- Diversos análisis estiman incrementos entre 10% y 25% en costos de personal si no se realizan ajustes de productividad.
Clase Turista
Con la aprobación de la reducción de la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales ocurrirá uno de los cambios estructurales más relevantes para el mercado laboral y el entorno empresarial del país con cuatro retos fundamentales de acuerdo con IPADE Business School.
Para los trabajadores, se trata de una conquista histórica; para las empresas, representa una transición compleja que plantea nuevos retos en materia de productividad, contratación, costos laborales y gestión operativa, ya que significa incrementos entre 10% y 25% en costos de personal si no se realizan ajustes de productividad; sin embargo, experiencias internacionales e incluso pilotos realizados en México sugieren que una buena implementación puede generar beneficios tanto para los trabajadores como para las organizaciones.
Impulsada por el Gobierno Federal, respaldada por organizaciones sindicales y aprobada unánimemente por Diputados, la iniciativa busca subsanar las condiciones laborales que han mantenido históricamente jornadas extensas con efectos negativos en salud, motivación y rendimiento, así como alinear las condiciones laborales nacionales con estándares internacionales y mejorar el equilibrio entre vida personal y desempeño profesional.
Los cuatro retos presentes para las empresas son: el incremento de costos laborales al reducir horas sin modificar el salario; la necesidad de ampliar la plantilla para cubrir turnos y garantizar la operación; la presión por un margen financiero reducido que podría propiciar la informalización de las relaciones laborales; y la reorganización del trabajo con riesgo de caer en una intensificación laboral.
“Todo apunta a una implementación gradual durante los próximos años donde millones de trabajadores van a recuperar un día laboral completo que equivale a mayor tiempo para dedicar a la familia y al descanso”, afirma Antonio Sancho y Maldonado, profesor de Factor Humano de IPADE Business School.
La evidencia muestra que el problema de fondo no es el número de horas trabajadas, sino la baja productividad por hora. México se encuentra entre los países donde más horas se laboran, pero con uno de los niveles más bajos de productividad, de acuerdo con comparativos de la OCDE. En este contexto, la reducción de la jornada abre una oportunidad para corregir desequilibrios históricos.
Contrario a la creencia de que trabajar menos horas disminuye la productividad, diferentes experiencias empresariales reflejan mejoras en desempeño por hora trabajada. Para las empresas, esto implica una oportunidad de fortalecer elementos como clima laboral, cultura organizacional, atracción y retención de talento, especialmente en mercados con alta competencia por perfiles especializados.
“La reducción de la jornada laboral no debe analizarse solo como una concesión social, sino como una oportunidad para replantear la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad del trabajo en las empresas”, señala Alejandro Vázquez Ríos, profesor de IPADE Business School en el área de Dirección de Personal. “Trabajar más horas no ha significado mejores resultados; el verdadero reto está en producir más valor por cada hora trabajada”.
Ante este escenario, el análisis de IPADE Business School recomienda a las empresas anticiparse a la publicación de la nueva ley con las siguientes consideraciones:
- Transformar la gestión del desempeño, migrar de un modelo basado en tiempo presencial hacia uno orientado a resultados y productividad por hora.
- Invertir en eficiencia operativa, pues reducir horas requiere aumentar productividad por trabajador. Esto puede realizarse por medio de: a) automatización y digitalización de procesos repetitivos; b) estandarización de tareas; c) reducción de tiempos muertos y burocracia; d) implementación de metodologías de mejora continua.
- Simular escenarios de operación con jornadas de 40 horas para identificar vacíos para suplir mediante reorganización interna o nuevas contrataciones.
- Implementar pruebas piloto y medición financiera, además de establecer ajustes en proceso y mejores prácticas para la implementación a nivel de toda la organización.
- Una narrativa clara ayudará a evitar que la reducción de jornada se interprete como “menos trabajo”, sino como trabajo más inteligente.
Las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan un desafío particular: representan casi la totalidad del tejido empresarial y generan la mayor parte del empleo formal, pero cuentan con márgenes financieros más estrechos. Sin esquemas de acompañamiento, incentivos fiscales y programas de apoyo, la reforma podría generar presiones no deseadas en informalidad o contratación.
La jornada laboral de 40 horas representa una oportunidad para modernizar el mercado laboral mexicano, fortalecer el bienestar de las personas y construir organizaciones más productivas, competitivas y sostenibles en el largo plazo.

