, la inflación de la primera quincena de marzo se ubicó en una tasa quincenal de 0.62%, su tercera quincena al hilo de aceleración y siendo la más alta para un periodo igual desde 1998.
A tasa anual, la inflación se disparó a 4.63%, la mayor inflación desde la segunda quincena de octubre e hilando dos quincenas por encima del 4%.
La inflación no subyacente se aceleró a 1.96% quincenal, su tercera quincena consecutiva de aceleración y siendo la más alta para un periodo igual desde 1995, mientras que la inflación subyacente se aceleró a 0.22%. A pesar de que este componente también mostró aceleración, al comparar con periodos iguales, se registró la menor inflación desde el 2020.
La inflación no subyacente (1.96%) se aceleró por las presiones al interior de sus dos subcomponentes:
– La inflación de agropecuarios se aceleró a 3.83% quincenal, su tercera quincena de aceleración y siendo la inflación más alta para un periodo igual en registro. Las presiones de este componente se dieron principalmente en las frutas y verduras, con una inflación de 8.34% quincenal, la más alta para un periodo igual en registro. Cabe mencionar que parte de este incremento se debió a los disturbios sociales (cierre de negocios y bloqueo de carreteras) en diversos puntos del país, así como por una baja oferta ante la falta de sembradíos también por la inseguridad pública. Por su parte, la inflación de productos pecuarios se ubicó en 0.52%, cortando una racha de siete quincenas en contracción.
– La inflación de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se aceleró a 0.48%, tras siete quincenas seguidas por debajo del 1%. Además, al comparar periodos iguales, esta es la primera inflación positiva desde el 2022. Esto luego del repunte de la inflación del rubro de energéticos, que se ubicó en 0.61% tras siete quincenas consecutivas en contracción. Este incremento en los precios de la energía se debe al inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado significativamente los precios globales de la energía. Por el contrario, la inflación de tarifas autorizadas por el gobierno se desaceleró a 0.26% quincenal, limitando el repunte de todo el componente, pero al comparar con periodos iguales es la inflación más alta desde el 2023.
A la par, la aceleración de la inflación subyacente (0.22%) se dio por un repunte en sus dos componentes:
– La inflación de mercancías se aceleró a 0.20% quincenal, impulsada por una mayor inflación en sus dos rubros. La inflación de mercancías no alimenticias se ubicó en 0.22%, la más alta para un periodo igual desde el 2022. La inflación de mercancías alimenticias se mantuvo estable por tercera quincena al hilo, acelerándose ligeramente a 0.17%.
– La inflación de servicios subió a 0.25%, mostrando un comportamiento estable con respecto a las dos quincenas anteriores en las que se mantuvo en 0.24%. Al comparar con periodos iguales es la más alta desde el 2024. Al interior, destacó el rubro de otros servicios, cuya inflación se aceleró a 0.34%, la más alta desde el 2024. Por su parte, la inflación de vivienda (0.19%) se mantuvo estable con respecto a la quincena anterior, aunque siendo la más alta para una quincena igual desde el 2024, mientras que la inflación de educación fue de 0.00%, en línea con su comportamiento histórico para una primera quincena de marzo.
De todo lo anterior, se puede concluir que la aceleración quincenal de la inflación general obedeció principalmente al componente no subyacente, cuyos subcomponentes fueron impulsados por los efectos de la guerra entre Estados Unidos e Irán y por la inseguridad pública en México.
A tasa anual, la inflación se disparó a 4.63%, la mayor inflación desde la segunda quincena de octubre e hilando dos quincenas por encima del 4%. Al interior, destacó la aceleración de la inflación no subyacente, que se ubicó en 5.18%, su tercera quincena seguida de aceleración y siendo la más alta desde la primera quincena de junio del 2025. Por su parte, la inflación subyacente se desaceleró ligeramente por tercera quincena al hilo, ubicándose en 4.46%, siendo la más baja desde la segunda quincena de diciembre del 2025.
Al analizar los componentes de la inflación general a tasa anual destacó que:
– La aceleración de la inflación no subyacente (5.18%) se dio principalmente por el rubro de agropecuarios, cuya inflación subió a 9.69%, la más alta desde la segunda quincena de noviembre del 2024. Esto debido al fuerte repunte de la inflación de frutas y verduras, que se ubicó en 23.91%, su nivel más alto desde la primera quincena de julio del 2024.
Por su parte, la inflación de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se aceleró a 1.76%, siendo la inflación más alta desde la segunda quincena de diciembre del 2025. Sin embargo, esta aceleración obedeció únicamente a la mayor inflación de las tarifas autorizadas por el gobierno, que se ubicó en 6.10%, tras haberse mantenido oscilando por el 5% en siete de las últimas ocho quincenas. Por su parte, la inflación de energéticos cayó 0.60% anual, su quinta quincena consecutiva en contracción.
– La inflación subyacente (4.46%) se desaceleró por tercera quincena consecutiva, debido a que la inflación de mercancías se desaceleró a 4.43%, hilando tres quincenas de desaceleración. Lo anterior en consecuencia de la desaceleración de la inflación de mercancías alimenticias, que se ubicó en 5.91%, cortando una racha de cuatro quincenas seguidas por encima del 6%.
No obstante, la inflación de servicios se aceleró a 4.49%, limitando la desaceleración de la inflación subyacente. Lo anterior fue consecuencia de la aceleración en dos de sus tres rubros, la inflación de otros servicios, que se ubicó en 5.22%, la más alta desde la segunda quincena de enero y la inflación de vivienda que se aceleró a 3.52%, siendo la mayor inflación desde la primera quincena de mayo del 2025.
En este contexto, opinaron analistas de Grupo Financiero Base, el Banco de México debería cambiar su postura y discurso hacia uno restrictivo, manteniendo la tasa de interés sin cambios. Se han materializado riesgos al alza para la inflación, que podría seguir subiendo si la guerra en Irán y la inseguridad pública en México continúan. De no haber un cambio en su postura, el Banco de México podría sufrir una pérdida de credibilidad y generar desconfianza en el manejo de la política monetaria y compromiso de llevar la inflación al 3%.

