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09 marzo,2026

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  • El “maldito idioma” que también se habla en Estados Unidos
  • Por José Antonio Aspiros Villagómez

Clase Turista

Doce gobernantes latinoamericanos y caribeños de tendencias conservadoras, se quedaron sumisamente callados el pasado fin de semana cuando su líder ideológico Donald Trump llamó “maldito idioma” a la lengua de Cervantes, que hablan los habitantes de diez de los países representados por ellos.

Escudado en su peligrosa arrogancia, a la que por lo visto teme hasta la ONU, los reunió para sumarlos a sus planes de supremacía militar, pero les advirtió que “no voy estar aprendiendo su maldito idioma, no tengo tiempo”, según la versión de los corresponsales del diario La Jornada.

Quienes oyeron eso sin chistar, fueron Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chávez (Costa Rica), Luis Abidaner (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Nasry Asfura (Honduras), Javier Mulino (Panamá), Santiago Pena (Paraguay), Juan Antonio Kast (Chile), Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago), e Irfan Ali (Guyana).

Salvo en los dos últimos países, que son angloparlantes, en los demás la lengua oficial es el español, que, por cierto, lo hablan también unos 68 millones de personas en la Unión Americana, es decir, el 19 o 20 por ciento de su población. Réstele usted los perseguidos y deportados por ser latinos y no varía mucho la cifra.

No tendría mayor importancia que cualquier intolerante se exprese mal de un idioma que no es el suyo, pero sí es destacable que lo haya hecho precisamente Trump. Con ello mostró su desprecio tanto por los 21 países del planeta donde hablamos español, como por su cultura, sus habitantes, su lugar en el contexto internacional y sus dirigentes, comenzando por los que lo escucharon.

Gobernante de una nación que, parodiándolo, siempre ha sido el epicentro del consumo mundial de drogas, quiere como aliadas a las naciones de América con gobiernos conservadores aunque en ellas se hable ese “maldito idioma”, para librar la batalla contra los narcotraficantes en sus respectivos territorios, pero sin tocar a los que operan dentro de Estados Unidos.

Unos 500 millones de seres en el mundo tienen como idioma el español y México es la nación con más hablantes. En Europa sólo en España se habla, lo mismo que en dos estados africanos: Guinea Ecuatorial y la República Árabe Saharaui Democrática.

De los 51 países, territorios y dependencias que existen en América Latina y el Caribe, también se usa el español en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y Cuba. En Filipinas dejó de ser idioma oficial en 1973, pero aún lo hablan unos tres millones de personas. Y, ojo: hay más hispanoparlantes en Estados Unidos que en la propia España, cuna del idioma maldecido por Trump, y es el segundo país con más gente que lo practica, por lo que “en el futuro puede que los estadounidenses sean los encargados de defender el español”, en opinión del madrileño Antonio Colino, director del Diccionario Español de Ingeniería.

Le guste o no a Trump, en su país hay numerosos medios de comunicación impresos, electrónicos y digitales en español, también agencias de noticias. En cifras: cuatro cadenas de televisión, más de cien diarios y casi mil estaciones de radio; los periodistas que trabajan para ellos son latinos y están agrupados en organizaciones.

Además, la producción literaria en español es considerable, e incluso existe desde 1973 la Academia Norteamericana de la Lengua Española, que forma parte de la Asale, acrónimo de la asociación que agrupa a todas, comenzando por la Real Academia Española. Serían 22 academias en total, si la dictadura de Nicaragua no hubiera disuelto la de ese país en 2022 “por no declararse agente extranjero”. Aunque el español estadunidense, al que el periodista Jorge Ramos (Univisión) llama “global”, sea tan peculiar Que hasta se nutre del spanglish.

Cada 18 de junio el Instituto Cervantes hace festines culturales y gastronómicos con motivo del Día E, o Día del Español, en 44 países donde tiene centros de enseñanza del idioma para los habitantes de esos lugares. Alguna vez la palabra Querétaro fue la más votada en los festivales, donde también han tomado parte intelectuales y artistas mexicanos como Julieta Venegas y Natalia Lafourcade.

No puede ser “maldito” un idioma que se celebra de esa manera en el planeta y cuyo máximo exponente es Miguel de Cervantes Saavaedra, una de las máximas figuras de la literatura universal, como también la novohispana Juana Inés de la Cruz y los Premio Nobel Octavio Paz y Gabiel García Márquez.

El idioma español goza de buena salud. Aunque en cada país donde se habla es diferente por los localismos y los préstamos de otras lenguas, que lo que han hecho es enriquecerlo, conserva sus raíces como lengua romance al igual que el francés y el portugués, y está llamado a ser una de las lenguas que sobrevivan cuando otras desaparezcan.

En 2015, cuando nuestro idioma también recibía ataques en Estados Unidos por ser “lengua de migrantes”, el rey de España Felipe VI dijo en Miami, Florida, que “tanto la familia como la escuela son y serán dominios a cuidar para la preservación de la lengua (española) como articuladora social, sin perder la importancia de la convivencia con el inglés”, según reportó Adriana Blanco del servicio digital Periodistas en Español.

Y en 1999 los hispanohablantes de Estados Unidos celebraron como una victoria la incorporación de tildes y acentos en sus teclados (que no los hay en inglés), “por considerar que son parte de su identidad y su herencia cultural”, como reportó en 2022 José Carreño Fligueras, de El Heraldo de México.

Mucho irritaría a Trump saber que, en la Universidad de Austin, Texas, la forma como se expresaba El Chavo del Ocho era, o tal vez siga siendo, “objeto de estudio y análisis, y los alumnos de castellano usaban como texto un libro con sus frases”, según le contó alguna vez el propio Roberto Gómez Bolaños a mi amiga periodista Teresa Gurza.

De tal manera que, ese “maldito idioma” español, es el segundo que hablan en Estados Unidos, aunque su gobernante lo desprecie.

José Antonio Aspiros Villagómez

Licenciado en Periodismo

Cédula profesional 8116108 SEP

antonio.aspiros@gmail.com

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