- La pésima reputación de Alejandro Martinez Araiza y su apuesta errónea en la sucesión de la CTM lo dejan fuera del grupo de asesores que fueron a Washington
Clase Turista
Alejandro Martínez Araiza, el dirigente del SNAC, y autoproclamado defensor del T-MEC, no figura en la lista de asesores del gobierno mexicano que asistieron a Washington a la apertura de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos.
En el mundo sindical es un secreto a voces que Martínez Araiza apostó al caballo equivocado en la sucesión de la CTM y ahora paga la factura: está fuera de las decisiones y ánimo de Tereso Medina Ramírez, nuevo dirigente de esa central obrera.
Martínez Araiza primero presionó para ser tomado en cuenta como posible candidato en sustitución de Carlos Aceves del Olmo, al frente de la CTM, pero cuando se dio cuenta que no tenía respaldo, apoyó y pagó campaña en favor de Fernando Salgado Delgado, otro de los aspirantes.
El dirigente del SNAC pensaba escalar en el primer nivel de influencia de la CTM y convertirse en secretario general adjunto de la confederación para atender relaciones internacionales de la principal central obrera de México, pero «el gozo se le fue al pozo», indican trabajadores disidentes de ese sindicato.
Tereso Medina, como nuevo secretario general de la CTM, será uno de los pilares importantes del secretario Marcelo Ebrard para negociar en capítulo 23 del TMEC, junto con Francisco Hernández Juárez de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y Napoleón Gómez Urrutia del sindicato minero.
El secretario general de la CTM ganó por su trabajo al frente del sindicalismo, porqué ha sido legislador y un dirigente sindical curtido en la negociación contractual con sindicatos de empresas internacionales del sector automotriz y autopartes, siderurgia y metalurgia, energía e hidrocarburos, vidrio, cemento, industria maquiladora, electrodomésticos y aeronáutica.
Alejandro Martínez Araiza es un líder sindical con falta de oficio político que se hizo del control del sindicato desplazando a su hermano Gabriel y heredando el sindicato de su padre Marco Antonio Martínez Armenta; pero sus malas apuestas políticas en el sindicalismo oficial y falta de democracia en el SNAC le restaron credibilidad e influencia en la CTM y el movimiento obrero. El atribuye esta falta de fuerza a que la mafia sindical no le ha dejado influir más en políticas públicas laborales.
Por ello y por sus malos manejos en las cuotas sindicales es que está políticamente muerto y cada vez con menos apoyos en el mundo empresarial y sindical, subrayan gran parte de los 17 mil trabajadores afiliados en el SNAC.

